Jueces 18RV09

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La migración de los danitas (cp. Jos 19:40–48)...

La migración de los danitas (cp. Jos 19:40–48) es la historia del fracaso de esa tribu en obedecer el pacto de Dios y es indicativa del declive de Israel. Lo que comenzó como la herejía privada de Miqueas (Jc 17:4–5) se convertiría en la apostasía de toda una tribu (18:30–31). Lo que empezó como un incumplimiento del pacto (1:19–36) se transformó en un colapso social en los días de Jephté y Sansón (caps. 11–16). Al final, la ley y el orden fueron reemplazados por el bandolerismo y el saqueo (18:27–28).

1EN aquellos días no había rey en Israel. Y en aquellos días la tribu de Dan buscaba posesión para sí donde morase, porque hasta entonces no le había caído suerte entre las tribus de Israel por heredad.

2Y los hijos de Dan enviaron de su tribu cinco hombres de sus términos, hombres valientes, de Sora y Esthaol, para que reconociesen y explorasen bien la tierra; y dijéronles: Id y reconoced la tierra. Estos vinieron al monte de Ephraim, hasta la casa de Michâs, y allí posaron.

Los danitas reconocieron el acento del joven levita...

Los danitas reconocieron el acento del joven levita (literalmente voz) como perteneciente a la región de Judá (17:7) o reconocieron su voz porque lo conocían personalmente. Sus preguntas fueron más allá de simplemente establecer sus credenciales para obtener un poco de guía divina (18:5). Su respuesta (18:6) demostró su disposición a ser un sacerdote mercenario.

3Y como estaban cerca de la casa de Michâs, reconocieron la voz del joven Levita; y llegándose allá, dijéronle: ¿Quién te ha traído por acá? ¿y qué haces aquí? ¿y qué tienes tú por aquí?

4Y él les respondió: De esta y de esta manera ha hecho conmigo Michâs, y me ha tomado para que sea su sacerdote.

El Señor ya había prometido dar a Dan...

El Señor ya había prometido dar a Dan una asignación en el suroeste que no habían logrado poseer (ver 1:34; Jos 19:40–48). Ahora estaban pidiendo la bendición de Dios a un sacerdote contratado cuya “bendición”, al igual que la de la madre de Miqueas (Jc 17:2), sonaba religiosa pero no tenía fundamento en el pacto de Israel con el Señor.

5Y ellos le dijeron: Pregunta pues ahora á Dios, para que sepamos si ha de prosperar nuestro viaje que hacemos.

6Y el sacerdote les respondió: Id en paz, que vuestro viaje que hacéis es delante de Jehová.

7Entonces aquellos cinco hombres se partieron, y vinieron a Lais: y vieron que el pueblo que habitaba en ella estaba seguro, ocioso y confiado, conforme á la costumbre de los de Sidón; no había nadie en aquella región que los perturbase en cosa alguna para poseer aquel estado; demás de esto, estaban lejos de los Sidonios, y no tenían negocios con nadie.

8Volviendo pues ellos á sus hermanos en Sora y Esthaol, sus hermanos les dijeron: ¿Qué hay? y ellos respondieron:

El lenguaje se asemeja al informe tras la...

El lenguaje se asemeja al informe tras la misión de espiar la tierra (Nm 14:7–8, Dt 1:25), pero el contexto es notablemente diferente. Josué y Caleb superaron su miedo y actuaron con fe al recordar la promesa del Señor (cp. Jos 2:9,24; 6:2; 10:19, 30). Los guerreros de Dan invocaron la bendición de Dios y reconocieron el valor de la tierra, pero su arrogante autoconfianza contrasta claramente con la fe piadosa de Josué y Caleb.

9Levantaos, subamos contra ellos; porque nosotros hemos explorado la región, y hemos visto que es muy buena: ¿y vosotros os estáis quedos? no seáis perezosos en poneros en marcha para ir á poseer la tierra.

10Cuando allá llegareis, vendréis á una gente segura, y á una tierra de ancho asiento; pues que Dios la ha entregado en vuestras manos; lugar donde no hay falta de cosa que sea en la tierra.

11Y partiendo los de Dan de allí, de Sora y de Esthaol, seiscientos hombres armados de armas de guerra,

12Fueron y asentaron campo en Chîriath-jearim, en Judá; de donde aquel lugar fué llamado el campo de Dan, hasta hoy: está detrás de Chîriath-jearim.

13Y pasando de allí al monte de Ephraim, vinieron hasta la casa de Michâs.

La perfidia e insinceridad de este intercambio revelan...

La perfidia e insinceridad de este intercambio revelan los valores innobles de todos los involucrados.

14Entonces aquellos cinco hombres que habían ido á reconocer la tierra de Lais, dijeron á sus hermanos: ¿No sabéis como en estas casas hay ephod y teraphim, é imagen de talla y de fundición? Mirad pues lo que habéis de hacer.

15Y llegándose allá, vinieron á la casa del joven Levita en casa de Michâs, y preguntáronle cómo estaba.

16Y los seiscientos hombres, que eran de los hijos de Dan, estaban armados de sus armas de guerra á la entrada de la puerta.

17Y subiendo los cinco hombres que habían ido á reconocer la tierra, entraron allá, y tomaron la imagen de talla, y el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundición, mientras estaba el sacerdote á la entrada de la puerta con los seiscientos hombres armados de armas de guerra.

18Entrando pues aquellos en la casa de Michâs, tomaron la imagen de talla, el ephod, y el teraphim, y la imagen de fundición. Y el sacerdote les dijo: ¿Qué hacéis vosotros?

19Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y vente con nosotros, para que seas nuestro padre y sacerdote. ¿Es mejor que seas tú sacerdote en casa de un hombre solo, que de una tribu y familia de Israel?

20Y alegróse el corazón del sacerdote; el cual tomando el ephod y el teraphim, y la imagen, vínose entre la gente.

21Y ellos tornaron, y fuéronse; y pusieron los niños, y el ganado y el bagaje, delante de sí.

22Y cuando ya se habían alejado de la casa de Michâs, los hombres que habitaban en las casas cercanas á la casa de Michâs, se juntaron, y siguieron á los hijos de Dan.

23Y dando voces á los de Dan, éstos volvieron sus rostros, y dijeron á Michâs: ¿Qué tienes que has juntado gente?

24Y él respondió: Mis dioses que yo hice, que lleváis juntamente con el sacerdote, y os vais: ¿qué más me queda? ¿y á qué propósito me decís: Qué tienes?

25Y los hijos de Dan le dijeron: No des voces tras nosotros, no sea que los de ánimo colérico os acometan, y pierdas también tu vida, y la vida de los tuyos.

26Y yéndose los hijos de Dan su camino, y viendo Michâs que eran más fuertes que él, volvióse y regresó á su casa.

27Y ellos llevando las cosas que había hecho Michâs, juntamente con el sacerdote que tenía, llegaron á Lais, al pueblo reposado y seguro; y metiéronlos á cuchillo, y abrasaron la ciudad con fuego.

28Y no hubo quien los defendiese, porque estaban lejos de Sidón, y no tenían comercio con nadie. Y la ciudad estaba en el valle que hay en Beth-rehob. Luego reedificaron la ciudad, y habitaron en ella.

La ciudad de Dan se convirtió en el...

La ciudad de Dan se convirtió en el punto de referencia más al norte del territorio de Israel (por ejemplo, 20:1; 2 Sam 3:10, 1 Re 4:25, 2 Cro 30:5). Su identidad como centro de idolatría se mantuvo a lo largo de su historia (ver 1 Re 12:28–30, Amós 8:14).

29Y llamaron el nombre de aquella ciudad Dan, conforme al nombre de Dan su padre, hijo de Israel, bien que antes se llamaba la ciudad Lais.

30Y los hijos de Dan se levantaron imagen de talla; y Jonathán, hijo de Gersón, hijo de Manasés, él y sus hijos fueron sacerdotes en la tribu de Dan, hasta el día de la transmigración de la tierra.

31Y levantáronse la imagen de Michâs, la cual él había hecho, todo el tiempo que la casa de Dios estuvo en Silo.