1Y CUANDO escapamos, entonces supimos que la isla se llamaba Melita.
2Y los bárbaros nos mostraron no poca humanidad; porque, encendido un fuego, nos recibieron á todos, á causa de la lluvia que venía, y del frío.
Los lugareños de Malta entendían la justicia como...
Los lugareños de Malta entendían la justicia como un poder personificado o deidad que ejercía juicio sobre un criminal. Cuando nada malo le sucedió a Pablo, los nativos lo entendieron como alguien con poder sobre las serpientes y concluyeron que él mismo era un dios (cf. 14:11–12). De hecho, la supervivencia de Pablo demostró la protección de Dios (cf. Mc 16:17–18).
3Entonces habiendo Pablo recogido algunos sarmientos, y puéstolos en el fuego, una víbora, huyendo del calor, le acometió á la mano.
4Y como los bárbaros vieron la víbora colgando de su mano, decían los unos á los otros: Ciertamente este hombre es homicida, á quien, escapado de la mar, la justicia no deja vivir.
5Mas él, sacudiendo la víbora en el fuego, ningún mal padeció.
6Empero ellos estaban esperando cuándo se había de hinchar, ó caer muerto de repente; mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningún mal le venía, mudados, decían que era un dios.
7En aquellos lugares había heredades del principal de la isla, llamado Publio, el cual nos recibió y hospedó tres días humanamente.
Cp. Lc 4:38–40.
Cp. Lc 4:38–40.
8Y aconteció que el padre de Publio estaba en cama, enfermo de fiebres y de disentería: al cual Pablo entró, y después de haber orado, le puso las manos encima, y le sanó:
9Y esto hecho, también otros que en la isla tenían enfermedades, llegaban, y eran sanados:
10Los cuales también nos honraron con muchos obsequios; y cuando partimos, nos cargaron de las cosas necesarias.
Lucas, presente en este viaje (ver nota de...
Lucas, presente en este viaje (ver nota de estudio sobre 27:1–28:16), registró el itinerario de Pablo desde Malta hasta Roma con gran detalle geográfico.
11Así que, pasados tres meses, navegamos en una nave Alejandrina que había invernado en la isla, la cual tenía por enseña á Cástor y Pólux.
12Y llegados á Siracusa, estuvimos allí tres días.
Ellos navegaron a través del Estrecho de Mesina...
- Ellos navegaron a través del Estrecho de Mesina hasta Regio, en el extremo sur de Italia. Este puerto era una escala para los barcos que viajaban desde la costa oeste de Italia hacia el Mediterráneo oriental.
- Puteoli (actual Pozzuoli) era un importante puerto de entrada para grandes barcos de grano que traían suministros del este a Roma. Pablo pasó una semana aquí con algunos creyentes locales antes de continuar hacia Roma.
13De allí, costeando alrededor, vinimos á Regio; y otro día después, soplando el austro, vinimos al segundo día á Puteolos:
14Donde habiendo hallado hermanos, nos rogaron que quedásemos con ellos siete días; y luego vinimos á Roma;
15De donde, oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron á recibir hasta la plaza de Appio, y Las Tres Tabernas: á los cuales como Pablo vió, dió gracias á Dios, y tomó aliento.
16Y como llegamos á Roma, el centurión entregó los presos al prefecto de los ejércitos, mas a Pablo fué permitido estar por sí, con un soldado que le guardase.
Consciente de que las Buenas Nuevas debían presentarse...
Consciente de que las Buenas Nuevas debían presentarse primero a los judíos (13:46, Ro 1:16) y preocupado de que las falsas acusaciones en su contra ya hubieran llegado a Roma, Pablo convocó a los líderes judíos locales y dio un relato de su vida y obra. Insistió en que no era culpable de ningún delito, pero la fuerte oposición judía había hecho necesario que apelara al emperador. Pablo no tenía nada en contra de su propio pueblo; más bien, quería explicar su gran convicción de que el Mesías que habían estado esperando ya había venido en la persona de Jesús de Nazaret.
17Y aconteció que tres días después, Pablo convocó á los principales de los Judíos; á los cuales, luego que estuvieron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra los ritos de la patria, he sido entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos;
18Los cuales, habiéndome examinado, me querían soltar; por no haber en mí ninguna causa de muerte.
19Mas contradiciendo los Judíos, fuí forzado á apelar á César; no que tenga de qué acusar á mi nación.
20Así que, por esta causa, os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.
Los líderes judíos aseguraron a Pablo que no...
Los líderes judíos aseguraron a Pablo que no habían recibido informes en su contra, y querían escuchar su explicación sobre este movimiento.
21Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas tocante á tí de Judea, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado ó hablado algún mal de ti.
22Mas querríamos oir de ti lo que sientes; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.
23Y habiéndole señalado un día, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesús, por la ley de Moisés y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde.
24Y algunos asentían á lo que se decía, mas algunos no creían.
Pablo se despidió con palabras de advertencia de...
Pablo se despidió con palabras de advertencia de la escritura que a menudo se utilizan en el Nuevo Testamento para explicar el rechazo judío del evangelio (cf. Mt 13:14–15; Mc 4:12; Lc 8:10; Jn 12:38–40; ver Romanos 11:1–12,25–32).
25Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres,
26Diciendo: Ve á este pueblo, y di les: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis:
27Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y de los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos taparon; Porque no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.
28Séaos pues notorio que a los Gentiles es enviada esta salud de Dios: y ellos oirán.
30Pablo empero, quedó dos años enteros en su casa de alquiler, y recibía á todos los que á él venían,
31Predicando el reino de Dios y enseñando lo que es del Señor Jesucristo con toda libertad, sin impedimento.