Al Músico principal: Masquil a los hijos de Coré.
Estos salmos, como los Sal 9 y 10,...
Estos salmos, como los Sal 9 y 10, forman una unidad que comprende un lamento con un estribillo agridulce de esperanza (42:5,11; 43:5). En muchos manuscritos hebreos, estos dos salmos se combinan en uno solo. El contexto histórico es incierto; estos salmos podrían representar la voz del pueblo de Dios en el exilio, confesando su lealtad a Dios mientras él los castiga por su apostasía predominante. El salmista anhela la comunión con Dios como la que disfrutaba en Jerusalén (42:4); sus recuerdos solo lo desaniman más. Mientras el salmista clama a Dios, recuerda el amor y la fidelidad de Dios (42:8), lo que lo lleva a suplicar por vindicación (43:1–4).
El anhelo del salmista por Dios proviene de...
1COMO el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
2Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¡Cuándo vendré, y pareceré delante de Dios!
3Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
4Acordaréme de estas cosas, y derramaré sobre mí mi alma: Cuando pasaré en el número, iré con ellos hasta la casa de Dios, Con voz de alegría y de alabanza, haciendo fiesta la multitud.
El salmista se motiva a sí mismo mediante...
El salmista se motiva a sí mismo mediante preguntas y respuestas.
5¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar Por las saludes de su presencia.
6Dios mío, mi alma está en mí abatida: Acordaréme por tanto de ti desde tierra del Jordán, Y de los Hermonitas, desde el monte de Mizhar.
7Un abismo llama á otro á la voz de tus canales: Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8De día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su canción será conmigo, Y oración al Dios de mi vida.
El salmista lleva sus numerosas dudas, desalientos y...
El salmista lleva sus numerosas dudas, desalientos y preguntas directamente a Dios.
9Diré á Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
10Mientras se están quebrantando mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
11¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; Es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.