Números 31RV09

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El Señor ordenó a Moisés liderar a Israel...

El Señor ordenó a Moisés liderar a Israel en una guerra de represalia contra los madianitas, quienes se habían aliado con los moabitas para inducir a los hebreos a la idolatría (cap. 25). Los madianitas eran un pueblo tribal que habitaba las regiones áridas y semiáridas del Neguev y al este de Palestina y del Río Jordán; se les contaba entre los “pueblos del Este” (Jc 6:3, 33; 7:12). Vivían en campamentos o asentamientos y eran conocidos por su habilidad en el transporte en el desierto (cp. Gn 37:28, 36, Is 60:6). Aunque descendían de Abraham (Gn 25:1–2) y habían sido amistosos con Moisés (Ex 2:15–3:1, cp. Nm 10:29), los ancianos de Madián se habían unido a Balac para contratar a Balaam con el fin de maldecir a Israel (22:4, 7), cuya presencia amenazaba a los pueblos de Transjordania (la región al este del Jordán).

1Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo:

2Haz la venganza de los hijos de Israel sobre los Madianitas; después serás recogido á tus pueblos.

Cada tribu aportó mil hombres para la batalla,...

Cada tribu aportó mil hombres para la batalla, lo que les permitió a todos adquirir experiencia en combate y compartir la victoria.

3Entonces Moisés habló al pueblo, diciendo: Armaos algunos de vosotros para la guerra, é irán contra Madián, y harán la venganza de Jehová en Madián.

4Mil de cada tribu de todas las tribus de los hijos de Israel, enviaréis á la guerra.

5Así fueron dados de los millares de Israel, mil por cada tribu, doce mil a punto de guerra.

6Y Moisés los envió á la guerra: mil por cada tribu envió: y Phinees, hijo de Eleazar sacerdote, fué a la guerra con los santos instrumentos, con las trompetas en su mano para tocar.

7Y pelearon contra Madián, como Jehová lo mandó á Moisés, y mataron á todo varón.

8Mataron también, entre los muertos de ellos, á los reyes de Madián: Evi, y Recem, y Zur, y Hur, y Reba, cinco reyes de Madián; á Balaam también, hijo de Beor, mataron á cuchillo.

Después de la batalla, los hebreos iniciaron una...

Después de la batalla, los hebreos iniciaron una práctica que a veces continuaron durante el período de conquista y más allá (por ejemplo, Josué 6; 8; 10–11). Destruían a sus enemigos (a veces a toda la población), quemaban pueblos y apartaban botines para su propio uso o como dedicados al Señor.

9Y llevaron cautivas los hijos de Israel las mujeres de los Madianitas, y sus chiquitos y todas sus bestias, y todos sus ganados; y arrebataron toda su hacienda.

10Y abrasaron con fuego todas sus ciudades, aldeas y castillos.

11Y tomaron todo el despojo, y toda la presa, así de hombres como de bestias.

12Y trajeron á Moisés, y á Eleazar el sacerdote, y á la congregación de los hijos de Israel, los cautivos y la presa y los despojos, al campo en los llanos de Moab, que están junto al Jordán de Jericó.

13Y salieron Moisés y Eleazar el sacerdote, y todos los príncipes de la congregación, á recibirlos fuera del campo.

Y enojóse Moisés: Dios había ordenado la destrucción...

Y enojóse Moisés: Dios había ordenado la destrucción total, pero a las mujeres madianitas, que habían seguido el consejo de Balaam y eran en gran parte responsables de la apostasía de Baal-peor, se les había concedido clemencia de manera errónea.

14Y enojóse Moisés contra los capitanes del ejército, contra los tribunos y centuriones que volvían de la guerra;

15Y díjoles Moisés: ¿Todas las mujeres habéis reservado?

16He aquí ellas fueron á los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.

Solo se debía perdonar a las mujeres jóvenes...

Solo se debía perdonar a las mujeres jóvenes vírgenes, ya que no habían participado en el incidente en Baal-peor.

17Matad pues ahora todos los varones entre los niños: matad también toda mujer que haya conocido varón carnalmente.

18Y todas las niñas entre las mujeres, que no hayan conocido ayuntamiento de varón, os reservaréis vivas.

Los guerreros israelitas que entraban en contacto con...

Los guerreros israelitas que entraban en contacto con cadáveres se sometían a sí mismos y a su equipo a rutinarios, pero importantes, rituales de purificación (ver 5:1–4, 19:1–22).

19Y vosotros quedaos fuera del campo siete días: y todos los que hubieren matado persona, y cualquiera que hubiere tocado muerto, os purificaréis al tercero y al séptimo día, vosotros y vuestros cautivos.

20Asimismo purificaréis todo vestido, y toda prenda de pieles, y toda obra de pelos de cabra, y todo vaso de madera.

21Y Eleazar el sacerdote dijo á los hombres de guerra que venían de la guerra: Esta es la ordenanza de la ley que Jehová ha mandado á Moisés:

22Ciertamente el oro, y la plata, metal, hierro, estaño, y plomo,

23Todo lo que resiste el fuego, por fuego lo haréis pasar, y será limpio, bien que en las aguas de purificación habrá de purificarse: mas haréis pasar por agua todo lo que no aguanta el fuego.

24Además lavaréis vuestros vestidos el séptimo día, y así seréis limpios; y después entraréis en el campo.

El botín se dividió en dos partes iguales,...

El botín se dividió en dos partes iguales, con la mitad para aquellos que lucharon contra los madianitas y la otra mitad para los israelitas que se quedaron atrás (cp. 1 Sam 30:21–25). En este sentido, todos participaron en el conflicto armado, pero el número relativamente pequeño de guerreros recibió una porción más grande que el número mucho mayor de los que se quedaron atrás.

25Y Jehová habló á Moisés, diciendo:

26Toma la cuenta de la presa que se ha hecho, así de las personas como de las bestias, tú y el sacerdote Eleazar, y las cabezas de los padres de la congregación:

27Y partirás por mitad la presa entre los que pelearon, los que salieron á la guerra, y toda la congregación.

28Y apartarás para Jehová el tributo de los hombres de guerra, que salieron á la guerra: de quinientos uno, así de las personas como de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas:

29De la mitad de ellos lo tomarás; y darás á Eleazar el sacerdote la ofrenda de Jehová.

30Y de la mitad perteneciente á los hijos de Israel tomarás uno de cincuenta, de las personas, de los bueyes, de los asnos, y de las ovejas, de todo animal; y los darás á los Levitas, que tienen la guarda del tabernáculo de Jehová.

31E hicieron Moisés y Eleazar el sacerdote como Jehová mandó á Moisés.

El número total de animales y niñas que...

El número total de animales y niñas que no fueron asesinados fue considerable, lo que indica que Israel luchó contra muchos madianitas.

32Y fué la presa, el resto de la presa que tomaron los hombres de guerra, seiscientas y setenta y cinco mil ovejas,

33Y setenta y dos mil bueyes,

34Y setenta y un mil asnos;

35Y en cuanto á personas, de mujeres que no habían conocido ayuntamiento de varón, en todas treinta y dos mil.

El botín se repartió de acuerdo con los...

El botín se repartió de acuerdo con los principios establecidos en 31:25–30.

36Y la mitad, la parte de los que habían salido á la guerra, fué el número de trescientas treinta y siete mil y quinientas ovejas.

37Y el tributo para Jehová de la ovejas, fué seiscientas setenta y cinco.

38Y de los bueyes, treinta y seis mil: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y dos.

39Y de los asnos, treinta mil y quinientos: y de ellos el tributo para Jehová, setenta y uno.

40Y de las personas, diez y seis mil: y de ellas el tributo para Jehová, treinta y dos personas.

41Y dió Moisés el tributo, por elevada ofrenda á Jehová, á Eleazar el sacerdote, como Jehová lo mandó á Moisés.

42Y de la mitad para los hijos de Israel, que apartó Moisés de los hombres que habían ido á la guerra;

43(La mitad para la congregación fué: de las ovejas, trescientas treinta y siete mil y quinientas;

44Y de los bueyes, treinta y seis mil;

45Y de los asnos, treinta mil y quinientos;

46Y de las personas, diez y seis mil:)

47De la mitad, pues, para los hijos de Israel tomó Moisés uno de cada cincuenta, así de las personas como de los animales, y diólos á los Levitas, que tenían la guarda del tabernáculo de Jehová; como Jehová lo había mandado á Moisés.

Aunque es inusual que ningún soldado de un...

Aunque es inusual que ningún soldado de un ejército muera en batalla, no es imposible. Los autores clásicos también informaron sobre batallas en las que pocos o ningún soldado romano murió. Si los israelitas contaban con las ventajas de preparación, sorpresa y fuerza abrumadora, podrían haber derrotado a los madianitas sin perder tropas, especialmente considerando la bendición de Dios.

48Y llegaron á Moisés los jefes de los millares de aquel ejército, los tribunos y centuriones;

49Y dijeron á Moisés: Tus siervos han tomado razón de los hombres de guerra que están en nuestro poder, y ninguno ha faltado de nosotros.

Los comandantes ofrecieron con gusto objetos de oro...

Los comandantes ofrecieron con gusto objetos de oro en agradecimiento por una gran victoria que no resultó en ninguna pérdida de vidas (cp. Ex 30:12). El arte y la literatura antiguos indican que los madianitas y otros pueblos del desierto, tanto hombres como mujeres, llevaban joyas de oro como adorno y como una forma de riqueza portátil (por ejemplo, Jc 8:24–26). Moisés y Eleazar llevaron esta gran colección al Tabernáculo como un memorial de este evento especial (cp. Nm 16:39–40, Za 6:14).

50Por lo cual hemos ofrecido á Jehová ofrenda, cada uno de lo que ha hallado, vasos de oro, brazaletes, manillas, anillos, zarcillos, y cadenas, para hacer expiación por nuestras almas delante de Jehová.

51Y Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de ellos, alhajas, todas elaboradas.

52Y todo el oro de la ofrenda que ofrecieron á Jehová de los tribunos y centuriones, fué diez y seis mil setecientos y cincuenta siclos.

53Los hombres del ejército habían pillado cada uno para sí.

54Recibieron, pues, Moisés y el sacerdote Eleazar, el oro de los tribunos y centuriones, y trajéronlo al tabernáculo del testimonio, por memoria de los hijos de Israel delante de Jehová.