Apocalipsis 7RV09

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Se presentan tres interludios en los capítulos 6–14...

Se presentan tres interludios en los capítulos 6–14 (capítulo 7, 10:1–11:14, 12:1–14:20) para definir el lugar del pueblo santo de Dios y ofrecer perspectiva sobre las escenas anteriores. En este primer interludio, antes de que se rompa el séptimo sello, dos visiones muestran cómo Dios protege a su pueblo y les asegura su llamado.

"No hagáis daño... hasta que...": Dios ordena una...
  • "No hagáis daño... hasta que...": Dios ordena una pausa temporal a los cuatro ángeles de destrucción.
  • El sello del Dios viviente implica pertenencia a la casa de Dios; Dios posee y protege a su pueblo (2 Co 1:22, Ef 1:13–14). En el mundo antiguo, sellar o tatuar era un signo de propiedad.
  • El ángel que lleva el sello identifica al pueblo de Dios, respondiendo a la pregunta de quién sobrevivirá a la ira de Dios (Ap 6:17; ver Ez 9:3–8, Jn 17:14–15) y avanzando la promesa de protección (Ap 3:10, ver también 11:1–2).
La primera visión del interludio muestra cómo Dios...

La primera visión del interludio muestra cómo Dios protege a sus fieles seguidores del daño final.

1Y DESPUÉS de estas cosas vi cuatro ángeles que estaban sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningún árbol.

2Y vi otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo: y clamó con gran voz á los cuatro ángeles, á los cuales era dado hacer daño á la tierra y á la mar,

3Diciendo: No hagáis daño á la tierra, ni al mar, ni á los árboles, hasta que señalemos á los siervos de nuestro Dios en sus frentes.

¿Quiénes son los 144.000? Esta lista de las...

¿Quiénes son los 144.000? Esta lista de las tribus de Israel no se corresponde exactamente con las doce tribus físicas. En cambio, indica que Dios sabe con precisión quiénes en la tierra le pertenecen. Para los años 90 d. C., las doce tribus de Israel ya no existían; diez tribus fueron dispersadas cuando Asiria conquistó el reino del norte de Israel (2 Reyes 17:1–41). La iglesia cristiana primitiva se consideraba simbólicamente como el Israel de Dios (Mt 19:28, Ro 2:28–29, 9:6–8, Ga 3:29, 6:16; Fil 3:3). Los 144.000 probablemente representan a todos los cristianos fieles (cp. Ap 14:1–5, 21:12–17). La lista comienza adecuadamente con Judá (la tribu real de Jesús) pero sustituye a Manasés (una de las dos tribus de José) por Dan. La tribu de Dan cayó en la idolatría (Jc 18:14–31, 1 Re 12:25–30), y los primeros cristianos la consideraban como el epítome del mal.

4Y oí el número de los señalados: ciento cuarenta y cuatro mil señalados de todas las tribus de los hijos de Israel.

5De la tribu de Judá, doce mil señalados. De la tribu de Rubén, doce mil señalados. De la tribu de Gad, doce mil señalados.

6De la tribu de Aser, doce mil señalados. De la tribu de Neftalí, doce mil señalados. De la tribu de Manasés, doce mil señalados.

7De la tribu de Simeón, doce mil señalados. De la tribu de Leví, doce mil señalados. De la tribu de Issachâr, doce mil señalados.

8De la tribu de Zabulón, doce mil señalados. De la tribu de José, doce mil señalados. De la tribu de Benjamín, doce mil señalados.

La segunda visión del interludio muestra el cielo...

La segunda visión del interludio muestra el cielo con una multitud innumerable que se regocija porque están seguros en Cristo, y todas las lágrimas y penas han terminado.

9Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;

10Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación á nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.

Los ángeles, los ancianos, y los cuatro seres...

Los ángeles, los ancianos, y los cuatro seres vivientes se postraron ante Dios y respondieron juntos en una doxología séptuple (es decir, completa) para reconocer la naturaleza eterna de Dios. La doxología está precedida y seguida por "Amén", una poderosa afirmación de la victoria de Dios.

11Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron á Dios,

12Diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y la potencia y la fortaleza, sean á nuestro Dios para siempre jamás. Amén.

13Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?

14Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han venido de grande tribulación, y han lavado sus ropas, y las han blanqueado en la sangre del Cordero.

15Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos.

Para los habitantes del desierto, el agua que...

16No tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni otro ningún calor.

17Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará á fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.