Filemón Introducción en profundidad

Esta breve carta, la más corta y personal de las cartas de Pablo, muestra cómo las actitudes y relaciones son transformadas por Cristo. Fue escrita en favor de Onésimo, un esclavo fugitivo que estaba regresando a Filemón, su amo. Pablo animó a Filemón a ir más allá de la relación tradicional de amo-esclavo al recibir a Onésimo de vuelta como un hermano amado en Cristo. Con estas palabras de reconciliación, Pablo nos recuerda que todas las relaciones entre cristianos, independientemente de la posición social de una persona, son transformadas por el amor de Cristo.

Ambientación

Un esclavo llamado Onésimo parece haber huido de su amo cristiano, Filemón. Filemón vivía en Colosas, un pequeño pueblo en la provincia romana de Asia (actualmente en el oeste de Turquía), a unos 193 kilómetros al este de Éfeso. Cuando Onésimo escapó, es posible que haya robado algunas pertenencias de su amo. De alguna manera, Onésimo entró en contacto con Pablo, quien estaba en prisión, y se convirtió en creyente a través del ministerio de Pablo. Al darse cuenta de que Onésimo era un esclavo fugitivo, Pablo lo animó a regresar con su amo.

La esclavitud era común en el mundo romano y, por ley, los esclavos fugitivos capturados debían ser devueltos a sus dueños. A menudo enfrentaban castigos severos, como azotes, marcas o incluso la ejecución, para servir de ejemplo a otros esclavos. Sin embargo, Filemón era un líder cristiano muy respetado, conocido por su amabilidad y amor. Pablo escribió esta carta a Filemón desde la prisión y la envió con Onésimo para asegurar una cálida bienvenida cristiana para el fugitivo, en lo que podría haber sido un regreso bastante temido a su amo. La carta se asemeja a una carta de recomendación y lleva todo el peso de la autoridad apostólica de Pablo.

No sabemos qué sucedió cuando Onésimo regresó. Sin embargo, unos cincuenta o sesenta años después, en una carta escrita a los cristianos en Éfeso por el mártir cristiano Ignacio, el nombre de Onésimo aparece nuevamente, esta vez como el nombre del muy respetado obispo de la provincia de Asia. No podemos estar seguros de que fuera la misma persona, pero es bastante posible que, debido a su estrecha asociación con Pablo, el joven esclavo alcanzara prominencia en la iglesia y eventualmente se convirtiera en obispo de toda la provincia. La carta de Pablo es un recordatorio de que las distinciones de clase tradicionales no tienen importancia en la iglesia de Jesucristo.

Resumen

Pablo anima a Filemón a tratar a Onésimo no solo como un esclavo, sino como un verdadero hermano en Cristo. Usando su introducción tradicional (1:1–3), Pablo se presenta, saluda a Filemón, a su familia y a la iglesia que se reúne en su hogar, e invoca gracia y paz sobre ellos. A continuación, Pablo agradece a Dios por Filemón, especialmente por su fe en el Señor Jesús y el amor que ha mostrado a muchos del pueblo de Dios (1:4–7).

Pablo luego presenta su apelación por Onésimo (1:8–22). Aunque anteriormente fuese un fugitivo, Onésimo ahora se ha convertido en creyente en Cristo y ha demostrado ser una persona transformada. Pablo solicita a Filemón que sea misericordioso y perdonador al recibir de nuevo a su esclavo. El verdadero deseo de Pablo es que Onésimo permanezca con él para ayudarlo en su ministerio desde la prisión. Aunque tiene la autoridad apostólica para exigir que Filemón lo libere con ese propósito, se niega a usar esa autoridad, deseando que tal acto de misericordia provenga de Filemón mismo y no sea forzado. Sin embargo, Pablo sugiere claramente que Filemón debería considerar liberar a su esclavo para el trabajo de las Buenas Nuevas.

La carta concluye de una manera habitual (1:23–25). Pablo envía saludos a Filemón de parte de varios cristianos y luego invoca la gracia de Cristo sobre él y todos los de su hogar.

Ocasión en que fue Escrita

Aunque la interpretación tradicional sostiene que Onésimo era un esclavo fugitivo, se han considerado otras posibilidades. Por ejemplo, Onésimo podría haber sido enviado como mensajero a Pablo, o podría haber acudido a Pablo para mediar en un conflicto surgido entre él y su amo. En realidad, no sabemos por qué dejó la casa de su amo, pero la interpretación tradicional se ajusta bien a la carta.

Fecha y Lugar en que fue Escrita

Tradicionalmente, se cree que Pablo escribió las Cartas de la Prisión (Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón) mientras estaba encarcelado en Roma (alrededor del año 60–62 d. C. o alrededor del año 64 a 65 d. C.). También es bastante posible que estas cartas fueran escritas desde Éfeso durante un encarcelamiento anterior. Ver Introducción al Libro de Efesios, “Fecha y Lugar en que fue Escrita”.

Significado y Mensaje

Esta carta es una vívida ilustración de cómo las actitudes y relaciones se transforman en Cristo. Quienes conocen a Cristo deben ver a las personas con los ojos del amor y expresar ese amor en sus relaciones con los demás.

La apelación de Pablo a Filemón nos recuerda que, como cristianos, siempre debemos estar dispuestos a perdonarnos mutuamente. No importa cuánto nos hayan agraviado los demás, debemos estar preparados para darles una cálida bienvenida y mostrarles nuestra aceptación y amor.

En la iglesia de Cristo, las distinciones sociales tradicionales, como la relación entre esclavo y amo, deben ser superadas. Debemos mostrar un amor genuino a todos los cristianos, sin importar su estatus económico o cultural, educación, etnia o género (ver Ga 3:28, Col 3:11). El deseo de Pablo de reconciliar a Filemón y Onésimo es un ejemplo de ese amor.

Muchas personas se han preguntado por qué Pablo no solicitó explícitamente la libertad de Onésimo o la abolición de la esclavitud como institución. En el mundo romano, la esclavitud era generalizada y constituía una parte integral de la sociedad, sobre la cual se edificaba toda la estructura social. Pablo, al igual que la mayoría de los primeros cristianos, parece haber aceptado las estructuras tradicionales de la sociedad, incluida la esclavitud. La misión de los primeros cristianos no era derrocar las estructuras sociales, sino lograr que las personas se convirtieran y se edificaran en Cristo. Proclamar la Buena Nueva de salvación resultaría en vidas y relaciones transformadas por Cristo dentro de la comunidad de la iglesia.

Aunque Pablo no solicitó explícitamente la liberación de Onésimo, insinuó claramente que le gustaría verlo libre para el trabajo de las Buenas Nuevas. Al enfatizar constantemente la importancia de que los cristianos vivan juntos en perdón y amor mutuo, estaba sembrando las semillas que un día resultarían en el derrocamiento de la esclavitud como institución.