Romanos 14RV09

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Pablo aborda un problema específico que estaba causando...

Pablo aborda un problema específico que estaba causando conflicto en la iglesia de Roma. La iglesia en Roma estaba envuelta en una disputa entre personas débiles en la fe y personas fuertes (ver 15:1) respecto a ciertas prácticas. A lo largo de esta sección, Pablo instruye a los creyentes a ser tolerantes con los demás y sus prácticas; está convencido de que las personas de ambos lados del problema son creyentes genuinos y no considera que los temas por los que están discutiendo sean esenciales para la fe.

1RECIBID al xlaco en la fe, pero no para contiendas de disputas.

2Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro que es débil, come legumbres.

Menosprecie... juzgue: Los "fuertes", aquellos que se enorgullecían...
  • Menosprecie... juzgue: Los "fuertes", aquellos que se enorgullecían de su libertad iluminada en Cristo, miraban con desdén a quienes consideraban "débiles". Los débiles, a su vez, seguros de que seguían el verdadero camino hacia la piedad, condenaban a los fuertes por su laxitud. Estas actitudes, sobre diferentes cuestiones, se reflejan a lo largo de la historia de la iglesia cristiana.
  • Dios le ha levantado: Tanto los débiles como los fuertes son creyentes genuinos, recibidos por Dios en su familia. Por lo tanto, no tienen derecho a tratarse entre sí como si no pertenecieran (14:4; ver también 15:7).

3El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

4¿Tú quién eres que juzgas al siervo ajeno? para su señor está en pie, ó cae: mas se afirmará; que poderoso es el Señor para afirmarle.

5Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté asegurado en su ánimo.

6El que hace caso del día, háce lo para el Señor: y el que no hace caso del día, no lo hace para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias á Dios; y el que no come, no come para el Señor, y da gracias á Dios.

7Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí.

8Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.

9Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

10Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? ó tú también, ¿por qué menosprecias á tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo.

11Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará á Dios.

12De manera que, cada uno de nosotros dará á Dios razón de sí.

13Así que, no juzguemos más los unos de los otros: antes bien juzgad de no poner tropiezo ó escándalo al hermano.

14Yo sé, y confío en el Señor Jesús, que de suyo nada hay inmundo: mas a aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él es inmunda.

15Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquél por el cual Cristo murió.

16No sea pues blasfemado vuestro bien:

17Que el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo.

18Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y es acepto á los hombres.

19Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificación de los unos á los otros.

20No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad son limpias: mas malo es al hombre que come con escándalo.

21Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, ó se ofenda ó sea debilitado.

22¿Tienes tú fe? Tenla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.

23Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no comió por fe: y todo lo que no es de fe, es pecado.