La resurrección de Lázaro presagia la propia muerte...
La resurrección de Lázaro presagia la propia muerte y resurrección de Jesús. Incluso la descripción de la tumba de aquel (11:38, 44) prefigura la tumba de Jesús (20:1, 7). Poco después de este evento, Jesús fue ungido para el entierro (12:3) y comenzó la hora de su glorificación (12:23).
1ESTABA entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Bethania, la aldea de María y de Marta su hermana.
2(Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus pies con sus cabellos)
3Enviaron, pues, sus hermanas á él, diciendo: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.
4Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5Y amaba Jesús á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.
6Como oyó pues que estaba enfermo, quedóse aún dos días en aquel lugar donde estaba.
7Luego, después de esto, dijo á los discípulos: Vamos á Judea otra vez.
8Dícenle los discípulos: Rabbí, ahora procuraban los Judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?
9Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anduviere de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.
10Mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en él.
11Dicho esto, díceles después: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.
12Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.
13Mas esto decía Jesús de la muerte de él: y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
14Entonces, pues, Jesús les dijo claramente: Lázaro es muerto;
15Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creáis: mas vamos á él.
16Dijo entonces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con él.
17Vino pues Jesús, y halló que había ya cuatro días que estaba en el sepulcro.
18Y Bethania estaba cerca de Jerusalem, como quince estadios;
19Y muchos de los Judíos habían venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.
20Entonces Marta, como oyó que Jesús venía, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.
21Y Marta dijo á Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto;
22Mas también sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.
23Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.
24Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.
25Dícele Jesús: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
"¿Crees esto?" Jesús no estaba preguntándole a Marta...
- "¿Crees esto?" Jesús no estaba preguntándole a Marta si creía que podía sacar a Lázaro de la tumba. Más bien, ¿creía ella que la vida misma estaba vinculada a Jesús?
- “Sí, Señor”: Aunque las implicaciones completas estaban más allá de su comprensión, reconoció que Jesús era de hecho el Mesías. Sin embargo, se sorprendió del poder que él tenía.
26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
27Dícele: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
María ahora se unió a la escena en...
María ahora se unió a la escena en el límite del pueblo, repitiendo el llanto lastimero de su hermana. Y cayó a los pies de Jesús, no en adoración sino en desesperado dolor.
28Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El Maestro está aquí y te llama.
29Ella, como lo oyó, levántase prestamente y viene á él.
30(Que aun no había llegado Jesús á la aldea, mas estaba en aquel lugar donde Marta le había encontrado.)
31Entonces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se había levantado prestamente, y había salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.
32Mas María, como vino donde estaba Jesús, viéndole, derribóse á sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.
33Jesús entonces, como la vió llorando, y á los Judíos que habían venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse,
34Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dicenle: Señor, ven, y ve.
35Y lloró Jesús.
36Dijeron entonces los Judíos: Mirad cómo le amaba.
37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste que abrió los ojos al ciego, hacer que éste no muriera?
38Y Jesús, conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro. Era una cueva, la cual tenía una piedra encima.
39Dice Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se había muerto, le dice: Señor, hiede ya, que es de cuatro días.
40Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?
41Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto. Y Jesús, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oído.
42Que yo sabía que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que está alrededor, lo dije, para que crean que tú me has enviado.
43Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
44Y el que había estado muerto, salió, atadas las manos y los pies con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesús: Desatadle, y dejadle ir.
A medida que la noticia del milagro se...
A medida que la noticia del milagro se difundió rápidamente en la ciudad de Jerusalén (12:9, 17), la opinión pública se dividió nuevamente (6:66–69, 7:43, 9:16, 10:19, 11:37). La reputación de Jesús como sanador y como alguien que podía resucitar a los muertos era conocida en Galilea (ver Mt 9:24–26, 10:8, 11:5). Ahora había traído este poder a Judea.
45Entonces muchos de los Judíos que habían venido á María, y habían visto lo que había hecho Jesús, creyeron en él.
46Mas algunos de ellos fueron á los Fariseos, y dijéronles lo que Jesús había hecho.
47Entonces los pontífices y los Fariseos juntaron concilio, y decían: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.
48Si le dejamos así, todos creerán en él: y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nación.
49Y 11.47 Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada;
"es mejor … que un hombre muera": las...
"es mejor … que un hombre muera": las palabras de Caifás eran irónicas. Quería decir que era mejor que un revolucionario muriera a que los romanos aplastaran a toda la nación judía. Pero Caifás tenía razón de una manera que no podía notar. La salvación que el judaísmo necesitaba tenía poco que ver con Roma; vendría a través de la cruz de Cristo. Juan señala que la inspiración de Caifás no era suya, sino que venía de Dios.
50Ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación se pierda.
51Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación:
52Y no solamente por aquella nación, mas también para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
Cuando los líderes judíos comenzaron a planear la...
- Cuando los líderes judíos comenzaron a planear la muerte de Jesús, este hizo un movimiento político juicioso en respuesta (11:54).
- Efraín era una aldea a unos veinte kilómetros al norte de Jerusalén. Allí Jesús estaba a salvo del Sanedrín, pero también lo suficientemente cerca como para caminar al próximo festival de la Pascua (11:55).
53Así que, desde aquel día consultaban juntos de matarle.
54Por tanto, Jesús ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuése de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
A medida que las multitudes llegaban a Jerusalén...
A medida que las multitudes llegaban a Jerusalén en peregrinación para la Pascua (ver 2:13), la ciudad estaba llena de rumores sobre Jesús y su milagro de la resucitación de Lázaro de entre los muertos. La gente se preguntaba si Jesús sería obediente a la ley e iría a la ciudad a celebrar o si se mantendría seguro en el campo. Los sacerdotes y fariseos sabían que Jesús era fiel a la ley y asistiría al festival, por lo que intentaron hacer de la ciudad una trampa para él.
55Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra á Jerusalem antes de la Pascua, para purificarse;
56Y buscaban á Jesús, y hablaban los unos con los otros estando en el templo. ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta?
57Y los pontífices y los Fariseos habían dado mandamiento, que si alguno supiese dónde estuviera, lo manifestase, para que le prendiesen.