Marcos 10RV09

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La pregunta de los fariseos sobre el divorcio...

La pregunta de los fariseos sobre el divorcio era muy debatida en el judaísmo, pero tenía un propósito hostil ya que intentaban atrapar a Jesús (ver 2:16, 18, 24, 7:5, 8:11, 12:13). Juan el Bautista fue decapitado por su enseñanza de que el divorcio y el nuevo matrimonio de Herodes Antipas eran ilegales (6:18–19), y según el historiador judío Josefo, Juan fue martirizado cerca de la ubicación actual de Jesús al este del río Jordán, en la fortaleza de Herodes Antipas en Maqueronte (ver 6:28; Josefo, Antigüedades 18.5.2). Si Jesús respondía de acuerdo con Juan el Bautista, los fariseos podrían acusarlo ante Herodes. Pero si Jesús decía que el divorcio era legal, estaría contradiciendo a un profeta.

1Y PARTIÉNDOSE de allí, vino á los términos de Judea y tras el Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo les enseñaba como solía.

2Y llegándose los Fariseos, le preguntaron, para tentarle, si era lícito al marido repudiar á su mujer.

3Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

4Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.

Dios permitió el divorcio como una concesión a...

Dios permitió el divorcio como una concesión a los corazones duros de la gente. Pero la voluntad de Dios se expresa más adecuadamente en los pasajes que Jesús cita de la ley de Moisés (Gn 1:27, 2:23–24, ver también Ml 2:16). Jesús muestra que Dios se deleita en el matrimonio, que es la creación de una nueva unión en la que dos se convierten en uno. Nadie debe rebelarse contra la voluntad de Dios buscando separar lo que Dios ha unido.

5Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;

6Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

7Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.

8Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.

9Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

10Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

"Quien se divorcia... y se casa con otra...

"Quien se divorcia . . . y se casa con otra persona comete adulterio": El paralelo en Lucas 16:18 coincide con Marcos y no menciona excepciones a esta prohibición del divorcio, mientras que el relato paralelo de Mateo permite una excepción en casos de infidelidad (Mateo 19:9; véase también Mateo 5:32). Pablo también permite una excepción si un cónyuge incrédulo abandona el matrimonio (1 Corintios 7:15). El relato de Marcos se centra en los principios fundamentales: Dios odia el divorcio (Malaquías 2:16), el matrimonio está destinado a ser para toda la vida, y el divorcio traiciona el propósito divino del matrimonio.

11Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:

12Y si la mujer repudiare á su marido y se casare con otro, comete adulterio.

El amor y la preocupación de Jesús por...

El amor y la preocupación de Jesús por los niños ya se ha visto en 5:41–43, 9:36–37, 42. Jesús usa el incidente para enseñar que el reino de Dios pertenece a los que son como estos niños.

13Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban.

Marcos no explica que características de los niños...

Marcos no explica que características de los niños los hacen aptos para el reino de Dios; Mateo 18:4–5 sugiere que los atributos incluyen humildad y la capacidad de recibir las cosas con sencillez.

14Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque de los tales es el reino de Dios.

15De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

La historia del hombre rico continúa los temas...

La historia del hombre rico continúa los temas del discipulado comenzados en 9:33 y los requisitos para entrar en el Reino de Dios (10:13–16). La actitud del hombre rico contrasta fuertemente con la fe infantil necesaria para entrar en el Reino de Dios.

17Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

18Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

19Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.

20El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

21Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.

22Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

Jesús asombró a los discípulos al revertir la...

Jesús asombró a los discípulos al revertir la idea, popular en ese momento, de que las riquezas eran un signo del favor de Dios.

23Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

24Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán dificil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!

25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

26Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

27Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

28Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

Jesús aseguró a sus discípulos que recibirían muchas...
  • Jesús aseguró a sus discípulos que recibirían muchas veces más de lo que habían renunciado por él, incluyendo una nueva familia en Cristo (hermanos, hermanas, madres, hijos) y hospitalidad cristiana (casas).
  • "Cien veces": Lo que se gana al seguir a Jesús supera con creces cualquier pérdida. Y en el mundo venidero heredarán la vida eterna que el hombre rico deseaba pero no recibió.

29Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio,

30Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

31Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

El asombro de los discípulos y el temor...

El asombro de los discípulos y el temor de la gente proyectaban una sombra oscura sobre lo que se avecinaba, dada la hostilidad de los líderes de Jerusalén hacia Jesús (ver 3:22–3, 7:1–13). Jesús tomó a los discípulos aparte de nuevo y describió los acontecimientos venideros con el mayor detalle hasta ahora (ver también 8:31, 9:31). Él sabía lo que estaba por suceder; lo que le aguardaba en Jerusalén no era ni una tragedia ni el destino, sino la voluntad de Dios (ver 8:31–33; Hc 4:27–28). Como Hijo de Dios, Jesús tenía un conocimiento único de su muerte próxima y única como Salvador del mundo.

32Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:

33He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los principes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:

34Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.

Después de la tercera predicción de Jesús sobre...

Después de la tercera predicción de Jesús sobre su sufrimiento (10:32–33) viene otro ejemplo del fracaso de los discípulos (ver 8:31–33; 9:31–34). La primera parte del relato involucra la petición insensata de Santiago y Juan (10:35–37) y la respuesta de Jesús a ellos (10:38–40). Luego Jesús explica a los otros discípulos lo que significan la grandeza y el liderazgo en el reino de Dios (10:41–44). El propio ejemplo supremo de Jesús de servicio (10:45) ilustra y concluye este relato.

35Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

36Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

37Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

39Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que soy bautizado, seréis bautizados.

40Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado.

41Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

El mundo incrédulo (los gobernantes en este mundo)...

El mundo incrédulo (los gobernantes en este mundo) piensa que el liderazgo significa dominar a los demás. Así como el papel de Jesús como Mesías e Hijo de Dios significaba sufrimiento y muerte (8.31; 9.31; 10.32–34, 45), ser su seguidor implica servir a los demás, no gobernar sobre ellos (9.35; Juan 10.11).

42Mas Jesús, llamándolos, les dice: Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.

43Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;

44Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.

45Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.

La curación de Bartimeo el ciego es el...

La curación de Bartimeo el ciego es el último milagro de sanación registrado en Marcos. Este evento y la curación del hombre ciego en 8.22–26 forman los extremos de esta sección (ver Introducción al Libro de Marcos, “Características Literarias”). También es un puente hacia la entrada de Jesús en Jerusalén como el Mesías de Israel en 11.1–11. La confesión de Bartimeo (Jesús, Hijo de David) prepara al lector para la confesión del pueblo a la llegada de Jesús a Jerusalén (11.10).

46Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó, y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

Bartimeo escuchó: la gran fama de Jesús se...
  • Bartimeo escuchó: la gran fama de Jesús se había extendido a Jericó, incluso a áreas gentiles (3.8).
  • Jesús, Hijo de David: Marcos no explica cómo Bartimeo conocía la ascendencia davídica de Jesús. Quizás sabía que Jesús era el Mesías. Sin embargo, el hombre ciego no asociaba este título con objetivos políticos o militares como lo hacía la gran mayoría de la gente en su época. En cambio, Bartimeo se centró en el hecho de que Jesús estaba preocupado por traer el Reino de Dios a los pobres, mutilados, cojos y ciegos, y pidió misericordia y sanación (10.51)— lo cual estaba en armonía con la propia comprensión de Jesús (cp. Lucas 4.18–19).

47Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.

48Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.

49Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.

50El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.

51Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.

52Y Jesús le dijo: Ve, tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.