Salmo de David.
En este lamento, el atribulado siervo del Señor...
En este lamento, el atribulado siervo del Señor pide a Dios que vea sus circunstancias y lo reivindique.
1DISPUTA, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea con los que me combaten.
2Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di á mi alma: Yo soy tu salud.
El salmista anhela la salvación del Señor. El...
El salmista anhela la salvación del Señor. El lenguaje parece vindicativo, pero surge de un deseo de justicia y de que el Señor cuide de los necesitados y oprimidos.
4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: Vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan.
5Sean como el tamo delante del viento; Y el ángel de Jehová los acose.
6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; Y el ángel de Jehová los persiga.
7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa hicieron hoyo para mi alma.
8Véngale el quebrantamiento que no sepa, Y su red que escondió lo prenda: Con quebrantamiento en ella caiga.
9Y gócese mi alma en Jehová; Y alégrese en su salud.
10Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
El salmista presenta al Señor las razones de...
El salmista presenta al Señor las razones de su sufrimiento. El mal tiene muchas caras. Está cansado y agotado, y sabe que sólo el Señor puede ayudarle.
11Levantáronse testigos falsos; Demandáronme lo que no sabía;
12Volviéronme mal por bien, Para abatir á mi alma.
13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de saco; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se revolvía en mi seno.
14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: Despedazábanme, y no cesaban;
16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, Crujiendo sobre mí sus dientes.
17Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones.
18Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
En esta oración de vindicación, la crisis del...
En esta oración de vindicación, la crisis del salmista es tan grande que la solución debe buscarse en el Señor. El salmista ha tomado el camino correcto, creyendo que la venganza pertenece al Señor. La paciencia de Dios endurece el corazón de los malvados y les da razones para justificar su malvado estilo de vida.
19No se alegren de mí mis enemigos injustos: Ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo.
20Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21Y ensancharon sobre mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22Tú lo has visto, oh Jehová; no calles: Señor, de mí no te alejes.
23Muévete y despierta para mi juicio, Para mi causa, Dios mío y Señor mío.
24Júzgame conforme á tu justicia, Jehová Dios mío; Y no se alegren de mí.
25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado!
El salmista pide al Señor que juzgue a...
El salmista pide al Señor que juzgue a los malvados y rescate a los piadosos y les dé alegría.
26Avergüencense, y sean confundidos á una los que de mi mal se alegran: Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27Canten y alégrense los que están á favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea ensalzado Jehová, Que ama la paz de su siervo.
28Y mi lengua hablará de tu justicia, Y de tu loor todo el día.