Estos dos epílogos (caps. 17–18 y caps. 19–21)...
Estos dos epílogos (caps. 17–18 y caps. 19–21) demuestran que el liderazgo inspirado pero no estructurado no puede perdurar. Durante el avance implacable hacia la desintegración social y la guerra civil, el estribillo, “En estos días no había rey en Israel”, aparece cuatro veces, y “cada uno hacía como mejor le parecía”, se menciona dos veces (17:6; 18:1; 19:1; 21:25). La era del liderazgo inspirado descendió en espiral y culminó en el caos. Claramente, algo faltaba.
1HUBO un hombre del monte de Ephraim, que se llamaba Michâs.
La madre de Miqueas era indulgente e idólatra;...
- La madre de Miqueas era indulgente e idólatra; sin embargo, invocaba el nombre del Señor tanto en maldiciones como en bendiciones.
- "por lo que tú maldecías": Se creía que las palabras pronunciadas en maldiciones y bendiciones tenían poder, especialmente si el hablante tenía la autoridad para emitir tales pronunciamientos (cp. Gn 27, Is 55:11).
- "mil y cien siclos de plata": Este mismo gran número fue dado a Dalila (Jc 16:5). Probablemente eran los ahorros de toda la vida o la dote de la madre de Miqueas.
- "Bendito seas de Jehová, hijo mío": La madre de Miqueas esperaba que la bendición neutralizara efectivamente su maldición anterior.
2El cual dijo á su madre: Los mil y cien siclos de plata que te fueron hurtados, por lo que tú maldecías oyéndolo yo, he aquí que yo tengo este dinero: yo lo había tomado. Entonces la madre dijo: Bendito seas de Jehová, hijo mío.
3Y luego que él hubo vuelto á su madre los mil y cien siclos de plata, su madre dijo: Yo he dedicado este dinero á Jehová de mi mano para ti, hijo mío, para que hagas una imagen de talla y de fundición: ahora pues, yo te lo devuelvo.
No se nos informa qué hizo la madre...
No se nos informa qué hizo la madre de Miqueas con los otros novecientos siclos. Quizás se destinaron a pagar el santuario (literalmente casa de dioses).
4Mas volviendo él á su madre los dineros, tomó su madre doscientos siclos de plata, y diólos al fundidor: y él le hizo de ellos una imagen de talla y de fundición, la cual fué puesta en casa de Michâs.
5Y tuvo este hombre Michâs casa de dioses, é hízose hacer ephod y teraphim, y consagró uno de sus hijos; y fuéle por sacerdote.
6En estos días no había rey en Israel: cada uno hacía como mejor le parecía.
Este levita no encaja mucho en las categorías...
Este levita no encaja mucho en las categorías bíblicas ortodoxas. Algunos levitas eran sacerdotes, mientras que otros servían en el templo (cp. Nm 3–4). Los levitas estaban dispersos por todo Israel (Gn 49:5–7, Jos 21). Este joven, aparentemente un descendiente de Gersón (Jc 18:30, cp. Ex 2:21–22), residía en Judá, pero no en una ciudad levítica, y estaba buscando otro lugar para vivir.
7Y había un joven de Beth-lehem de Judá, de la tribu de Judá, el cual era Levita; y peregrinaba allí.
8Este hombre se había partido de la ciudad de Beth-lehem de Judá, para ir á vivir donde hallase; y llegando al monte de Ephraim, vino á casa de Michâs, para de allí hacer su camino.
9Y Michâs le dijo: ¿De dónde vienes? Y el Levita le respondió: Soy de Beth-lehem de Judá, y voy á vivir donde hallare.
10Entonces Michâs le dijo: Quédate en mi casa, y me serás en lugar de padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, y el ordinario de vestidos, y tu comida. Y el Levita se quedó.
11Acordó pues el Levita en morar con aquel hombre, y él lo tenía como á uno de sus hijos.
12Y Michâs consagró al Levita, y aquel joven le servía de sacerdote, y estaba en casa de Michâs.
13Y Michâs dijo: Ahora sé que Jehová me hará bien, pues que el Levita es hecho mi sacerdote.