En el Festival de los Tabernáculos (cap. 7–8),...
En el Festival de los Tabernáculos (cap. 7–8), Jesús afirmó ser la luz del mundo (8:12). Ahora Juan cuenta cómo Jesús dio luz, tanto física como espiritualmente, a un hombre ciego que vivía en la oscuridad (ver 9:5). La historia termina con una espléndida inversión de roles: El hombre ciego que se asumía estaba en oscuridad espiritual pudo ver la luz de Dios, mientras que los fariseos, que podían ver físicamente y se pensaba que estaban iluminados, se mostraron espiritualmente ciegos.
1Y PASANDO Jesús, vió un hombre ciego desde su nacimiento.
2Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabbí, ¿quién pecó, éste ó sus padres, para que naciese ciego?
3Respondió Jesús: Ni éste pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
4Conviéneme obrar las obrar del que me envió, entre tanto que el día dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.
5Entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
6Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego,
7Y díjole: Ve, lávate en el estanque de Siloé (que significa, si lo interpretares, Enviado). Y fué entonces, y lavóse, y volvió viendo.
8Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿no es éste el que se sentaba y mendigaba?
9Unos decían: Este es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.
10Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11Respondió él y dijo: El hombre que se llama Jesús, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
12Entonces le dijeron: ¿Dónde está aquél? El dijo: No sé.
13Llevaron á los Fariseos al que antes había sido ciego.
14Y era sábado cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.
15Y volviéronle á preguntar también los Fariseos de qué manera había recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
16Entonces unos de los Fariseos decían: Este hombre no es de Dios, que no guarda el sábado. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.
17Vuelven á decir al ciego: ¿Tú, qué dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
18Mas los Judíos no creían de él, que había sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que había recibido la vista;
19Y preguntáronles, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
Sus padres confirmaron que su hijo había nacido...
Sus padres confirmaron que su hijo había nacido ciego, pero dudaron en juzgar cómo podía ver porque tenían miedo de las consecuencias sociales.
20Respondiéronles sus padres y dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego:
21Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quién le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos; él tiene edad, preguntadle á él; él hablará de sí.
22Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habían resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, xuese fuera de la sinagoga.
23Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle á él.
24Así que, volvieron á llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da gloria á Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.
25Entonces él respondió, y dijo: Si es pecador, no lo sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27Respondióles: Ya os lo he dicho, y no habéis atendido: ¿por qué lo queréis otra vez oir? ¿queréis también vosotros haceros sus discípulos?
Los fariseos no pudieron derrotar la lógica del...
28Y le ultrajaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros discípulos de Moisés somos.
29Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas éste no sabemos de dónde es.
30Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es ésta, que vosotros no sabéis de dónde sea, y á mí me abrió los ojos.
31Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á éste oye.
Solo Dios podría hacer algo como abrir los...
Solo Dios podría hacer algo como abrir los ojos de alguien nacido ciego. Al sanar al hombre, Jesús ofreció a los líderes judíos una señal incuestionable de que él era de Dios y era el Mesías (cp. Sl 146:8, Is 35:5, 42:7).
32Desde el siglo no fué oído, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.
33Si éste no fuera de Dios, no pudiera hacer nada.
34Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo, ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.
Jesús presionó al hombre que había sido ciego...
Jesús presionó al hombre que había sido ciego para que entendiera el milagro y la identidad de su sanador. Inmediatamente, el hombre expresó fe y dio a Jesús la reverencia debida solo a Dios (9:38, cp. 20:28).
35Oyó Jesús que le habían echado fuera; y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37Y díjole Jesús: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.
38Y él dice: Creo, Señor; y adoróle.
39Y dijo Jesús: Yo, para juicio he venido á este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
"Estás diciendo que estamos ciegos?" Jesús respondió que...
"Estás diciendo que estamos ciegos?" Jesús respondió que aquellos que afirman tener toda la verdad religiosa descubrirán que están ciegos, mientras que aquellos que reconocen su pobreza espiritual encontrarán la verdadera visión. En la historia, el hombre ciego y su familia frecuentemente confesaban que no sabían, mientras que los fariseos repetidamente declaraban su confianza y permanecían culpables debido a su orgullo religioso. Si hubieran confesado su ignorancia y admitido su ceguera espiritual, serían inocentes. En cambio, su rechazo consciente y voluntario de Jesús estableció su culpa.
40Y ciertos de los Fariseos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: ¿Somos nosotros también ciegos?
41Díjoles Jesús: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado: mas ahora porque decís, Vemos, por tanto vuestro pecado permanece.