Esta es una de las muchas ocasiones en...
Esta es una de las muchas ocasiones en el desierto en las que Israel fue desobediente al Señor.
1Y ACONTECIÓ que el pueblo se quejó á oídos de Jehová: y oyólo Jehová, y enardecióse su furor, y encendióse en ellos fuego de Jehová y consumió el un cabo del campo.
El pueblo solicitó nuevamente la intercesión de Moisés...
- El pueblo solicitó nuevamente la intercesión de Moisés (cp. Ex 15:25, 32:11–14), lo que puso fin al fuego del juicio de Dios.
- Tabera: Cp. Números 11:34–35, ver Deuteronomio 9:22.
2Entonces el pueblo dió voces á Moisés, y Moisés oró á Jehová, y soterróse el fuego.
3Y llamó á aquel lugar Taberah; porque el fuego de Jehová se encendió en ellos.
Israel no había cambiado la actitud que provocó...
Israel no había cambiado la actitud que provocó el juicio en Tabera (11:1–3), por lo que se unieron fácilmente a la multitud extranjera en su anhelo por las delicias de Egipto, olvidando la miseria de la esclavitud allí.
¡Oh, por un poco de carne! Los israelitas...
¡Oh, por un poco de carne! Los israelitas tenían rebaños y manadas (por ejemplo, 32:1, Ex 12:32, 38, 17:3, 34:3), pero los animales eran más valiosos por sus productos lácteos y otros beneficios que ofrecían mientras estaban vivos, y sólo se sacrificaban para carne de manera selectiva. Los hebreos no habrían tenido suficiente carne para alimentar regularmente a una población tan grande (cp. Nm 11:21–22).
4Y el vulgo que había en medio tuvo un vivo deseo, y volvieron, y aun lloraron los hijos de Israel, y dijeron: ¡Quién nos diera á comer carne!
5Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los cohombros, y de los melones, y de los puerros, y de las cebollas, y de los ajos:
6Y ahora nuestra alma se seca; que nada sino maná ven nuestros ojos.
El maná se ha explicado a menudo como...
El maná se ha explicado a menudo como una de varias sustancias comestibles que ocurren naturalmente (pero ver Dt 8:3), sin embargo, su cantidad y duración fueron milagrosas.
7Y era el maná como semilla de culantro, y su color como color de bdelio.
8Derramábase el pueblo, y recogían, y molían en molinos, ó majaban en morteros, y lo cocían en caldera, ó hacían de él tortas: y su sabor era como sabor de aceite nuevo.
9Y cuando descendía el rocío sobre el real de noche, el maná descendía de sobre él.
El persistente quejido de los israelitas llevó a...
- El persistente quejido de los israelitas llevó a un Moisés frustrado a presentar sus propias quejas a Dios. Con mordaz sarcasmo, Moisés le recordó a Dios que él no había querido este trabajo desde el principio (cp. Ex 4:10). Israel se convirtió en una carga tal que Moisés deseó que Dios le hiciera el favor de matarlo (cp. Job 6:9).
- La queja de Moisés fue aceptable, a diferencia de las quejas del pueblo, porque él estaba buscando al Señor en lugar de anhelar los placeres de Egipto.
10Y oyó Moisés al pueblo, que lloraba por sus familias, cada uno á la puerta de su tienda: y el furor de Jehová se encendió en gran manera; también pareció mal á Moisés.
11Y dijo Moisés á Jehová: ¿Por qué has hecho mal á tu siervo? ¿y por qué no he hallado gracia en tus ojos, que has puesto la carga de todo este pueblo sobre mí?
12¿Concebí yo á todo este pueblo? ¿engendrélo yo, para que me digas: Llévalo en tu seno, como lleva la que cría al que mama, á la tierra de la cual juraste á sus padres?
13¿De dónde tengo yo carne para dar á todo este pueblo? porque lloran á mí, diciendo: Danos carne que comamos.
14No puedo yo solo soportar á todo este pueblo, que me es pesado en demasía.
15Y si así lo haces tú conmigo, yo te ruego que me des muerte, si he hallado gracia en tus ojos; y que yo no vea mi mal.
Cuando Jetro propuso una jerarquía judicial (Ex 18:13–26),...
Cuando Jetro propuso una jerarquía judicial (Ex 18:13–26), estaba preocupado por asuntos prácticos, al igual que los líderes tribales que ayudaron a Moisés con el registro (Nm 1:5–15). En contraste, este grupo de setenta ancianos proporcionaría a Israel orientación espiritual. Necesitaban una porción del Espíritu de Dios que ya descansaba sobre Moisés y lo convertía en el portavoz especial del Señor. Su capacidad como líderes dependía de la presencia del Espíritu de Dios (cp. 1 Sam 10:6, 19:20, Joel 2:28, Hechos 2:16–18, 1 Co 12:10, 2 Pe 1:20–21).
16Entonces Jehová dijo á Moisés: Júntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tú sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y esperen allí contigo.
17Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
18Empero dirás al pueblo: Santificaos para mañana, y comeréis carne: pues que habéis llorado en oídos de Jehová, diciendo: ¡Quién nos diera á comer carne! ¡cierto mejor nos iba en Egipto! Jehová, pues, os dará carne, y comeréis.
19No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días;
20Sino hasta un mes de tiempo, hasta que os salga por las narices, y os sea en aborrecimiento: por cuanto menospreciasteis á Jehová que está en medio de vosotros, y llorasteis delante de él, diciendo: ¿Para qué salimos acá de Egipto?
21Entonces dijo Moisés: Seiscientos mil de á pie es el pueblo en medio del cual yo estoy; y tú dices: Les daré carne, y comerán el tiempo de un mes.
22¿Se han de degollar para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿ó se juntarán para ellos todos los peces de la mar para que tengan abasto?
23Entonces Jehová respondió á Moisés: ¿Hase acortado la mano de Jehová? ahora verás si te sucede mi dicho, ó no.
24Y salió Moisés, y dijo al pueblo las palabras de Jehová: y juntó los setenta varones de los ancianos del pueblo, é hízolos estar alrededor del tabernáculo.
25Entonces Jehová descendió en la nube, y hablóle; y tomó del espíritu que estaba en él, y púsolo en los setenta varones ancianos; y fué que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.
26Y habían quedado en el campo dos varones, llamado el uno Eldad y el otro Medad, sobre los cuales también reposó el espíritu: estaban estos entre los escritos, mas no habían salido al tabernáculo; y profetizaron en el campo.
27Y corrió un mozo, y dió aviso á Moisés, y dijo: Eldad y Medad profetizan en el campo.
La protesta celosa de Josué fue motivada por...
La protesta celosa de Josué fue motivada por su deseo sincero pero inmaduro de proteger el estatus de su maestro. Moisés era humilde (Nm 12:3) y no se sintió amenazado por la profecía de Eldad y Medad. En lugar de eso, fue generoso al compartir el protagonismo y se alegró de saber que Dios estaba trabajando a través de otros de maneras tan especiales. Moisés poseía cualidades de liderazgo que el joven Josué aún no había adquirido (cp. Marcos 9:38–40).
28Entonces respondió Josué hijo de Nun, ministro de Moisés, uno de sus mancebos, y dijo: Señor mío Moisés, impídelos.
29Y Moisés le respondió: ¿Tienes tú celos por mí? mas ojalá que todo el pueblo de Jehová fuesen profetas, que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos.
30Y recogióse Moisés al campo, él y los ancianos de Israel.
Dios respondió a las quejas del pueblo enviando...
Dios respondió a las quejas del pueblo enviando una tormenta de codornices y una plaga. Dios había proporcionado codornices junto con maná en Éxodo 16:13, pero aquí representaron el juicio de Dios en su suministro excesivamente abundante, lo cual resultó enfermizo.
31Y salió un viento de Jehová, y trajo codornices de la mar, y dejólas sobre el real, un día de camino de la una parte, y un día de camino de la otra, en derredor del campo, y casi dos codos sobre la haz de la tierra.
32Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo.
33Aun estaba la carne entre los dientes de ellos, antes que fuese mascada, cuando el furor de Jehová se encendió en el pueblo, é hirió Jehová al pueblo con una muy grande plaga.
Se desconocen las ubicaciones exactas de Kibroth Hattaava...
Se desconocen las ubicaciones exactas de Kibroth Hattaava y Haserot.
34Y llamó el nombre de aquel lugar Kibroth-hattaavah, por cuanto allí sepultaron al pueblo codicioso.
35De Kibroth-hattaavah movió el pueblo á Haseroth, y pararon en Haseroth.