Los conflictos de Jesús con los líderes religiosos...
Los conflictos de Jesús con los líderes religiosos continuaron con dos controversias sobre el Sábado. La ley de Moisés obligaba a los judíos a descansar en el sábado (Ex 20.8–11; Deut 5.13–14), pero los fariseos habían olvidado que la verdadera razón del Sábado era beneficiar a los seres humanos.
1Y ACONTECIÓ que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.
2Y algunos de los Fariseos les dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?
3Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban;
4Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?
5Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.
" le acechaban ": Jesús ahora tenía una...
- "le acechaban": Jesús ahora tenía una reputación por poner las necesidades humanas por encima de los mandamientos del Sábado, así que los líderes religiosos esperaban atraparlo trabajando ese día.
- "si en el día de reposo lo sanaría": los rabinos de la época de Jesús debatían si ofrecer ayuda médica estaba justificado en el Sábado; generalmente solo se permitía en emergencias extremas. La mano deformada claramente no era una emergencia.
6Y aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha seca.
7Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen.
8Mas él sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.
9Entonces Jesús les dice: Os preguntaré un cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?
10Y mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.
11Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban los unos á los otros qué harían á Jesús.
12Y aconteció en aquellos días, que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.
13Y como fué de día, llamó á sus discípulos, y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:
14A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,
15Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama Celador,
16Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.
El tema central del gran sermón de Jesús...
El tema central del gran sermón de Jesús es que una vida auténtica de rectitud acompaña al arrepentimiento y la aceptación en el reino de Dios.
17Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;
18Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.
19Y toda la gente procuraba tocarle; porque salía de él virtud, y sanaba á todos.
"pobre... tenéis hambre ": cp. Mateo 5.3, 6....
"pobre . . . tenéis hambre": cp. Mateo 5.3, 6. Esta declaración probablemente incluía pobreza física y espiritual. La pobreza y el sufrimiento tienden a hacernos más dependientes de Dios. El Antiguo Testamento incluye muchas promesas de que Dios alimentará y consolará a su pueblo (Salm 22.26; 107.36–41; 126.1–6; Is 49.10–13; 51.3; 65.13).
Dios bendice a aquellos que reconocen su insuficiencia...
Dios bendice a aquellos que reconocen su insuficiencia y debilidad y se vuelven a Dios en busca de fortalecimiento. El sistema de valores del reino de Dios es radicalmente diferente del sistema de valores del mundo, en el cual el poder y la fuerza representan el éxito.
20Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.
21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
22Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.
23Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas.
Las promesas de bendición para los pobres y...
Las promesas de bendición para los pobres y oprimidos se equilibran en Lucas con predicciones de tristeza para los ricos y poderosos. Los que confían en sí mismos serán humillados, mientras que los que dependen de Dios serán bendecidos. Los profetas del Antiguo Testamento a menudo pronunciaban ayes contra naciones y gobernantes que oprimían al pueblo de Dios y rechazaban su soberanía (por ejemplo, Is 3.11; 5.8; Jer 50.27; Zc 11.17).
24Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque tenéis vuestro consuelo.
25¡Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.
26¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.
27Mas á vosotros los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;
28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.
29Y al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra; y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.
30Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.
31Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:
32Porque si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque 6.32también los pecadores aman á los que los aman.
33Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.
La ley de Moisés prohibía cobrar intereses sobre...
La ley de Moisés prohibía cobrar intereses sobre préstamos a otros israelitas para prevenir la explotación de los pobres (Ex 22.25; Lev 25.35–37; Deut 23.20). Jesús además instruyó a sus seguidores a prestar . . . sin esperar ser reembolsados. Al hacer el bien incluso a quienes hacen el mal, actuamos como hijos del Altísimo e imitamos a nuestro Padre en el cielo, que es amable con todas las personas (cp. Ro 5.8).
34Y si prestareis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.
35Amad, pués, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.
36Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.
" No juzguéis ": Jesús condenó el juicio...
"No juzguéis": Jesús condenó el juicio hipócrita que denigraba a otra persona. Aquellos que condenan a otros serán juzgados por ese mismo estándar. Dios requiere que su pueblo ame a los demás advirtiéndoles sobre los peligros del pecado (Gal 6.1; Heb 3.13). La exhortación es un acto de amor; el juicio es un acto de orgullo.
37No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.
38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.
39Y les decía una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?
40El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.
41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?
42¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.
43Porque no es buen árbol el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.
44Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.
45El buen hombre del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal; porque de la abundancia del corazón habla su boca.
46¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?
47Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:
48Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.
49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.