El verdadero Cordero y sus seguidores contrastan claramente...
El verdadero Cordero y sus seguidores contrastan claramente con la trinidad maligna.
1Y MIRÉ, y he aquí, el Cordero estaba sobre el monte de Sión, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de su Padre escrito en sus frentes.
Y cantaban como un cántico nuevo delante del...
Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, una nueva canción que solo aquellos redimidos de la tierra podían aprender. Estas personas habían muerto y ya estaban con el Señor, lo que podría explicar por qué Juan no incluyó el contenido de su estribillo para los lectores que aún están en la batalla de la vida (cp. 2 Co 12:4).
2Y oí una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno: y oí una voz de tañedores de arpas que tañían con sus arpas:
3Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.
Estos guerreros eran ritualmente puros (no contaminados) y...
- Estos guerreros eran ritualmente puros (no contaminados) y moralmente sin culpa.
- porque son vírgenes: Referirse a los hombres como vírgenes es una metáfora de la fidelidad del pueblo de Dios. La imagen podría referirse a la iglesia como la novia virgen de Cristo (ver 2 Co 11:2, Ef 5:25–27); también sugiere que la iglesia está compuesta por soldados en una guerra santa que deben mantenerse castos (ver Dt 23:9–10, 1 Sam 21:5).
- Estas personas fieles son una ofrenda especial (literalmente primicias; ver Ex 13:14–16; 23:19; Lv 23:9–14, Nm 3:40–51; 18:15–20; Lucas 2:22–24) que han sido compradas para Dios.
- en sus bocas no ha sido hallado engaño: Juan enseña que los mentirosos nunca entrarán al cielo (Ap 21:8, 27; 22:15; Véase también Juan 8:44). Los seguidores de Jesús hablan y viven la verdad (Véase también Juan 8:32; 14:6).
4Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes. Estos, los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios y para el Cordero.
5Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios.
Tres ángeles vuelan por el cielo con mensajes...
Tres ángeles vuelan por el cielo con mensajes de Dios.
El primer ángel proclama las Buenas Nuevas eternas,...
El primer ángel proclama las Buenas Nuevas eternas, que incluyen el mensaje de que Dios se sentará como juez. El fin está cerca, por lo que este mensaje ofrece una última oportunidad para el llamado al arrepentimiento.
6Y vi otro ángel volar por en medio del cielo, que tenía el evangelio eterno para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nación y tribu y lengua y pueblo,
7Diciendo en alta voz: Temed á Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad á aquel que ha hecho el cielo y la tierra y el mar y las fuentes de las aguas.
8Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado á beber á todas las naciones del vino del furor de su fornicación.
El tercer ángel anuncia el juicio de Dios...
- El tercer ángel anuncia el juicio de Dios (14:7) sobre la falsa adoración de la bestia y su estatua (ver 13:12–18, 19:20, 20:4). La respuesta de Dios a la rebelión contra su reinado es ira o cólera, representada como una copa de vino amargo (ver cap 16, 19:15).
- Fuego y azufre ... humo: Esta descripción del juicio (Véase también 19:20, 20:10, 14–15) evoca el juicio de Dios sobre Sodoma y Gomorra (Gn 18:16–19:28).
- Aquellos condenados a un final ardiente sufrirán en presencia de los santos ángeles y del Cordero (cp. Lucas 16:22–24).
9Y el tercer ángel los siguió, diciendo en alta voz: Si alguno adora á la bestia y á su imagen, y toma la señal en su frente, ó en su mano,
10Este también beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero:
11Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran á la bestia y á su imagen, no tienen reposo día ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre.
12Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús.
13Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.
Dos breves escenas representan el juicio divino.
Dos breves escenas representan el juicio divino.
14Y miré, y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenía en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.
El Templo y el altar simbolizan la presencia...
El Templo y el altar simbolizan la presencia de Dios (ver 9:13, 11:19, 16:7).
15Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura.
16Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada.
17Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo también una hoz aguda.
Porque están maduras sus uvas... (ver Amós 8:2)...
- Porque están maduras sus uvas ... (ver Amós 8:2) y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios (ver Apocalipsis 19:15, Joel 3:13).
- Los lagares se construían fuera de las ciudades y pueblos; en este caso, la ciudad es Jerusalén. El río sangriento de muerte se extendía unos doscientos noventa kilómetros (180 millas). Los enemigos de Dios no tienen ninguna oportunidad cuando el Hijo del hombre viene en juicio. La carnicería aquí está estrechamente vinculada con la batalla final en Apocalipsis 19:17–21; Dios es justo y equitativo al dar a las personas exactamente lo que merecen (ver 16:5–7).
18Y otro ángel salió del altar, el cual tenía poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas.
19Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó la uva en el grande lagar de la ira de Dios.
20Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.