Salmo de David.
Este lamento comienza con una exclamación de amor...
Este lamento comienza con una exclamación de amor por el Señor. La comunidad entonces reflexiona sobre la naturaleza transitoria de la vida (144:3–4). El salmista ora por intervención divina y anticipa la victoria (144:5–11). Una nueva canción (144:9–10) y una oración por rescate (144:11) introducen el tema de la bendición del Señor a través de sus provisiones y protección (144:12–15).
Los nombres descriptivos que el salmista utiliza para...
Los nombres descriptivos que el salmista utiliza para referirse al Señor revelan su profundo amor por él.
1BENDITO sea Jehová, mi roca, Que enseña mis manos á la batalla, Y mis dedos á la guerra:
2Misericordia mía y mi castillo, Altura mía y mi libertador, Escudo mío, en quien he confiado; El que allana mi pueblo delante de mí.
"¿qué es el hombre?": la misma pregunta en...
"¿qué es el hombre?": la misma pregunta en 8:4–6 lleva a la respuesta de que los humanos son simples mortales, pero también gobernantes gloriosos. El salmista describe a los humanos como seres con una existencia transitoria y vacía (ver 90:3,7–10; 102:11; 109:23; 146:4).
3Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
4El hombre es semejante á la vanidad: Sus días son como la sombra que pasa.
El salmista ora por la intervención de Dios...
El salmista ora por la intervención de Dios contra sus enemigos (cp. 18:7–19).
5Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: Toca los montes, y humeen.
6Despide relámpagos, y disípalos, Envía tus saetas, y contúrbalos.
7Envía tu mano desde lo alto; Redímeme, y sácame de las muchas aguas, De la mano de los hijos de extraños;
8Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
9Oh Dios, á ti cantaré canción nueva: Con salterio, con decacordio cantaré á ti.
10Tú, el que da salud á los reyes, El que redime á David su siervo de maligna espada.
11Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, Cuya boca habla vanidad, Y su diestra es diestra de mentira.
Esta oración por la bendición del Señor concluye...
Esta oración por la bendición del Señor concluye los lamentos de Sal 140–144. Ofrece una visión de la provisión y protección de Dios (ver Sal 127), no sólo para el salmista, sino para sus descendientes y los de todos los piadosos.
12Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; Nuestras hijas como las esquinas labradas á manera de las de un palacio;
"no tengamos asalto... ni grito de alarma": estas...
"no tengamos asalto... ni grito de alarma": estas imágenes representan paz y seguridad.
13Nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; Nuestros ganados, que paran á millares y diez millares en nuestras plazas:
14Que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; Que no tengamos asalto, ni que hacer salida, Ni grito de alarma en nuestras plazas.
15Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová.