Apocalipsis 11RV09

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Esta sección ilustra el rechazo deliberado al constante...
  • Esta sección ilustra el rechazo deliberado al constante llamado de Dios al arrepentimiento. Los numerosos intentos de silenciar a sus testigos finalmente fracasan, y Dios triunfa.
  • Se han realizado muchos intentos para identificar a los dos testigos de este capítulo. Moisés y Elías, quienes aparecieron con Jesús en la transfiguración (Mt 17:3, Mc 9:4, Lc 9:30), son candidatos probables (ver Ap 11:6); representan la ley y los profetas. Otros han sugerido a Enoc y Elías porque no murieron (ver Gn 5:21–24, 2 Re 2:11–12). Otras posibilidades incluyen a Pedro y Pablo, o a Jacobo y Juan. Más importante que sus identidades es su papel de confirmar el mensaje de Dios mediante el testimonio de "dos testigos" (ver Dt 17:6). Dios proporciona un testimonio doble al mundo sobre el juicio inminente, dejando claro que su palabra se cumplirá con certeza (Dt 19:15, Mt 18:15–16).

1Y ME fué dada una caña semejante á una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y á los que adoran en él.

El patio exterior en el Templo de Jerusalén,...
  • El patio exterior en el Templo de Jerusalén, fuera de la cerca de advertencia de piedra, se consideraba el lugar para las naciones gentiles. Juan hace una clara distinción entre las personas que Dios reconoce y aquellas que no.
  • Los 42 meses y 1260 días se refieren a un período de tres años y medio, o un siete incompleto (ver notas de estudio en Dn 7:24–25, 8:26, 9:24–27). Juan utiliza repetidamente estas designaciones de tiempo en Apocalipsis cuando la persecución es evidente y el mal parece dominar el mundo. El pueblo de Dios estará seguro en Él (ver nota de estudio en Ap 11:1), aunque Dios permita que las fuerzas del mal los persigan (ver 13:7, Mc 10:30).

2Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo midas, porque es dado á los Gentiles; y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

3Y daré á mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos y sesenta días, vestidos de sacos.

4Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra.

5Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora á sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que él sea así muerto.

6Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los días de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren.

Cuando los testigos terminan su testimonio, la escena...

Cuando los testigos terminan su testimonio, la escena cambia drásticamente. La bestia (cf. 13:1) se presenta por primera vez; está asociada con el abismo. Como todos los enemigos de Dios, la bestia se involucra en una guerra contra los testigos de Dios y los mata.

7Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará.

8Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fué crucificado.

9Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los Gentiles verán los cuerpos de ellos por tres días y medio, y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.

10Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos á los otros; porque estos dos profetas han atormentado á los que moran sobre la tierra.

11Y después de tres días y medio el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que los vieron.

12Y oyeron una grande voz del cielo, que les decía: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.

13Y en aquella hora fué hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres: y los demás fueron espantados, y dieron gloria al Dios del cielo.

14El segundo ¡Ay! es pasado: he aquí, el tercer ¡Ay! vendrá presto.

La séptima trompeta (el tercer terror, 11:14; ver...

La séptima trompeta (el tercer terror, 11:14; ver también 9:12) presenta una escena de juicio final y el Reino eterno. Al igual que en 7:9–17, esta escena ofrece una visión dramática de la esperanza cristiana última con Dios. En medio de una imagen de juicio, se recuerda al lector la eternidad con Dios.

15Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido á ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás.

Los veinticuatro ancianos, que representan al pueblo de...

Los veinticuatro ancianos, que representan al pueblo de Dios, confirman su entronización victoriosa (ver nota de estudio sobre 4:4). Su adoración reconoce el gobierno soberano de Dios como el Todopoderoso (ver 4:10–11, 5:8–10).

16Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron á Dios,

17Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado.

18Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, á los pequeñitos y á los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.

19Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo.