El pueblo de Dios, simbolizado como una mujer...
El pueblo de Dios, simbolizado como una mujer que da a luz al Mesías, está bajo el ataque del diablo, aunque este ya ha sido derrotado (12:1–17). Con sus dos secuaces, la bestia y el falso profeta, Satanás intenta seguir controlando el mundo (13:1–18) antes de la confrontación final con el Señor (14:1–20).
Satanás (representado como un dragón) intenta desafiar los...
Satanás (representado como un dragón) intenta desafiar los propósitos de Dios, pero es frustrado. Al haber fallado en la confrontación directa con Dios y Cristo, intenta atacar al pueblo de Dios. Tres breves escenas presentan una visión general de la historia (12:1–6), seguidas de elaboraciones sobre la guerra en el cielo (12:7–9) y la guerra en la tierra (12:13–17).
1Y UNA grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.
2Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufría tormento por parir.
El "g rande dragón bermejo" representa a Satanás...
- El "grande dragón bermejo" representa a Satanás (ver 12:9).
- "siete cabezas y diez cuernos": Estos números representan una combinación de poderes divinos y creados (ver 17:7–14).
- La batalla histórica entre el mal y el pueblo de Dios se desarrolla en dimensiones cósmicas (ver Gn 3:1–7,14–15; Jb 1:9–12).
- El deseo de Herodes de matar a Jesús reflejó el intento de Satanás de devorar al niño después de su nacimiento (ver Mat 2:7–8, 16).
3Y fué vista otra señal en el cielo: y he aquí un grande dragón bermejo, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.
4Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba para parir, a fin de devorar á su hijo cuando hubiese parido.
5Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios y á su trono.
6Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que allí la mantengan mil doscientos y sesenta días.
Esta escena aclara la identidad y el poder...
7Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles.
8Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo.
9Y fué lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo; fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
La derrota de Satanás es alentadora para los...
La derrota de Satanás es alentadora para los cristianos que, como los destinatarios del Apocalipsis, no temen morir (ver Juan 12:24–26).
10Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
11Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.
12Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido á vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
13Y cuando vió el dragón que él había sido arrojado á la tierra, persiguió á la mujer que había parido al hijo varón.
14Y fueron dadas á la mujer dos alas de grande águila, para que de la presencia de la serpiente volase al desierto, á su lugar, donde es mantenida por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.
Juan imagina a Satanás como Leviatán (cp. Job...
Juan imagina a Satanás como Leviatán (cp. Job 41:1) intentando destruir al pueblo de Dios (la mujer; ver nota de estudio sobre Ap 12:1). La tierra protectora responde y las aguas del caos son contenidas, como en la creación (cp. Gn 1:2, 6–7, 9–10).
15Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, á fin de hacer que fuese arrebatada del río.
16Y la tierra ayudó á la mujer, y la tierra abrió su boca, y sorbió el río que había echado el dragón de su boca.
17Entonces el dragón fué airado contra la mujer; y se fué á hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo.