Al pie del Monte Sinaí, después de que...
Al pie del Monte Sinaí, después de que Moisés hubiera estado ausente durante muchos días, el pueblo sintió la necesidad de protección, guía y una forma tangible de expresar su adoración. Dios sabía esto y estaba anhelando por satisfacer estas necesidades (caps 25–31). Sin embargo, los israelitas intentaron satisfacer sus necesidades por sí mismos. La comunión con Dios requiere depender de él (ver Juan 15.5; 2 Co 3.5).
La gente no estaba dispuesta a esperar y...
La gente no estaba dispuesta a esperar y saber lo que Dios le había estado diciendo a Moisés en la montaña durante los cuarenta días que estuvo allí (ver 24.18).
1MAS viendo el pueblo que Moisés tardaba en descender del monte, allegóse entonces á Aarón, y dijéronle: Levántate, haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque á este Moisés, aquel varón que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
El profesional religioso, Aarón, exigió una contribución específica...
El profesional religioso, Aarón, exigió una contribución específica de anillos de oro y luego excluyó a la gente de cualquier participación adicional en el proceso. Esto es muy diferente de lo que Dios había ordenado respecto a la construcción del tabernáculo, donde se invitó a las personas a traer muchos tipos diferentes de cosas según se sintieran guiados (25.1–9; 35.4–36.7) y a participar en el trabajo bajo la dirección de un laico lleno del Espíritu (31.1–6; 36.1–2).
2Y Aarón les dijo: Apartad los zarcillos de oro que están en las orejas de vuestras mujeres, y de vuestros hijos, y de vuestras hijas, y traédmelos.
3Entonces todo el pueblo apartó los zarcillos de oro que tenían en sus orejas, y trajéronlos á Aarón:
4El cual los tomó de las manos de ellos, y formólo con buril, é hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
5Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta á Jehová.
6Y el día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron pacíficos: y sentóse el pueblo á comer y á beber, y levantáronse á regocijarse.
7Entonces Jehová dijo á Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de tierra de Egipto se ha corrompido:
8Presto se han apartado del camino que yo les mandé, y se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y han sacrificado á él, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto.
Dios aparentemente estaba preparado para repudiar a su...
Dios aparentemente estaba preparado para repudiar a su pueblo, ya que habían roto su pacto con él.
9Dijo más Jehová á Moisés: Yo he visto á este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz:
10Ahora pues, déjame que se encienda mi furor en ellos, y los consuma: y á ti yo te pondré sobre gran gente.
Si hubo una prueba, Moisés la pasó. Rechazó...
Si hubo una prueba, Moisés la pasó. Rechazó ponerse en el lugar de Dios (32.11). Sabía que Dios es justo y fiel y que no liberaría a la gente solo para destruirla (32.12). Rechazó la invitación de convertirse en el padre de una gran nación, ya que eso implicaría que Dios rompiera sus promesas a Abraham, Isaac y Jacob (32.13). Moisés había aprendido quién es realmente Dios.
11Entonces Moisés oró á la faz de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor en tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran fortaleza, y con mano fuerte?
12¿Por qué han de hablar los Egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la haz de la tierra? Vuélvete del furor de tu ira, y arrepiéntete del mal de tu pueblo.
13Acuérdate de Abraham, de Isaac, y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y dícholes: Yo multiplicaré vuestra simiente como las estrellas del cielo; y daré á vuestra simiente toda esta tierra que he dicho, y la tomarán por heredad para siempre.
14Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer á su pueblo.
Cuando Moisés realmente vio lo que estaba sucediendo,...
Cuando Moisés realmente vio lo que estaba sucediendo, estaba mucho menos tranquilo de lo que había estado en la montaña. Rompió las tablas (32.15–19), destruyó el becerro (32.20), confrontó a Aarón (32.21–25), y mandó matar a los líderes (32.26–29).
15Y volvióse Moisés, y descendió del monte trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de una parte y de otra estaban escritas.
16Y las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.
17Y oyendo Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo á Moisés: Alarido de pelea hay en el campo.
18Y él respondió: No es eco de algazara de fuertes, ni eco de alaridos de flacos: algazara de cantar oigo yo.
19Y aconteció, que como llegó él al campo, y vió el becerro y las danzas, enardeciósele la ira á Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y quebrólas al pie del monte.
20Y tomó el becerro que habían hecho, y quemólo en el fuego, y moliólo hasta reducirlo á polvo, que esparció sobre las aguas, y diólo á beber á los hijos de Israel.
Aarón negó la responsabilidad aunque él mismo había...
Aarón negó la responsabilidad aunque él mismo había hecho los moldes y vertido el oro (32.4). Aarón quería que Moisés creyera que todo "simplemente sucedió" (32.24) y que no tenía opción porque la gente era tan malvada (32.22). Moisés no fue engañado. Sabía que Aarón podría haber dirigido al pueblo pero dejó que se descontrolaran por completo (32.25).
21Y dijo Moisés á Aarón: ¿Qué te ha hecho este pueblo, que has traído sobre él tan gran pecado?
22Y respondió Aarón: No se enoje mi señor; tú conoces el pueblo, que es inclinado á mal.
23Porque me dijeron: Haznos dioses que vayan delante de nosotros, que á este Moisés, el varón que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.
24Y yo les respondí: ¿Quién tiene oro? apartadlo. Y diéronmelo, y echélo en el fuego, y salió este becerro.
25Y viendo Moisés que el pueblo estaba despojado, porque Aarón lo había despojado para vergüenza entre sus enemigos,
Moisés había pedido a Dios que perdonara al...
Moisés había pedido a Dios que perdonara al pueblo, pero ahora llamó a aquellos que seguían al Señor a matar a los que habían pecado. Los levitas (32.26) estaban dispuestos a enfrentar el pecado que Aarón había desatado. Aunque Moisés les ordenó matar a todos (32.27), el número 3.000 (32.28) deja claro que la palabra todos tenía un significado restringido. La referencia a sus propios hijos y hermanos sugiere que, como Aarón había liderado la idolatría, muchos de los levitas habían liderado la adoración del ídolo, y fueron ellos los que el resto de los levitas mataron. Aarón pudo haber escapado porque Dios ya lo había designado como sumo sacerdote (28.1).
26Púsose Moisés á la puerta del real, y dijo: ¿Quién es de Jehová? júntese conmigo. Y juntáronse con él todos los hijos de Leví.
27Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta á puerta por el campo, y matad cada uno á su hermano, y á su amigo, y á su pariente.
28Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29Entonces Moisés dijo: Hoy os habéis consagrado á Jehová, porque cada uno se ha consagrado en su hijo, y en su hermano, para que dé él hoy bendición sobre vosotros.
Esta intercesión adicional por el pueblo puede haber...
Esta intercesión adicional por el pueblo puede haber sido necesaria debido al nuevo reconocimiento de Moisés de lo grave que era realmente el pecado.
30Y aconteció que el día siguiente dijo Moisés al pueblo: Vosotros habéis cometido un gran pecado: mas yo subiré ahora á Jehová; quizá le aplacaré acerca de vuestro pecado.
31Entonces volvió Moisés á Jehová, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro,
32Que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito.
33Y Jehová respondió á Moisés: Al que pecare contra mí, á éste raeré yo de mi libro.
34Ve pues ahora, lleva á este pueblo donde te he dicho: he aquí mi ángel irá delante de ti; que en el día de mi visitación yo visitaré en ellos su pecado.
35Y Jehová hirió al pueblo, porque habían hecho el becerro que formó Aarón.