Éxodo 14RV09

En este capítulo 5 personas 4 lugares 24 términos

Personas

Lugares

Términos clave

1Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:

2Habla á los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el campo, junto á la mar.

3Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el desierto los ha encerrado.

4Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así.

Como no hubo un verdadero arrepentimiento por parte...

Como no hubo un verdadero arrepentimiento por parte del faraón y sus funcionarios, una vez que el terror inmediato de su experiencia se desvaneció, su interés propio se reafirmó y decidieron recuperar su mano de obra esclava.

5Y fué dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir á Israel, para que no nos sirva?

"Carro": En este momento de la historia, el...

"Carro": En este momento de la historia, el carro ligero egipcio era el arma definitiva. Tirado por tres caballos, era rápido y altamente maniobrable. A veces era manejado por una sola persona, pero algunas ilustraciones antiguas muestran un conductor con un guerrero. La referencia a un comandante puede indicar tales equipos de dos hombres. La mayor potencia militar del mundo de esa época estaba siendo organizada contra los hebreos.

6Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;

7Y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.

8Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió á los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.

9Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de á caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto á la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón.

Esta queja es la primera aparición de lo...

Esta queja es la primera aparición de lo que se convertiría en un triste estribillo durante los siguientes cuarenta años. En lugar de creer que el Dios que había demostrado su poder de manera tan abrumadora ahora podría salvarlos, los israelitas se volvieron contra su salvador. El grito del corazón no rendido siempre es: "Dame la seguridad de la esclavitud en lugar del riesgo de la fe".

10Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he aquí los Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y clamaron los hijos de Israel á Jehová.

11Y dijeron á Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?

12¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los Egipcios? Que mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el desierto.

Al menos una persona había aprendido la lección...

Al menos una persona había aprendido la lección de las plagas y la aplicó a esta crisis de fe. Moisés no sabía lo que Dios haría, pero en una de las grandes declaraciones de fe en la Biblia, Moisés declaró su confianza en Dios. No sería el Señor quien fallaría, sino los egipcios.

13Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estáos quedos, y ved la salud de Jehová, que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca más para siempre los veréis.

14Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.

La huida a través del Mar Rojo fue...

La huida a través del Mar Rojo fue el momento culminante del rescate.

15Entonces Jehová dijo á Moisés: ¿Por qué clamas á mí? Di á los hijos de Israel que marchen:

16Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los hijos de Israel por medio de la mar en seco.

17Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su caballería;

18Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorificaré en Faraón, en sus carros, y en su gente de á caballo.

Mientras que los hebreos habían estado en pánico...

Mientras que los hebreos habían estado en pánico la noche anterior, ahora el altamente disciplinado ejército egipcio estaba sumido en el caos. Sabían que estaban enfrentando algo mucho más allá de su capacidad de comprender o controlar.

19Y el ángel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, é iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó, y púsose á sus espaldas:

20E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba á Israel de noche: y en toda aquella noche nunca llegaron los unos á los otros.

21Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las aguas quedaron divididas.

22Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas como muro á su diestra y á su siniestra:

23Y siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar, toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de á caballo.

24Y aconteció a la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios.

25Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los Egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los Egipcios.

26Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.

27Y Moisés extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza cuando amanecía; y los Egipcios iban hacia ella: y Jehová derribó á los Egipcios en medio de la mar.

28Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni uno.

29Y los hijos de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas por muro á su diestra y á su siniestra.

30Así salvó Jehová aquel día á Israel de mano de los Egipcios; é Israel vió á los Egipcios muertos á la orilla de la mar.

31Y vió Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los Egipcios: y el pueblo temió á Jehová, y creyeron á Jehová y á Moisés su siervo.