Génesis 33RV09

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El tan esperado encuentro de Jacob con su...

El tan esperado encuentro de Jacob con su hermano Esaú resultó mucho mejor de lo que había temido. El cambio de corazón de Esaú es un ejemplo de cómo "Dios lucha" (Ver 32:28). Anteriormente, le importaba poco la primogenitura (25:32–34); ahora le importaban poco los viejos rencores. Jacob reconoció que Dios había intervenido.

La identidad de Jacob había sido cambiada (32:27–28),...

La identidad de Jacob había sido cambiada (32:27–28), pero aún no había aprendido a vivir a la altura del nuevo nombre; todavía mostraba el favoritismo que divide a las familias. Alineó a su familia y sus posesiones según su importancia para él, con las esposas esclavas y sus hijos al frente (para enfrentar el peligro primero), el grupo de Lea detrás de ellos, y Raquel y José en la parte trasera, donde era más seguro.

1Y ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él: entonces repartió él los niños entre Lea y Rachêl y las dos siervas.

2Y puso las siervas y sus niños delante; luego á Lea y á sus niños; y á Rachêl y á José los postreros.

Aunque Jacob no tenía nada que temer, tenía...

Aunque Jacob no tenía nada que temer, tenía miedo e intentó apaciguar a su hermano. Asumió el papel de un sirviente ante la realeza al inclinarse (33:3), usando un título honorífico (33:8, 13), haciendo presentaciones (33:6–7) y presentando regalos (33:8).

3Y él pasó delante de ellos, e inclinóse á tierra siete veces, hasta que llegó á su hermano.

4Y Esaú corrió á su encuentro, y abrazóle, y echóse sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

5Y alzó sus ojos, y vió las mujeres y los niños, y dijo: ¿Qué te tocan éstos? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado á tu siervo.

6Y se llegaron las siervas, ellas y sus niños, é inclináronse.

7Y llegóse Lea con sus niños, é inclináronse: y después llegó José y Rachêl, y también se inclinaron.

8Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió: El hallar gracia en los ojos de mi señor.

9Y dijo Esaú: Harto tengo yo, hermano mío: sea para ti lo que es tuyo.

10Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi presente de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el rostro de Dios; y hazme placer.

11Toma, te ruego, mi dádiva que te es traída; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y porfió con él, y tomóla.

A pesar de la aparente magnanimidad de Esaú,...
  • A pesar de la aparente magnanimidad de Esaú, Jacob fue cauteloso y evitó astutamente viajar con su hermano.
  • Te encontraré en Seir: la mentira de Jacob manifiesta su antiguo carácter, viviendo por el engaño en lugar de por la fe.

12Y dijo: Anda, y vamos; y yo iré delante de ti.

13Y él le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas.

14Pase ahora mi señor delante de su siervo, y yo me iré poco á poco al paso de la hacienda que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue á mi señor á Seir.

15Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿Para qué esto? halle yo gracia en los ojos de mi señor.

En lugar de seguir a Esaú hacia el...

En lugar de seguir a Esaú hacia el sur a Seir como prometió, Jacob nuevamente engañó a su hermano, luego se dirigió en la dirección opuesta a Sucot, al este del río Jordán y al norte del Jaboc.

16Así se volvió Esaú aquel día por su camino á Seir.

17Y Jacob se partió á Succoth, y edificó allí casa para sí, é hizo cabañas para su ganado: por tanto llamó el nombre de aquel lugar Succoth.

Estos versículos forman un epílogo de las aventuras...
  • Estos versículos forman un epílogo de las aventuras de Jacob fuera de la tierra. Regresó en paz con una gran familia y muchas posesiones.
  • Jacob, al igual que Abraham, construyó un altar en Siquem (ver 12:6–8) y compró tierras a la familia de Hamor.

18Y vino Jacob sano á la ciudad de Sichêm, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padan-aram; y acampó delante de la ciudad.

19Y compró una parte del campo, donde tendió su tienda, de mano de los hijos de Hamor, padre de Sichêm, por cien piezas de moneda.

20Y erigió allí un altar, y llamóle: El Dios de Israel.