Salmo 38RV09

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Salmo de David, para recordar.

Estos versículos constituyen el preludio de la confesión...

Estos versículos constituyen el preludio de la confesión del salmista (38:18) y describen su lamentable condición.

Este salmo es un lamento y una oración...

Este salmo es un lamento y una oración de curación. El sufrimiento del salmista está asociado a su pecado no confesado. Confiesa su pecado y confía su caso al Señor.

Los pecados del salmista habían provocado la ira...

Los pecados del salmista habían provocado la ira y el enojo del Señor, lo que resultó en flechas y golpes de disciplina y reprensión; como consecuencia, todo su cuerpo está enfermo.

1JEHOVÁ, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.

2Porque tus saetas descendieron á mí, Y sobre mí ha caído tu mano.

3No hay sanidad en mi carne á causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos á causa de mi pecado.

4Porque mis iniquidades han pasado mi cabeza: Como carga pesada se han agravado sobre mí.

La severidad del castigo de Dios provoca una...

La severidad del castigo de Dios provoca una angustia que afecta cada parte del ser del salmista.

5Pudriéronse, corrompiéronse mis llagas, A causa de mi locura.

6Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.

7Porque mis lomos están llenos de irritación, Y no hay sanidad en mi carne.

8Estoy debilitado y molido en gran manera; Bramo á causa de la conmoción de mi corazón.

El salmista desea una relación restaurada con Dios,...

El salmista desea una relación restaurada con Dios, pero se siente alienado. Se siente perdido y solo mientras sus amigos se alejan.

9Señor, delante de ti están todos mis deseos; Y mi suspiro no te es oculto.

10Mi corazón está acongojado, hame dejado mi vigor; Y aun la misma luz de mis ojos no está conmigo.

11Mis amigos y mis compañeros se quitaron de delante de mi plaga; Y mis cercanos se pusieron lejos.

12Y los que buscaban mi alma armaron lazos; Y los que procuraban mi mal hablaban iniquidades, Y meditaban fraudes todo el día.

13Mas yo, como si fuera sordo no oía; Y estaba como un mudo, que no abre su boca.

14Fuí pues como un hombre que no oye, Y que en su boca no tiene reprensiones.

15Porque á ti, oh Jehová, esperé yo: Tú responderás, Jehová Dios mío.

16Porque dije: Que no se alegren de mí: Cuando mi pie resbalaba, sobre mí se engrandecían.

Ya no puede soportar su sufrimiento y, tambaleándose...

Ya no puede soportar su sufrimiento y, tambaleándose al borde del colapso (cp. 15:5), el salmista confiesa su pecado (véase 32:5).

17Empero yo estoy á pique de claudicar, Y mi dolor está delante de mí continuamente.

18Por tanto denunciaré mi maldad; Congojaréme por mi pecado.

19Porque mis enemigos están vivos y fuertes: Y hanse aumentado los que me aborrecen sin causa:

20Y pagando mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.

21No me desampares, oh Jehová: Dios mío, no te alejes de mí.

22Apresúrate á ayudarme, Oh Señor, mi salud.