Apocalipsis 18RV09

En este capítulo 3 lugares 83 términos 1 recurso

Lugares

Términos clave

Recursos

Este capítulo incluye siete respuestas poéticas a la...

Este capítulo incluye siete respuestas poéticas a la caída de Babilonia (o Roma; ver nota de estudio sobre 17:5).

La poderosa canción de agravio del Ángel es...

La poderosa canción de agravio del Ángel es la primera respuesta poética. Las antiguas canciones de burla ridiculizaban a un enemigo derrotado (ver Is 13:19–22, 34:10–17). En estas burlas, la caída de Babilonia (o Roma; ver nota de estudio sobre Ap 14:8) se presenta como un evento traumático para los reinos subyugados, especialmente para aquellos que se habían beneficiado de su lujo. El saqueo de Roma por los godos y visigodos (años 400 d. C.) puso fin al próspero imperio.

1Y DESPUÉS de estas cosas vi otro ángel descender del cielo teniendo grande potencia; y la tierra fué alumbrada de su gloria.

2Y clamó con fortaleza en alta voz, diciendo: Caída es, caída es la grande Babilonia, y es hecha habitación de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias y aborrecibles.

3Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicación; y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

Esta segunda respuesta poética (ver nota de estudio...

Esta segunda respuesta poética (ver nota de estudio sobre 18:1–24) es una advertencia celestial para escapar de la ciudad condenada.

4Y oí otra voz del cielo, que decía: Salid de ella, pueblo mío, porque no seáis participantes de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas;

5Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

6Tornadle á dar como ella os ha dado, y pagadle al doble según sus obras; en el cáliz que ella os dió á beber, dadle á beber doblado.

7Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto; porque dice en su corazón: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no veré llanto.

8Por lo cual en un día vendrán sus plagas, muerte, llanto y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la juzgará.

Los reyes del mundo se lamentan mientras lloran...

Los reyes del mundo se lamentan mientras lloran por la pérdida del lujo que habían conseguido gracias a la alianza con la ciudad malvada.

Estos tres lamentos resaltan el dolor de aquellos...

Estos tres lamentos resaltan el dolor de aquellos que más se beneficiaron del opulento estilo de vida de la ciudad malvada (cp. Ezequiel 27).

9Y llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio,

10Estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio!

Los comerciantes del mundo entonan el segundo lamento...

Los comerciantes del mundo entonan el segundo lamento (18:14; ver nota de estudio sobre 18:9–19). Se beneficiaban de la economía romana (18:12–13), pero su comercio se detuvo cuando la gran ciudad fue destruida rápidamente.

11Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella, porque ninguno compra más sus mercaderías:

Esta lista de carga sugiere la magnitud de...

Esta lista de carga sugiere la magnitud de la riqueza que Roma saqueó del resto de su imperio (cp. Ezequiel 27:12–24). Algunos de los productos más caros del mundo antiguo se mencionan en esta acusación de ostentoso materialismo y orgullo.

12Mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mármol;

13Y canela, y olores, y ungüentos, y de incienso, y de vino, y de aceite; y flor de harina y trigo, y de bestias, y de ovejas; y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.

Los comerciantes lamentarían la caída de Roma (ver...

Los comerciantes lamentarían la caída de Roma (ver nota de estudio sobre 18:1–3) porque pondría fin para siempre a sus acostumbrados lujos. Los bienes materiales pueden desaparecer en un instante.

14Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de ti; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado, y nunca más las hallarás.

15Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán lejos de ella por el temor de su tormento, llorando y lamentando,

16Y diciendo: ¡Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas y de perlas!

"los que viajan en naves, y marinero": los...

"los que viajan en naves, y marinero": los marineros entonan el tercer lamento (ver nota de estudio sobre 18:9–19). Su lamento se centra en la interrupción de la comunicación y el transporte. Durante el reinado de Julio César, el Mediterráneo fue liberado de piratas y el comercio prosperó bajo la aplicación de la ley romana en la región. La rápida pérdida de la autoridad romana alteraría el sistema de comercio.

17Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patrón, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos;

18Y viendo el humo de su incendio, dieron voces, diciendo: ¿Qué ciudad era semejante á esta gran ciudad?

19Y echaron polvo sobre sus cabezas; y dieron voces, llorando y lamentando, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenían navíos en la mar se habían enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!

20Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos, apóstoles, y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.

Las canciones que relatan la caída de Babilonia...

Las canciones que relatan la caída de Babilonia (18:1–24) concluyen con una representación de la destrucción de la ciudad.

21Y un ángel fuerte tomó una piedra como una grande piedra de molino, y la echó en la mar, diciendo: Con tanto ímpetu será derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jamás será hallada.

22Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oída en ti; y todo artífice de cualquier oficio, no será más hallado en ti; y el sonido de muela no será más en ti oído:

23Y luz de antorcha no alumbrará más en ti; y voz de esposo ni de esposa no será más en ti oída; porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechicerías todas las gentes han errado.

24Y en ella fué hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.