Aquellos que creen que Jesús es el Cristo...
Aquellos que creen que Jesús es el Cristo y el Hijo de Dios han nacido espiritualmente como hijos de Dios (ver Jn 20:31). Estas personas son capacitadas por el Espíritu de Dios para amar a Dios y a los demás, y gracias a su fe, pueden obedecer a Dios y superar las malas tentaciones del mundo. A través de la fe, pueden amar a Dios y vivir en obediencia a él.
1TODO aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios: y cualquiera que ama al que ha engendrado, ama también al que es nacido de él.
2En esto conocemos que amamos á los hijos de Dios, cuando amamos á Dios, y guardamos sus mandamientos.
3Porque este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son penosos.
4Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe.
5¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
6Este es Jesucristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, sino por agua y sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio: porque el Espírtiu es la verdad.
Tres son los que dan testimonio: el Espíritu...
- Tres son los que dan testimonio: el Espíritu descendió sobre Cristo en su bautismo (ver Jn 1:32–34). El agua es aquella en la que Cristo fue bautizado (ver Mt 3:13–15, Mc 1:9–11). La sangre es la que Cristo derramó en su crucifixión (ver Mc 15:37–39). Los tres proclaman a Jesús como el Hijo de Dios (1 Jn 5:6).
- Después de la frase "tres testigos", algunos manuscritos muy tardíos añaden "en el cielo", "el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra". La versión más larga fue escrita en latín varios siglos después de Juan para explicar los tres elementos (agua, sangre y Espíritu) como símbolos de la Trinidad. Esta explicación se introdujo en algunas ediciones latinas de 1 Juan, incluidas copias posteriores de la Vulgata Latina. Eventualmente, Erasmo la tradujo al griego y la incluyó en lo que se convirtió en el Textus Receptus, el “texto recibido”, por lo que fue incluida en la Versión del Rey Santiago. La versión más larga no se encuentra en ningún manuscrito griego anterior a los años 1700 y nunca fue citada por ninguno de los primeros padres de la iglesia. Por estas razones, pocas traducciones modernas al inglés reconocen la versión más larga como parte del texto auténtico.
7Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno.
8Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en uno.
9Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor; porque éste es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.
10El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo: el que no cree á Dios, le ha hecho mentiroso; porque no ha creído en el testimonio que Dios ha testificado de su Hijo.
El que tiene al Hijo, tiene la vida:...
El que tiene al Hijo, tiene la vida: aquellos que tienen al Hijo de Dios viviendo en ellos poseen la vida eterna de Dios ahora, disfrutan de la presencia del Espíritu de Dios (2:20,25,27), y tienen la garantía de la eternidad con Dios (ver Ef 1:13–14).
11Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.
12El que tiene al Hijo, tiene al vida: el que no tiene la Hijo de Dios, no tiene la vida.
13Estas cosas he escrito á vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.
14Y esta es la confianza que tenemos en él, que si demandáremos alguna cosa conforme á su voluntad, 5.14 él nos oye.
15Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que demandáremos, sabemos que tenemos las peticiones que le hubiéremos demandado.
16Si alguno viere cometer á su hermano pecado no de muerte, demandará y se le dará vida; digo á los que pecan no de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que ruegue.
17Toda maldad es pecado; mas hay pecado no de muerte.
18Sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca; mas el que es engendrado de Dios, se guarda á sí mismo, y el maligno no le toca.
19Sabemos que somos de Dios, y todo el mundo está puesto en maldad.
20Empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.
21Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.