2 Juan 1RV09

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Juan inicia con una introducción típica para una...
  • Juan inicia con una introducción típica para una carta personal. 
  • Juan menciona la verdad cuatro veces en esta breve introducción y una vez en 1:4. Juan deseaba que sus lectores conocieran y vivieran las verdades sobre Jesucristo y su relación con él, y que no fueran engañados por falsos maestros.

1EL anciano á la señora elegida y á sus hijos, a los cuales yo amo en verdad y no yo solo, sino también todos los que han conocido la verdad,

2Por la verdad que está en nosotros, y será perpetuamente con nosotros:

3Sea con vosotros gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesucristo, Hijo del Padre, en verdad y en amor.

Juan ahora aplica la verdad y el amor...

Juan ahora aplica la verdad y el amor mencionados en la introducción (1:1–3) a la situación de los lectores. Vivir en verdad y amor implica mantener comunión con verdaderos cristianos (1:4–6), pero también discernir a los falsos maestros y negarse a escucharlos o ayudarlos (1:7–11).

4Mucho me he gozado, porque he hallado de tus hijos, que andan en verdad, como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre.

5Y ahora te ruego, señora, no como escribiéndote un nuevo mandamiento, sino aquel que nosotros hemos tenido desde el principio, que nos amemos unos á otros.

6Y este es amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: Que andéis en él, como vosotros habéis oído desde el principio.

7Porque muchos engañadores son entrados en el mundo, los cuales no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Este tal el engañador es, y el anticristo.

8Mirad por vosotros mismos, porque no perdamos las cosas que hemos obrado, sino que recibamos galardón cumplido.

9Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene á Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al Padre y al Hijo.

Los creyentes no deben invitar a esa persona,...

Los creyentes no deben invitar a esa persona, que no enseña la verdad sobre Cristo a sus hogares. Las primeras iglesias se reunían en casas (ver Hc 2:46, 5:42, 8:3, 12:5, 12; Col 4:15, Flm 1:2), por lo que esto podría referirse a invitar a falsos maestros a una reunión de la iglesia. También podría referirse a brindar cualquier forma de hospitalidad a falsos maestros, lo que contribuiría a su misión. La única manera de tratar con ellos era no aceptarlos en la comunión.

10Si alguno viene á vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido!

11Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras.

12Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no he querido comunicarlas por medio de papel y tinta; mas espero ir á vosotros, y hablar boca á boca, para que nuestro gozo sea cumplido.

13Los hijos de tu hermana elegida te saludan. Amén.