Éxodo 3RV09

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En estos versos, se prepara el escenario para...

En estos versos, se prepara el escenario para la reorientación de la vida de Moisés.

Esta sección presenta el llamado de Moisés para...

Esta sección presenta el llamado de Moisés para rescatar a los israelitas de la esclavitud egipcia. Se divide en dos subsecciones, 3:1–4:17 y 4:18–28. La primera trata sobre el llamado en sí, mientras que la segunda aborda las implicaciones completas de aceptar ese llamado. A Moisés no se le presentó un simple cambio vocacional, mas enfrentó una reorientación completa de su vida.

1Y APACENTANDO Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios.

2Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza: y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

3Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

4Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

5Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.

6Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.

7Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:

8Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, a los lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del Jebuseo.

9El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.

10Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto.

Moisés primero protestó que no era digno de...

Moisés primero protestó que no era digno de una tarea tan grande, pero Dios respondió que ese no era el problema. La dignidad humana no tiene importancia si la presencia de Dios está con esa persona.

Moisés, en su respuesta a Dios, presentó cuatro...

Moisés, en su respuesta a Dios, presentó cuatro razones por las que no era el indicado para cumplir el llamado de Dios. Aunque cada razón supuestamente se relaciona con Moisés y su capacidad, las respuestas de Dios muestran que en realidad eran preguntas sobre Dios.

11Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y saque de Egipto á los hijos de Israel?

12Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis á Dios sobre este monte.

La segunda protesta de Moisés fue que tenía...

La segunda protesta de Moisés fue que tenía un conocimiento inadecuado. No conocía el nombre de Dios. Esto podría significar que el nombre personal de Dios aún no había sido revelado (ver notas de estudio sobre 6:2–3). También es posible que Moisés quisiera decir que no conocía la fórmula secreta y mágica que se esperaba que un hombre de poder utilizara. El interés en tales cosas era común en el antiguo Cercano Oriente. La respuesta directa de Dios es casi un enigma, pero la mayor parte de su respuesta es una declaración de su fidelidad en el pasado y una demostración de su conocimiento del futuro. No hay nada mágico en el nombre Jehová. El conocimiento de fórmulas secretas y poderes mágicos no es el problema, la cuestión es el carácter de Dios y su señorío de la historia. La razón por la que hay “algo en ese nombre” es por el carácter incomparable y la naturaleza de aquel que lo lleva.

13Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo, El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre? ¿qué les responderé?

14Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.

15Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por todos los siglos.

Moisés debía decirle al pueblo de Israel que...
  • Moisés debía decirle al pueblo de Israel que el Dios que ahora les hablaba era el mismo Dios que sus antepasados conocieron y adoraron, y que los guiaría a una tierra fértil arrebatada de las manos de muchos otros. El mensaje de Moisés no era una fórmula mágica, sino la palabra de un Dios que, estando fuera de la historia, puede entrar y dirigirla.
  • "que fluye leche y miel": Ver nota de estudio sobre 3:8.

16Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De cierto os he visitado, y visto lo que se os hace en Egipto;

17Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto á la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, á una tierra que fluye leche y miel.

18Y oirán tu voz; e irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le diréis: Jehová, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.

19Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.

El poder de Dios sería evidente, y los...

El poder de Dios sería evidente, y los egipcios no solo permitirían que los hebreos se fueran, sino que les pagarían para hacerlo.

20Empero yo extenderé mi mano, y heriré á Egipto con todas mis maravillas que haré en él, y entonces os dejará ir.

21Y yo daré á este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando os partiereis, no salgáis vacíos:

22Sino que demandará cada mujer á su vecina y á su huéspeda vasos de plata, vasos de oro, y vestidos: los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras hijas; y despojaréis á Egipto.