Génesis 44RV09

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Los hermanos parecían haber cambiado, habían mostrado remordimiento...

Los hermanos parecían haber cambiado, habían mostrado remordimiento por lo que le habían hecho a José, y mostraron integridad al devolver el dinero y al traer a Benjamín. Dada la oportunidad de deshacerse del otro hijo de Raquel, Benjamín, ¿lo harían?

1Y MANDÓ José al mayordomo de su casa, diciendo: Hinche los costales de aquestos varones de alimentos, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal:

2Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José.

3Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos.

4Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aun no se habían alejado, dijo José á su mayordomo: Levántate, y sigue á esos hombres; y cuando los alcanzares, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien?

5¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? habéis hecho mal en lo que hicisteis.

6Y como él los alcanzó, díjoles estas palabras.

7Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos.

8He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos á traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro?

El castigo que propusieron los hermanos fue más...

El castigo que propusieron los hermanos fue más severo de lo necesario, era normal en la antigüedad arriesgar la vida por lo que se decía. El administrador del palacio estuvo de acuerdo pero impuso un castigo que coincidía con las intenciones de José (44:17).

9Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor.

10Y él dijo: También ahora sea conforme á vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, y vosotros seréis sin culpa.

El mayordomo del palacio sabía dónde estaba la...

El mayordomo del palacio sabía dónde estaba la copa, pero creó más ansiedad al comenzar con el más viejo.

11Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada cual el costal suyo.

12Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fué hallada en el costal de Benjamín.

13Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron á la ciudad.

14Y llegó Judá con sus hermanos á casa de José, que aun estaba allí, y postráronse delante de él en tierra.

15Y díjoles José: ¿Qué obra es esta que habéis hecho? ¿no sabéis que un hombre como yo sabe adivinar?

16Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos á mi señor? ¿qué hablaremos? ¿ó con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos: he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y también aquél en cuyo poder fué hallada la copa.

17Y él respondió: Nunca yo tal haga: el varón en cuyo poder fué hallada la copa, él será mi siervo; vosotros id en paz á vuestro padre.

Judá cumplió su promesa de pagar por la...

Judá cumplió su promesa de pagar por la seguridad de Benjamín (43:8–10). Su extensa súplica para ser encarcelado en lugar del joven (44:33), es uno de los actos de intercesión más conmovedores en las Escrituras. Demostró la preocupación de Judá por su padre y su disposición a renunciar a todo por el bien de su hermano. Con este tipo de integridad (ver Jn 15:13), Judá se mostró como un verdadero líder, calificado para recibir la bendición del primogénito. A través de él vendrían los reyes de Israel (ver Gn 49:10). Los hermanos se habían arrepentido completamente, como lo expresó la intercesión de Judá. Debido a su cambio, José pudo darse a conocer a ellos (45:1–15),y organizar para que la familia se uniera a él en Egipto, donde había comida (45:16, 47:12).

18Entonces Judá se llegó á él, y dijo: Ay señor mío, ruégote que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como Faraón.

19Mi señor preguntó á sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre ó hermano?

20Y nosotros respondimos á mi señor: Tenemos un padre anciano, y un mozo que le nació en su vejez, pequeño aún; y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre, y su padre lo ama.

21Y tú dijiste á tus siervos: Traédmelo, y pondré mis ojos sobre él.

22Y nosotros dijimos á mi señor: El mozo no puede dejar á su padre, porque si le dejare, su padre morirá.

23Y dijiste á tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veáis más mi rostro.

24Aconteció pues, que como llegamos á mi padre tu siervo, contámosle las palabras de mi señor.

25Y dijo nuestro padre: Volved á comprarnos un poco de alimento.

26Y nosotros respondimos: No podemos ir: si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor.

27Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos me parió mi mujer;

28Y el uno salió de conmigo, y pienso de cierto que fué despedazado, y hasta ahora no le he visto;

29Y si tomareis también éste de delante de mí, y le aconteciere algún desastre, haréis descender mis canas con dolor á la sepultura.

30Ahora, pues, cuando llegare yo á tu siervo mi padre, y el mozo no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él,

31Sucederá que cuando no vea al mozo, morirá: y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor á la sepultura.

Judá estaba dispuesto a renunciar a su familia,...

Judá estaba dispuesto a renunciar a su familia, su futuro y su libertad por los demás.

32Como tu siervo salió por fiador del mozo con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días;

33Ruégote por tanto que quede ahora tu siervo por el mozo por siervo de mi señor, y que el mozo vaya con sus hermanos.

34Porque ¿cómo iré yo á mi padre sin el mozo? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá á mi padre.