Números 5RV09

En este capítulo 4 personas 100 términos
Estos asuntos legales estaban destinados a asegurar la...

Estos asuntos legales estaban destinados a asegurar la pureza de los israelitas, su sacerdocio y el Tabernáculo. Dichas regulaciones mantenían constantemente la atención sobre la identidad del antiguo Israel como una teocracia, de la cual Moisés era el portavoz principal.

Estas leyes se refieren a la pureza, la...

Estas leyes se refieren a la pureza, la restitución y la fidelidad matrimonial.

Los occidentales modernos encuentran difícil comprender la necesidad...
  • Los occidentales modernos encuentran difícil comprender la necesidad de pureza ceremonial o ritual. Consideran las enfermedades de la piel, las secreciones corporales y el contacto con cadáveres como cuestiones de salud e higiene, pero el principal problema en el Antiguo Testamento es proteger la santidad de Dios contra la impureza ceremonial (ver Lv 11–15). La comunidad debía salvaguardar la santidad del campamento para que las cosas o personas impuras no contaminaran ceremonialmente lo asociado con el Señor (Nm 5:2–3). La comunidad tenía que elegir entre tener a Dios en el campamento o permitir que una persona impura permaneciera, ya que ambos no podían coexistir (5:3).
  • La importancia de la pureza se extiende desde Levítico y Números hasta el libro de Apocalipsis: Todo lo que es ceremonialmente impuro estará prohibido de entrar en la Nueva Jerusalén donde reside Dios (ver nota de estudio sobre Ap 21:27). En el Nuevo Testamento, sin embargo, la impureza se limita a lo que es moralmente impuro (Hc 10:28, Ef 5:5, 1 Ts 2:3, 4:7).

1Y JEHOVÁ habló á Moisés, diciendo:

2Manda á los hijos de Israel que echen del campo á todo leproso, y á todos los que padecen flujo de semen, y á todo contaminado sobre muerto:

3Así hombres como mujeres echaréis, fuera del campo los echaréis; porque no contaminen el campo de aquellos entre los cuales yo habito.

4E hiciéronlo así los hijos de Israel, que los echaron fuera del campo: como Jehová dijo á Moisés, así lo hicieron los hijos de Israel.

Las pautas sobre la confesión y la restitución...

Las pautas sobre la confesión y la restitución por malas acciones destacan la profunda preocupación hebrea por la moralidad (Lv 6:1–7).

5Además habló Jehová á Moisés, diciendo:

6Habla á los hijos de Israel: El hombre ó la mujer que cometiere alguno de todos los pecados de los hombres, haciendo prevaricación contra Jehová, y delinquiere aquella persona;

7Confesarán su pecado que cometieron, y compensarán su ofensa enteramente, y añadirán su quinto sobre ello, y lo darán á aquel contra quien pecaron.

8Y si aquel hombre no tuviere pariente al cual sea resarcida la ofensa, daráse la indemnización del agravio á Jehová, al sacerdote, a más del carnero de las expiaciones, con el cual hará expiación por él.

Los sacerdotes sostenían a sus familias en parte...

Los sacerdotes sostenían a sus familias en parte al recibir una porción de los sacrificios. En algunos casos, los sacrificios excedentes podían venderse para proporcionar fondos al sacerdocio, para el mantenimiento del santuario y para otras necesidades religiosas (cp. 1 Co 8:4–13).

9Y toda ofrenda de todas las cosas santas que los hijos de Israel presentaren al sacerdote, suya será.

10Y lo santificado de cualquiera será suyo: asimismo lo que cualquiera diere al sacerdote, suyo será.

Esta prueba detallada para el adulterio, una "prueba...

Esta prueba detallada para el adulterio, una "prueba por ordalía", es el único caso de este tipo encontrado en el Antiguo Testamento, aunque la prueba por ordalía era un procedimiento común en el antiguo Cercano Oriente. Dios tenía un interés especial en proteger el matrimonio como la base de la sociedad hebrea, y el propósito de esta ordalía era fomentar la fidelidad conyugal. No podemos determinar con qué frecuencia realmente ocurrían tales ordalías. Este procedimiento apelaba a la intervención directa de Dios para asegurar la justicia en casos sin evidencia (cp. 1 Co 5:5).

11Y Jehová habló á Moisés, diciendo:

12Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando la mujer de alguno se desmandare, é hiciere traición contra él,

13Que alguno se hubiere echado con ella en carnal ayuntamiento, y su marido no lo hubiese visto por haberse ella contaminado ocultamente, ni hubiere testigo contra ella, ni ella hubiere sido cogida en el acto;

El marido presentó su caso ante el sacerdote,...

El marido presentó su caso ante el sacerdote, y la “ley ritual para tratar con la sospecha” (5:29) llevó los celos y sospechas del marido a un tribunal superior.

14Si viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella contaminado; ó viniere sobre él espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella contaminado;

15Entonces el marido traerá su mujer al sacerdote, y traerá su ofrenda con ella, la décima de un epha de harina de cebada; no echará sobre ella aceite, ni pondrá sobre ella incienso: porque es presente de celos, presente de recordación, que trae en memoria pecado.

16Y el sacerdote la hará acercar, y la hará poner delante de Jehová.

17Luego tomará el sacerdote del agua santa en un vaso de barro: tomará también el sacerdote del polvo que hubiere en el suelo del tabernáculo, y echarálo en el agua.

18Y hará el sacerdote estar en pie á la mujer delante de Jehová, y descubrirá la cabeza de la mujer, y pondrá sobre sus manos el presente de la recordación, que es el presente de celos: y el sacerdote tendrá en la mano las aguas amargas que acarrean maldición.

19Y el sacerdote la conjurará, y le dirá: Si ninguno hubiere dormido contigo, y si no te has apartado de tu marido á inmundicia, libre seas de estas aguas amargas que traen maldición:

20Mas si te has descarriado de tu marido, y te has amancillado, y alguno hubiere tenido coito contigo, fuera de tu marido:

21(El sacerdote conjurará á la mujer con juramento de maldición, y dirá á la mujer): Jehová te dé en maldición y en conjuración en medio de tu pueblo, haciendo Jehová á tu muslo que caiga, y á tu vientre que se te hinche;

22Y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre, y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén.

El simbolismo de ingerir palabras perturbadoras se repite...

El simbolismo de ingerir palabras perturbadoras se repite en Ez 2:8–3:3 y Ap 10:8–11.

23Y el sacerdote escribirá estas maldiciones en un libro, y las borrará con las aguas amargas:

24Y dará á beber á la mujer las aguas amargas que traen maldición; y las aguas que obran maldición entrarán en ella por amargas.

25Después tomará el sacerdote de la mano de la mujer el presente de los celos, y mecerálo delante de Jehová, y lo ofrecerá delante del altar:

26Y tomará el sacerdote un puñado del presente, en memoria de ella, y lo quemará sobre el altar, y después dará á beber las aguas á la mujer.

27Darále pues á beber las aguas; y será, que si fuere inmunda y hubiere hecho traición contra su marido, las aguas que obran maldición entrarán en ella en amargura, y su vientre se hinchará, y caerá su muslo; y la mujer será por maldición en medio de su pueblo.

28Mas si la mujer no fuere inmunda, sino que estuviere limpia, ella será libre, y será fecunda.

Al resumir y justificar la ley de los...

Al resumir y justificar la ley de los celos (el juicio por ordalía), queda claro que las preguntas de un marido sobre la culpabilidad o inocencia de su esposa no le atribuían a él ninguna culpa. Podríamos plantear la cuestión de un doble rasero, pero era muy común que las leyes antiguas destacaran el fallo de la mujer en el asunto del adulterio. Sin embargo, el sistema legal de Israel preveía el castigo de ambas partes en una aventura (como en Lv 20:10, Dt 22:21–22).

29Esta es la ley de los celos, cuando la mujer hiciere traición á su marido, y se amancillare;

30O del marido, sobre el cual pasare espíritu de celo, y tuviere celos de su mujer: presentarála entonces delante de Jehová, y el sacerdote ejecutará en ella toda esta ley.

31Y aquel varón será libre de iniquidad, y la mujer llevará su pecado.