Al Músico principal, sobre Ajeleth-sahar Salmo de David.
El salmista alterna entre reflexiones sobre sus terribles...
El salmista alterna entre reflexiones sobre sus terribles circunstancias actuales y recuerdos de la fidelidad pasada del Señor; termina con una oración para el rescate.
Un profundo sentido de alienación de Dios abruma...
Un profundo sentido de alienación de Dios abruma al salmista (ver 10.1).
Todos los lamentos anteriores palidecen en comparación con...
Todos los lamentos anteriores palidecen en comparación con este clamor contra el enemigo y el abandono de Dios. El salmo contiene dos secciones principales: el lamento (22.1–21) y la alabanza a la redención (22.22–31), lo que conduce naturalmente al Salm 23. Los apóstoles vieron en este salmo una expresión de los sufrimientos de Jesucristo, quien finalmente cumplió el propósito de la humillación de David, rechazo de la gente y el abandono divino (Mat 27.35, 39, 43, 46; Mar 15.34; Juan 19.23–24, 28; Heb 2.12).
1DIOS mío, Dios mío, ¿por qué me has dejado? ¿Por qué estás lejos de mi salud, y de las palabras de mi clamor?
2Dios mío, clamo de día, y no oyes; Y de noche, y no hay para mí silencio.
3Tú empero eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de Israel.
4En ti esperaron nuestros padres: Esperaron, y tú los libraste.
5Clamaron á ti, y fueron librados: Esperaron en ti, y no se avergonzaron.
Tanto el Señor como el pueblo rechazan al...
Tanto el Señor como el pueblo rechazan al salmista. Describe vívidamente su angustia (22.1–2); vive como un humilde animal.
6Mas yo soy gusano, y no hombre; Oprobio de los hombres, y desecho del pueblo.
7Todos los que me ven, escarnecen de mí; Estiran los labios, menean la cabeza, diciendo:
8Remítese á Jehová, líbrelo; Sálvele, puesto que en él se complacía.
El salmista reflexiona sobre su relación pasada con...
El salmista reflexiona sobre su relación pasada con Dios (ver 22.3–5). El Señor ha sido su vida misma.
9Empero tú eres el que me sacó del vientre, El que me haces esperar desde que estaba á los pechos de mi madre.
10Sobre ti fuí echado desde la matriz: Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.
11No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; Porque no hay quien ayude.
El salmista vuelve a expresar su angustia y...
El salmista vuelve a expresar su angustia y sufrimiento (ver 22.1–2, 6–8). Su problema proviene de seres humanos que actúan como bestias.
12Hanme rodeado muchos toros; Fuertes toros de Basán me han cercado.
13Abrieron sobre mí su boca, Como león rapante y rugiente.
14Heme escurrido como aguas, Y todos mis huesos se descoyuntaron: Mi corazón fué como cera, Desliéndose en medio de mis entrañas.
15Secóse como un tiesto mi vigor, Y mi lengua se pegó á mi paladar; Y me has puesto en el polvo de la muerte.
16Porque perros me han rodeado, Hame cercado cuadrilla de malignos: Horadaron mis manos y mis pies.
Puedo contar todos mis huesos: los enemigos del...
- Puedo contar todos mis huesos: los enemigos del salmista lo han avergonzado por completo al quitarle sus vestiduras. Jesús también sufrió esta desgracia (ver Mat 27.35).
- Mírame fijamente y regocíjate: los enemigos hacen del salmista el objeto de su desprecio (ver Salm 35.24, 26; 38.16; 55.3; cp. 59.10).
- Tirar dados: literalmente echar suertes. El echar suertes era a veces una forma de que las personas piadosas encontraran la dirección de Dios (Lev 16.8; Num 27.21; Hec 1.24–26). Aquí, los lotes se lanzan simplemente como un juego de azar. Los soldados tiraron dados por la ropa de Jesús después de la crucifixión (Mat 27.35; Mar 15.24; Lucas 23.34; Juan 19.24).
17Contar puedo todos mis huesos; Ellos miran, considéranme.
18Partieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
El salmista enfrenta sus problemas orando por el...
El salmista enfrenta sus problemas orando por el rescate de Dios. Solo el Señor tiene la fuerza para ahuyentar a los perros, leones y bueyes.
19Mas tú, Jehová, no te alejes; Fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda.
20Libra de la espada mi alma; Del poder del perro mi única.
21Sálvame de la boca del león, Y óyeme librándome de los cuernos de los unicornios.
El salmista alaba al Señor e llama a...
El salmista alaba al Señor e llama a los piadosos a unirse a él. Habla de la bondad de Dios hacia los necesitados, incluyéndose a sí mismo.
22Anunciaré tu nombre á mis hermanos: En medio de la congregación te alabaré.
23Los que teméis á Jehová, alabadle; Glorificadle, simiente toda de Jacob; Y temed de él, vosotros, simiente toda de Israel.
24Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre, Ni de él escondió su rostro; Sino que cuando clamó á él, oyóle.
El salmista jura alabar al Señor, el Gran...
El salmista jura alabar al Señor, el Gran Rey de la tierra (22.27–28), que cuida de los necesitados. Solo Dios merece alabanza.
25De ti será mi alabanza en la grande congregación; Mis votos pagaré delante de los que le temen.
26Comerán los pobres, y serán saciados: Alabarán á Jehová los que le buscan: Vivirá vuestro corazón para siempre.
27Acordarse han, y volveránse á Jehová todos los términos de la tierra; Y se humillarán delante de ti todas las familias de las gentes.
28Porque de Jehová es el reino; Y él se enseñoreará de las gentes.
29Comerán y adorarán todos los poderosos de la tierra: Postraránse delante de él todos los que descienden al polvo, Si bien ninguno puede conservar la vida á su propia alma.
30La posteridad le servirá; Será ella contada por una generación de Jehová.
31Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, Su justicia que él hizo.