Juan 10RV09

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Esta ilustración de un pastor y sus ovejas...

Esta ilustración de un pastor y sus ovejas asume una comprensión del pastoreo del Medio Oriente y se basa en la tradición del Antiguo Testamento profundamente arraigada en la cultura judía del primer siglo. Dios era el pastor de Israel (Gn 49:24, Sal 23, 78:52–53, Is 40:10–11). Los líderes espirituales y políticos de Israel también eran pastores del pueblo de Dios, el rebaño de Dios (Is 56:9–12, Jr 23:1–4; Ez 34). El sermón de Jesús se basa en la ocasión de Hanukkah (ver Jn 10:22) para abordar el tema de los pastores, utilizando este festival como una oportunidad para reflexionar sobre los líderes de Israel (“pastores”) a la luz de Ez 34. Jesús se presenta a sí mismo como el buen pastor (Jn 10:11–14).

El Capítulo 10 continúa la serie de sermones...

El Capítulo 10 continúa la serie de sermones festivos (ver nota de estudio sobre 5:1–10:42). Aquí, el escenario es Hanukkah (la Fiesta de la Dedicación), cuyo momento es crucial para entender la historia (ver nota de estudio sobre 10:22).

1DE cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladrón y robador.

2Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

3A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz: y á sus ovejas llama por nombre, y las saca.

4Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

5Mas al extraño no seguirán, antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.

6Esta parábola les dijo Jesús; mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.

7Volvióles, pues, Jesús á decir: De cierto, de cierto os digo: Yo soy la puerta de las ovejas.

8Todos los que antes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.

9Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.

10El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.

Las pequeñas aldeas a menudo creaban rebaños comunales...

Las pequeñas aldeas a menudo creaban rebaños comunales y empleaban a un jornalero para cuidar las ovejas. Sin embargo, un empleado carecía del compromiso de un verdadero pastor. El desierto de Judea tenía muchos depredadores. Cuando un lobo u otros depredadores atacaban, el jornalero huía en lugar de defender a las ovejas. Jesús nunca hará esto; él siempre se interpondrá entre sus ovejas y el peligro.

"Yo Soy": Ver nota de estudio en 6:35....

"Yo Soy": Ver nota de estudio en 6:35. El buen pastor guía a sus ovejas, encuentra comida y agua, y localiza caminos en el desierto (ver Sal 23). El buen pastor se interpone entre sus ovejas y el peligro (Juan 10:11) y lucha para protegerlas. El Antiguo Testamento describe a Dios como el pastor de Israel (Sal 23, 80:1, Is 40:10–11). Los líderes del pueblo de Dios deben pastorear su rebaño como lo hace Dios (Ez 34:23). Sin embargo, los líderes de Israel en la época de Jesús eran malos pastores.

11Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por las ovejas.

12Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye, y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.

13Así que, el asalariado, huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.

"Sacrifico mi vida por las ovejas": Jesús estaba...

"Sacrifico mi vida por las ovejas": Jesús estaba aludiendo a su crucifixión (cap. 19).

14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

15Como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

16También tengo otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.

17Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.

18Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Jesús dividió a su audiencia una vez más...

19Y volvió á haber disensión entre los Judíos por estas palabras.

20Y muchos de ellos decían: Demonio tiene, y está fuera de sí; ¿para qué le oís?

21Decían otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?

22Y se hacía la fiesta de la dedicación en Jerusalem; y era invierno;

23Y Jesús andaba en el templo por el portal de Salomón.

24Y rodeáronle los Judíos y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínos lo abiertamente.

En la última presentación pública de pruebas sobre...

En la última presentación pública de pruebas sobre sí mismo en este Evangelio, Jesús da un testimonio exhaustivo de su identidad (10:30).

25Respondióles Jesús: Os lo he dicho, y no creéis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;

26Mas vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

Como el buen pastor, Jesús moriría por sus...
  • Como el buen pastor, Jesús moriría por sus ovejas y las protegería de todos los depredadores y ladrones (10:1, 8, 11; cp. Ezequiel 34:22–23).
  • El poder del Padre, que aparece en Cristo, mantiene a sus ovejas seguras. Los creyentes no pueden ser arrebatados de Jesús porque nadie es más poderoso que él. La seguridad de quienes creen no se sostiene por sus propios esfuerzos, sino por Cristo.
  • La palabra traducida como "arrebatar" implica violencia (como en Juan 6:15).

27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

28Y yo les doy vida eterna y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.

29Mi Padre que me las dió, mayor que todos es y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.

30Yo y el Padre una cosa somos.

La gente entendió el significado de Jesús (ver...

La gente entendió el significado de Jesús (ver 10:33) y quería matarlo. El problema no eran sus buenas obras, sino su afirmación de divinidad (ver 6:42, 60; 7:29–30). Cometer blasfemia era castigado con apedreamiento (Lv 24:23; ver Jn 8:59).

31Entonces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.

32Respondióles Jesús: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreáis?

33Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

"¡Yo digo, ustedes son dioses!" Si la palabra...

"¡Yo digo, ustedes son dioses!" Si la palabra dios pudiera aplicarse a personas distintas del Señor, entonces Jesús no estaba quebrantando la ley al referirse a sí mismo de esta manera. Sin embargo, Jesús no es solo cualquier hijo de Dios; es el Hijo de Dios que fue enviado . . . al mundo.

34Respondióles Jesús: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, Dioses sois?

35Si dijo, dioses, á aquellos á los cuales fué hecha palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada);

36¿A quien el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?

37Si no hago obras de mi Padre, no me creáis.

38Mas si las hago, aunque á mí no creáis, creed á las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

39Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos;

40Y volvióse tras el Jordán, á aquel lugar donde primero había estado bautizando Juan; y estúvose allí.

41Y muchos venían á él, y decían: Juan, á la verdad, ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de éste, era verdad.

42Y muchos creyeron allí en él.