Este lamento sin título de un creyente envejecido...
Este lamento sin título de un creyente envejecido es más una confesión de confianza y esperanza que el grito de alguien abandonado por Dios. El salmista experimentó el poder y la protección de Dios en su juventud (71:5–8) y ahora ora por ser rescatado de los adversarios que lo acechan en su vejez (71:9–13). Incluso en medio de su peligro, continúa relatando la fidelidad pasada de Dios y mira con esperanza hacia un tiempo en el que pueda testificar a la próxima generación que Dios es fiel y justo.
El poeta ha aprendido a reconocer a Dios...
El poeta ha aprendido a reconocer a Dios como la roca confiable que actuará correctamente hacia él y sus opresores. Véase también 31:1–3.
1EN ti, oh Jehová, he esperado; No sea yo confuso para siempre.
2Hazme escapar, y líbrame en tu justicia: Inclina tu oído y sálvame.
3Séme por peña de estancia, adonde recurra yo continuamente: Mandado has que yo sea salvo; Porque tú eres mi roca, y mi fortaleza.
4Dios mío, líbrame de la mano del impío, De la mano del perverso y violento.
El salmista ha confiado en Dios durante toda...
El salmista ha confiado en Dios durante toda su vida (véase 22:9).
5Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza: Seguridad mía desde mi juventud.
6Por ti he sido sustentado desde el vientre: De las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacaste: De ti será siempre mi alabanza.
7Como prodigio he sido á muchos; Y tú mi refugio fuerte.
8Sea llena mi boca de tu alabanza, De tu gloria todo el día.
El anciano creyente acude al Señor en busca...
El anciano creyente acude al Señor en busca de esperanza. Cuando las preguntas de sus adversarios le sacan de quicio y sus propias fuerzas flaquean, pide a Dios que responda a sus oraciones. No busca respuestas a la oración para sí mismo, sino para poder contar la historia a la siguiente generación.
9No me deseches en el tiempo de la vejez; Cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.
10Porque mis enemigos han tratado de mí; Y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.
11Diciendo: Dios lo ha dejado: Perseguid y tomadle, porque no hay quien le libre.
12Oh Dios, no te alejes de mí: Dios mío, acude presto á mi socorro.
13Sean avergonzados, fallezcan los adversarios de mi alma; Sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que mi mal buscan.
14Mas yo siempre esperaré, Y añadiré sobre toda tu alabanza.
15Mi boca publicará tu justicia Y tu salud todo el día, Aunque no sé el número de ellas.
16Vendré á las valentías del Señor Jehová: Haré memoria de sola tu justicia.
17Oh Dios, enseñásteme desde mi mocedad; Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.
18Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares, Hasta que denuncie tu brazo á la posteridad, Tus valentías á todos los que han de venir.
El carácter justo de Dios ofrece aliento y...
El carácter justo de Dios ofrece aliento y fortaleza en medio del sufrimiento. El salmista afligido expresa su fe en la capacidad de Dios para transformar su miseria y debilidad en una vida plena.
19Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; Porque has hecho grandes cosas: Oh Dios, ¿quién como tú?
20Tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, Volverás á darme vida, Y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.
21Aumentarás mi grandeza, Y volverás á consolarme.
Mientras espera el rescate de Dios, el salmista...
Mientras espera el rescate de Dios, el salmista se prepara para proclamar con instrumentos y voz que Dios es fiel y justo.
22Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, Oh Dios mío: tu verdad cantaré yo á ti en el arpa, Oh Santo de Israel.
23Mis labios cantarán cuando á ti salmeare, Y mi alma, á la cual redimiste.
24Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día: Por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confusos los que mi mal procuraban.