Este es el primero de cinco largos discursos...
Este es el primero de cinco largos discursos en Mateo (ver también 9.35–11.1; 13.1–53; 18.1–19:2; 23.1–26.1). El tema del Sermón del Monte es el llamado del Mesías a la justicia. Pablo entendío la justicia en términos de los actos salvadores de Dios y de la posición de una persona ante Dios. Jesús usa el término para referirse al comportamiento moral que se ajusta a la voluntad de Dios, como lo hace Santiago. Específicamente, la justicia es hacer la voluntad de Dios tal como Jesús la revela. Esta “revelación de la justicia” unifica todo el Sermón.
1Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.
2Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
4Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolación.
5Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
7Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
8Bienaventurados los de limpio corazón: porque ellos verán á Dios.
9Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Los primeros discípulos de Jesús fueron perseguidos por...
Los primeros discípulos de Jesús fueron perseguidos por líderes judíos hostiles que se sintieron ofendidos por la nueva y autoritaria revelación de Jesús (ver 10:17–23, 11:2–6, 12:1–8, 15:1–20, 23:34–36). Desde entonces, hacer lo correcto al asociarse con Jesús y obedecer sus enseñanzas ha sido a menudo motivo de persecución (10:24–25, 2 Tm 3:12).
10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
11Bienaventurados sois cuando os vituperaren y os persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
12Gozaos y alegraos; porque vuestra merced es grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que fueron antes de vosotros.
Las buenas obras de los discípulos tendrán efectos...
Las buenas obras de los discípulos tendrán efectos profundamente positivos en el mundo que los rodea, para la gloria de Dios. Con esto viene una advertencia de Jesús: no hagan nada que pueda poner en peligro esa influencia positiva.
13Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.
14Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero, y alumbra á todos los que están en casa.
16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que está en los cielos.
17No penséis que he venido para abrogar la ley ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.
18Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.
19De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.
20Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y de los Fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
"Oístes. … Pero yo digo": Jesús contrasta su...
"Oístes. … Pero yo digo": Jesús contrasta su propia enseñanza con seis interpretaciones erróneas de la ley. Cada antítesis proporciona un ejemplo de la justicia superior de Jesús. Jesús revela la voluntad de Dios en contraste con las tradiciones.
21Oísteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.
22Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, será culpado del juicio; y cualquiera que dijere á su hermano, Raca, será culpado del concejo; y cualquiera que dijere, Fatuo, será culpado del infierno del fuego.
Jesús da dos ejemplos de reconciliación en la...
Jesús da dos ejemplos de reconciliación en la comunidad y la sociedad.
23Por tanto, si trajeres tu presente al altar, y allí te acordares de que tu hermano tiene algo contra ti,
24Deja allí tu presente delante del altar, y vete, vuelve primero en amistad con tu hermano, y entonces ven y ofrece tu presente.
25Concíliate con tu adversario presto, entre tanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prisión.
26De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
La justicia de Jesús revela el pecado a...
La justicia de Jesús revela el pecado a un nivel más profundo que el externo; él revela la verdadera intención de la ley.
27Oísteis que fué dicho: No adulterarás:
28Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.
"buen ojo... sácalo... mano más fuerte... córtala": estas...
"buen ojo... sácalo... mano más fuerte... córtala": estas imágenes gráficas llaman a una separación radical del pecado. Pero hasta la automutilación, por más radical que sea, no puede detener una mente lujuriosa. Jesús está llamando a la justicia suprema que solo él puede traer.
29Por tanto, si tu ojo derecho te fuere ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30Y si tu mano derecha te fuere ocasión de caer, córtala, y échala de ti: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
Jesús cuestiona la aplicación equivocada de la disposición...
Jesús cuestiona la aplicación equivocada de la disposición del Antiguo Testamento sobre el divorcio (ver Dt 24:1–4, cp. Mt 19:3–9): seguir las reglas no hace que el divorcio sea aceptable. Jesús permite solo una razón legítima para el divorcio: la infidelidad sexual, y prohíbe el divorcio casual (ver también 1 Co 7:10–11).
31También fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, déle carta de divorcio:
32Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casare con la repudiada, comete adulterio.
Jesús aquí resume la enseñanza del Antiguo Testamento...
Jesús aquí resume la enseñanza del Antiguo Testamento sobre los juramentos (Lv 19:12, Nm 30:2–4, Dt 23:21–23, Sal 50:14, Zc 8:17). Los fariseos tenían grados de compromiso para los juramentos — por ejemplo, aquellos que no mencionaban a Dios no eran tan vinculantes. Jesús muestra que, como Dios está relacionado con todas las cosas (cielo, tierra, Jerusalén, mi cabeza; ver también Mt 23:16–22), romper cualquier juramento rompe el mandato de Dios (ver Ex 20:7). El punto es que uno debe ser completamente veraz. La justicia de Jesús eleva el sí y el no cotidiano del discípulo al nivel de un juramento vinculante. Los juramentos se vuelven superfluos para la persona honesta (St 5:12).
33Además habéis oído que fué dicho a los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos.
34Mas yo os digo: No juréis en ninguna manera: ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
35Ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.
36Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.
37Mas sea vuestro hablar: Sí, sí; No, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.
El Antiguo Testamento permitía la retribución proporcional (Ex...
El Antiguo Testamento permitía la retribución proporcional (Ex 21:24–25, Dt 19:16–21), con el fin de evitar que los castigos excedieran en gran medida la gravedad del delito. Jesús, sin embargo, no permite la represalia personal entre sus seguidores. El camino de Jesús no es insistir en la justicia, sino encontrar la victoria a través del sufrimiento y la cruz (1 Pe 2:23). Algunos han tomado este pasaje como una guía para toda la vida (incluyendo la política). Otros lo entienden simplemente como la disposición a renunciar a los derechos personales y a perdonar como Dios ha perdonado (ver Mat 5:48, 18:23–35). Como el siervo en Is 50:4–9 y 53:7 (ver también Mt 12:15–21), los seguidores de Jesús deben aplicar la misma virtud al honor, las posesiones, el tiempo o la propiedad. La justicia no insiste en su propio camino.
38Oísteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente.
39Mas yo os digo: No resistáis al mal; antes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele también la otra;
40Y al que quisiere ponerte á pleito y tomarte tu ropa, déjale también la capa;
41Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con él dos.
42Al que te pidiere, dale; y al que quisiere tomar de ti prestado, no se lo rehuses.
"odia a tu enemigo": Jesús no se opone...
"odia a tu enemigo": Jesús no se opone al Antiguo Testamento, sino a una interpretación tradicional, aunque equivocada (cp. Ex 23:4–5), del Antiguo Testamento. La frase de “odio” no está en el Antiguo Testamento (pero ver Sal 139:21–22).
43Oísteis que fué dicho: Amarás á tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo.
44Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos: que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.
46Porque si amareis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen también lo mismo los publicanos?
47Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿no hacen también así los Gentiles?
48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.