Levítico 4RV09

En este capítulo 4 personas 81 términos
La ofrenda por el pecado (Hebreo khatta’t, de...

La ofrenda por el pecado (Hebreo khatta’t, de la raíz khata’, que significa “carecer, quedarse corto, fallar”) se destinaba a violaciones específicas no intencionales de los mandamientos de Dios (ver también Nm 15:22–29), con el propósito de reparar una pérdida o remediar un fallo (por ejemplo, Lv 5:1–4). Aunque todos pecamos, Dios nos perdonará si lo confesamos (Ga 6:1, 1 Jn 1:8–9). Sin embargo, se nos advierte contra pecar “descaradamente” o “deliberadamente” (Nm 15:30–31, Hb 6:4–6, 10:26–29).

1Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:

2Habla á los hijos de Israel, diciendo: Cuando alguna persona pecare por yerro en alguno de los mandamientos de Jehová sobre cosas que no se han de hacer, y obrare contra alguno de ellos;

Estos versículos distinguen dos tipos de ofrendas por...

Estos versículos distinguen dos tipos de ofrendas por el pecado: (1) la ofrenda dada por el pecado del sumo sacerdote (4:3, 20) y de toda la comunidad israelita (4:13); y (2) la ofrenda dada por uno de los líderes de Israel (4:22) y cualquier persona del pueblo común (4:27). En el primer caso, se requería ofrecer un toro, un animal grande y costoso. No debía ser comido (6:30) sino completamente quemado (4:12, 21), y parte de su sangre se presentaba en el santuario (4:6–7, 17–18). En el segundo caso, se requería un animal menor: un macho cabrío para un líder laico o una oveja o cabra para una persona común. El sacerdote comía una porción de la ofrenda del laico (6:24–29), y la sangre se presentaba en el altar de bronce en el patio (4:25, 30). La distinción resalta las responsabilidades de los líderes. La ofrenda era la misma para el sacerdote que para todo el pueblo, y la ofrenda del líder laico era mayor que la de una persona común. El Nuevo Testamento también enfatiza la responsabilidad de los líderes religiosos, aquellos que enseñan (St 3:1) y aquellos que sirven como líderes religiosos (Mt 23:1–33, Lc 20:47) son juzgados más severamente que aquellos que los siguen.

3Si sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá á Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin tacha para expiación.

4Y traerá el becerro a la puerta del tabernáculo del testimonio delante de Jehová, y pondrá su mano sobre la cabeza del becerro, y lo degollará delante de Jehová.

El complejo del Tabernáculo contaba con una tienda...

El complejo del Tabernáculo contaba con una tienda (a veces llamada la "Tienda de Reunión"; ver nota de estudio sobre 1:1) en el extremo oeste del patio. Dentro de la tienda, la cortina interior dividía la primera sala, el santuario, de la segunda, el Lugar Santísimo. El Lugar Santísimo contenía el Arca de la Alianza (Ex 26:31–33) y era la sala del trono de Dios (ver nota de estudio sobre Levítico 1:1). Rociar la sangre del animal delante de la cortina (4:6, 17) y aplicarla a los cuernos del altar de incienso (4:7, 18) se hacía para expiar al sacerdote ungido o a toda la congregación. Esta acción demostraba la gravedad de las ofensas que se estaban expiando (cp. 4:25, 30–35).

5Y el sacerdote ungido tomará de la sangre del becerro, y la traerá al tabernáculo del testimonio;

6Y mojará el sacerdote su dedo en la sangre, y rociará de aquella sangre siete veces delante de Jehová, hacia el velo del santuario.

7Y pondrá el sacerdote de la sangre sobre los cuernos del altar del perfume aromático, que está en el tabernáculo del testimonio delante de Jehová: y echará toda la sangre del becerro al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio.

8Y tomará del becerro para la expiación todo su sebo, el sebo que cubre los intestinos, y todo el sebo que está sobre las entrañas,

9Y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y el que está sobre los ijares, y con los riñones quitará el redaño de sobre el hígado,

10De la manera que se quita del buey del sacrificio de las paces: y el sacerdote lo hará arder sobre el altar del holocausto.

Solo las ofrendas para el sacerdote o para...

Solo las ofrendas para el sacerdote o para toda la comunidad se quemaban fuera del campamento. Quizás esto se ordenó porque la ofrenda había absorbido figurativamente la contaminación del sumo sacerdote o de la comunidad y, por lo tanto, debía ser desechada fuera del campamento. Los culpables no debían participar ni obtener ningún beneficio de sus propias ofrendas por el pecado, incluso si eran sacerdotes (6:19–23).

11Y el cuero del becerro, y toda su carne, con su cabeza, y sus piernas, y sus intestinos, y su estiércol,

12En fin, todo el becerro sacará fuera del campo, á un lugar limpio, donde se echan las cenizas, y lo quemará al fuego sobre la leña: en donde se echan las cenizas será quemado.

13Y si toda la congregación de Israel hubiere errado, y el negocio estuviere oculto á los ojos del pueblo, y hubieren hecho algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y fueren culpables;

14Luego que fuere entendido el pecado sobre que delinquieron, la congregación ofrecerá un becerro por expiación, y lo traerán delante del tabernáculo del testimonio.

15Y los ancianos de la congregación pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro delante de Jehová; y en presencia de Jehová degollarán aquel becerro.

16Y el sacerdote ungido meterá de la sangre del becerro en el tabernáculo del testimonio:

17Y mojará el sacerdote su dedo en la misma sangre, y rociará siete veces delante de Jehová hacia el velo.

18Y de aquella sangre pondrá sobre los cuernos del altar que está delante de Jehová en el tabernáculo del testimonio, y derramará toda la sangre al pie del altar del holocausto, que está á la puerta del tabernáculo del testimonio.

19Y le quitará todo el sebo, y harálo arder sobre el altar.

20Y hará de aquel becerro como hizo con el becerro de la expiación; lo mismo hará de él: así hará el sacerdote expiación por ellos, y obtendrán perdón.

21Y sacará el becerro fuera del campamento, y lo quemará como quemó el primer becerro; expiación de la congregación.

Las ofrendas por el pecado descritas en este...

Las ofrendas por el pecado descritas en este pasaje servían para expiar los pecados de los laicos, ya fueran líderes u otros ciudadanos israelitas. Estas ofrendas podían ser consumidas (a diferencia de 4:3–21) e involucraban animales más pequeños. La sangre de la ofrenda se desechaba en el patio del Tabernáculo y no se llevaba al santuario. Al igual que con la ofrenda de Paz (capítulo 3), la grasa y ciertos órganos internos se quemaban en el altar. Sin embargo, el resto de la carne de estas ofrendas se entregaba al sacerdote como alimento para él y los varones de su familia (6:29), y debía consumirse en un santuario (6:26, cp. 10:16–20). Un líder laico debía ofrecer un macho cabrío (4:23), mientras que un laico común podía ofrecer una cabra o oveja. El menor tamaño y costo del animal reflejaban la menor influencia del israelita común y, probablemente, su situación financiera. Las consideraciones económicas permitían que aquellos que eran pobres trajeran un par de tórtolas o pichones jóvenes (5:7–8, 12:6, 8, cp. Lc 2:24). Los extremadamente pobres podían ofrecer dos cuartos de harina (Lv 5:11).

22Y cuando pecare el príncipe, e hiciere por yerro algo contra alguno de todos los mandamientos de Jehová su Dios, sobre cosas que no se han de hacer, y pecare;

23Luego que le fuere conocido su pecado en que ha delinquido, presentará por su ofrenda un macho cabrío sin defecto;

24Y pondrá su mano sobre la cabeza del macho cabrío, y lo degollará en el lugar donde se degüella el holocausto delante de Jehová; es expiación.

25Y tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará la sangre al pie del altar del holocausto:

26Y quemará todo su sebo sobre el altar, como el sebo del sacrificio de las paces: así hará el sacerdote por él la expiación de su pecado, y tendrá perdón.

A las personas comunes, que tenían menos responsabilidad...

A las personas comunes, que tenían menos responsabilidad que un sacerdote o líder, se les permitía ofrecer una ofrenda menor, como una oveja o cabra hembra. Una posición más alta conlleva una mayor responsabilidad (cp. Am 3:2, Mt 25:14–30, St 3:1).

27Y si alguna persona del común del pueblo pecare por yerro, haciendo algo contra alguno de los mandamientos de Jehová en cosas que no se han de hacer, y delinquiere;

28Luego que le fuere conocido su pecado que cometió, traerá por su ofrenda una hembra de las cabras, una cabra sin defecto, por su pecado que habrá cometido:

29Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará en el lugar del holocausto.

30Luego tomará el sacerdote en su dedo de su sangre, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará toda su sangre al pie del altar:

31Y le quitará todo su sebo, de la manera que fué quitado el sebo del sacrificio de las paces; y el sacerdote lo hará arder sobre el altar en olor de suavidad á Jehová: así hará el sacerdote expiación por él, y será perdonado.

32Y si trajere cordero para su ofrenda por el pecado, hembra sin defecto traerá:

33Y pondrá su mano sobre la cabeza de la expiación, y la degollará por expiación en el lugar donde se degüella el holocausto.

34Después tomará el sacerdote con su dedo de la sangre de la expiación, y pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y derramará toda la sangre al pie del altar.

35Y le quitará todo su sebo, como fué quitado el sebo del sacrificio de las paces, y harálo el sacerdote arder en el altar sobre la ofrenda encendida á Jehová: y le hará el sacerdote expiación de su pecado que habrá cometido, y será perdonado.