Éxodo 34RV09

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Dios concedió la petición de Moisés (33.18), le...

Dios concedió la petición de Moisés (33.18), le mostró su bondad (34.1–9) y renovó el pacto (34.10–35). Esta renovación fue una declaración unilateral de Dios. Este iría con su pueblo, manteniendo sus promesas del pacto a pesar de que ellos lo habían roto (32.1–6) y no merecían nada más que la muerte y el abandono.

Dios llamó a Moisés para que subiera de...

Dios llamó a Moisés para que subiera de nuevo al Monte Sinaí con dos nuevas tablas de piedra. Las restricciones para el resto son las mismas que las de la primera vez (ver 19.12–13, 21–25).

1Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.

2Apercíbete, pues, para mañana, y sube por la mañana al monte de Sinaí, y estáme allí sobre la cumbre del monte.

3Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.

4Y Moisés alisó dos tablas de piedra como las primeras; y levantóse por la mañana, y subió al monte de Sinaí, como le mandó Jehová, y llevó en su mano las dos tablas de piedra.

Jehová: aquí Dios está enfatizando su nombre personal.

Jehová: aquí Dios está enfatizando su nombre personal.

Moisés experimentó la presencia de Dios en la...

Moisés experimentó la presencia de Dios en la revelación del nombre, o carácter, de Dios. Como Dios había prometido (33.19), le mostró a Moisés la gloria de su bondad.

5Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.

6Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad;

7Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo justificará al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, sobre los terceros, y sobre los cuartos.

Ya que el Señor ya había prometido dos...

Ya que el Señor ya había prometido dos veces ir con ellos (33.14, 17), esta solicitud renovada parece mostrar una falta de fe. También puede ser que la presencia de Dios mostrara a Moisés cuán absolutamente santo es Dios y cuán diferente es de este pueblo terco y rebelde. Aquí Moisés llevó su petición un paso más allá y pidió a Dios que viajara con el pueblo y los hiciera su posesión especial (ver 19.5–6). Moisés pidió la restauración completa de la relación.

8Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y encorvóse;

9Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque este es pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y poséenos.

Dios se comprometió nuevamente al cuidado milagroso de...

Dios se comprometió nuevamente al cuidado milagroso de su pueblo al llevarlos a la tierra de Canaán. Ese cuidado dependía de la obediencia. En hebreo, la palabra traducida como escuchar (34.11) también significa obedecer. No hay distinción como en español, donde una persona desobediente puede escuchar una orden pero no obedecerla.

Algunos de los términos del pacto se reiteran,...

Algunos de los términos del pacto se reiteran, especialmente aquellos que prohíben la adoración de otros dioses y que describen la adoración adecuada del Señor.

10Y él dijo: He aquí, yo hago concierto delante de todo tu pueblo: haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna; y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque ha de ser cosa terrible la que yo haré contigo.

11Guarda lo que yo te mando hoy; he aquí que yo echo de delante de tu presencia al Amorrheo, y al Cananeo, y al Hetheo, y al Pherezeo, y al Heveo, y al Jebuseo.

La adoración de ídolos estaba prohibida, particularmente los...

La adoración de ídolos estaba prohibida, particularmente los de los pueblos a cuyas tierras los israelitas iban. Un elemento central sobre esta restricción era la prohibición de tratados, o pactos, con estos pueblos adoradores de ídolos. La celebración de un tratado no sólo implicaba el reconocimiento de los dioses de esos pueblos (porque los tratados antiguos invocarían a los dioses como testigos; ver nota de estudio sobre 20.1–23.33), sino que la mera existencia de estos acuerdos predispondría a los israelitas a aceptar las costumbres de sus contrapartes en el tratado (34.12, 15–16).

12Guárdate que no hagas alianza con los moradores de la tierra donde has de entrar, porque no sean por tropezadero en medio de tí:

13Mas derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas, y talaréis sus bosques:

14Porque no te has de inclinar á dios ajeno; que Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es.

15Por tanto no harás alianza con los moradores de aquella tierra; porque fornicarán en pos de sus dioses, y sacrificarán á sus dioses, y te llamarán, y comerás de sus sacrificios;

16O tomando de sus hijas para tus hijos, y fornicando sus hijas en pos de sus dioses, harán también fornicar á tus hijos en pos de los dioses de ellas.

17No harás dioses de fundición para ti.

18La fiesta de los ázimos guardarás: siete días comerás por leudar, según te he mandado, en el tiempo del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.

19Todo lo que abre matriz, mío es; y de tu ganado todo primerizo de vaca ó de oveja que fuere macho.

20Empero redimirás con cordero el primerizo del asno; y si no lo redimieres, le has de cortar la cabeza. Redimirás todo primogénito de tus hijos, y no serán vistos vacíos delante de mí.

21Seis días trabajarás, mas en el séptimo día cesarás: cesarás aun en la arada y en la siega.

22Y te harás la fiesta de las semanas á los principios de la siega del trigo: y la fiesta de la cosecha á la vuelta del año.

23Tres veces en el año será visto todo varón tuyo delante del Señoreador Jehová, Dios de Israel.

24Porque yo arrojaré las gentes de tu presencia, y ensancharé tu término: y ninguno codiciará tu tierra, cuando tú subieres para ser visto delante de Jehová tu Dios tres veces en el año.

25No ofrecerás con leudo la sangre de mi sacrificio; ni quedará de la noche para la mañana el sacrificio de la fiesta de la pascua.

26La primicia de los primeros frutos de tu tierra meterás en la casa de Jehová tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

Moisés escribió esta reiteración de los términos generales...

Moisés escribió esta reiteración de los términos generales del pacto (34.27). Los Diez Mandamientos, el resumen de los términos, fueron escritos en las nuevas tablas (34.28).

27Y Jehová dijo á Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme á estas palabras he hecho la alianza contigo y con Israel.

28Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches: no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

Moisés, que había pedido ver la gloria de...

Moisés, que había pedido ver la gloria de Dios, no se daba cuenta de que su propio rostro reflejaba esa gloria.

29Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con El hablado.

30Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de llegarse á él.

31Y llamólos Moisés; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron á él, y Moisés les habló.

32Y después se llegaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todas las cosas que Jehová le había dicho en el monte de Sinaí.

33Y cuando hubo acabado Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.

34Y cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, quitábase el velo hasta que salía; y saliendo, hablaba con los hijos de Israel lo que le era mandado;

35Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés á poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba á hablar con El.