1Y ACONTECIÓ que, como hubo acabado Jesús todas estas palabras, dijo á sus discípulos:
2Sabéis que dentro de dos días se hace la pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.
3Entonces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás;
4Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesús, y matarle.
5Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.
Una unción similar tuvo lugar antes en Galilea...
Una unción similar tuvo lugar antes en Galilea (Lucas 7:36–50). La inserción del episodio por parte de Mateo en este punto (cf. Juan 12:1–8) pone en fuerte contraste la conspiración asesina de los líderes judíos (Mateo 26:3–5) y la traición de Judas (26:14–16) con las acciones loables de la mujer.
6Y estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el leproso,
7Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa.
8Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?
9Porque esto se podía vender por gran precio, y darse á los pobres.
10Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? Pues ha hecho conmigo buena obra.
11Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.
12Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.
13De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.
Judas se vendió a las autoridades (ver también...
Judas se vendió a las autoridades (ver también Juan 11:57), lo ocultó (Mateo 26:25), y luego los llevó a Jesús en el momento adecuado para que pudieran llevar a cabo sus planes (26:47–56, ver Juan 18:2). Más tarde, Judas fue dominado por la culpa y se suicidó (Mateo 27:3–10, ver Hechos 1:15–22). Judas aparentemente era conocido por su avaricia (Mateo 26:14–15, Juan 12:4–6, 13:29). También es posible que estuviera motivado por la decepción sobre la naturaleza del reinado de Jesús como Mesías, su propia humillación por la unción de Jesús (ver Juan 12:1–8), o el resentimiento por el liderazgo de los apóstoles galileos, Pedro, Santiago y Juan. Cualquiera que fuera su motivación, la traición de Judas fue parte del plan soberano de Dios (Hechos 1:16–17).
14Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,
15Y les dijo: ¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.
16Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.
17Y el primer día de la fiesta de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesús, diciéndole: ¿Dónde quieres que aderecemos para ti para comer la pascua?
18Y él dijo: Id á la ciudad a cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa haré la pascua con mis discípulos.
19Y los discípulos hicieron como Jesús les mandó, y aderezaron la pascua.
20Y como fué la tarde del día, se sentó á la mesa con los doce.
21Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
22Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?
23Entonces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ése me ha de entregar.
24A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él, mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.
25Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo. ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú lo has dicho.
La Última Cena deriva su significado en parte...
- La Última Cena deriva su significado en parte de la Pascua Judía (ver Éxodo 12). Las fases de la liturgia judía para la Pascua son las siguientes: (1) Bendición festiva; (2) la primera copa (ver Lucas 22:17–18); (3) comer hierbas amargas (ver Mateo 26:23 y nota de estudio correspondiente); (4) comer pan sin levadura (26:26, Marcos 14:22); (5) la segunda copa es mezclada; (6) se da la haggadah (lectura) de la Pascua (Éxodo 12); (7) primera parte del hallel (Salmos 113–114; ver nota de estudio sobre Salmos 113–118); (8) se toma la segunda copa; (9) bendición y comer el pan sin levadura (Mateo 26:26, Marcos 14:22, Lucas 22:19); (10) se come el cordero pascual; (11) tercera copa (Mateo 26:27–28, Marcos 14:23–24; Lucas 22:20); (12) cuarta copa (ver Mateo 26:29[?]; Marcos 14:25[?]); (13) tiempo de compañerismo; (14) segunda parte del hallel (Salmos 115–118; ver Mateo 26:30). Ninguno de los relatos del Nuevo Testamento sobre la Última Cena incluyen todos los aspectos de una Pascua judía típica. Sin embargo, se incluyen los aspectos más importantes de la Pascua que dieron significado a la celebración cristiana primitiva de la Cena del Señor (ver 1 Corintios 11:23–25). Jesús, el Cordero de Dios, es el cordero pascual definitivo y el sacrificio perfecto por el pecado.
- "esto es mi cuerpo . . . mi sangre": Desde la Reforma, han habido tres interpretaciones dominantes de las declaraciones de Jesús sobre el pan y el vino: (1) que el pan y el vino se transforman en el cuerpo y la sangre reales de Jesucristo (transubstanciación); (2) que Cristo está verdaderamente presente en el sacramento de una manera misteriosa pero real que está más allá de la comprensión humana (presencia real); (3) que el pan y el vino simbolizan el cuerpo y la sangre de Cristo, beneficiando al receptor a través del Espíritu por la fe (simbolismo).
26Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.
27Y tomando el vaso, y hechas gracias, les dió, diciendo: Bebed de él todos;
28Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, la cual es derramada por muchos para remisión de los pecados.
29Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.
30Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.
31Entonces Jesús les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas.
32Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.
33Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado.
34Jesús le dice: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
35Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Esta escena revela la magnitud de la percepción...
Esta escena revela la magnitud de la percepción de Jesús sobre el sufrimiento que le esperaba en la cruz, así como su total compromiso con la voluntad de Dios (ver 20:28). Las expresiones en 26:41–42 hacen eco del Padre Nuestro (6:9–13).
36Entonces llegó Jesús con ellos á la aldea que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore.
37Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.
38Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
39Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
40Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Así no habéis podido velar conmigo una hora?
41Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.
42Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
43Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.
44Y dejándolos fuése de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.
45Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
46Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado.
47Y hablando aún él, he aquí Judas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.
48Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle.
49Y luego que llegó á Jesús, dijo: Salve, Maestro. Y le besó.
50Y Jesús le dijo: Amigo, ¿á qué vienes? Entonces llegaron, y echaron mano á Jesús, y le prendieron.
51Y he aquí, uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.
52Entonces Jesús le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.
53¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daría más de doce legiones de ángeles?
54¿Cómo, pues, se cumplirían las Escrituras, que así conviene que sea hecho?
55En aquella hora dijo Jesús á las gentes: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.
56Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos huyeron, dejándole.
Los Evangelios registran que Jesús tuvo cinco audiencias:...
Los Evangelios registran que Jesús tuvo cinco audiencias: (1) una audiencia informal ante Anás (Jn 18:13–24); (2) una audiencia nocturna ante el Sanedrín (Mt 26:59–66); (3) una audiencia matutina ante el Sanedrín (27:1–2); (4) una audiencia ante Herodes Antipas (Lc 23:6–12); y (5) un juicio en dos etapas ante Pilato (Mt 27:11–31; ver Lc 23.6–12). Todo se reduce a dos juicios, un juicio judío y un juicio romano.
Esta audiencia pudo haber sido nada más que...
Esta audiencia pudo haber sido nada más que una audiencia preliminar no oficial destinada a establecer consenso sobre los términos de la acusación. Los líderes judíos estaban sobre considerable presión para mantener este incidente en secreto, para evitar que sus acciones no causaran una revuelta (ver 21:26,46, 26:5,55; Jn 11:45–53).
57Y ellos, prendido Jesús, le llevaron á Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.
58Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del pontífice; y entrando dentro, estábase sentado con los criados, para ver el fin.
59Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte;
60Y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban; mas á la postre vinieron dos testigos falsos,
61Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo.
62Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican éstos contra ti?
63Mas Jesús callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.
64Jesús le dijo: Tú lo has dicho: y aun os digo, que desde ahora habéis de ver al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.
65Entonces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habéis oído su blasfemia.
66¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: Culpado es de muerte.
Tal abuso cumple Is 50:6, 53:4–9 y las...
Tal abuso cumple Is 50:6, 53:4–9 y las propias predicciones de Jesús (Mt 16:21, 17:22–23, 20.18–19, 26.2, ver también Mc 14:65).
67Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herían con mojicones,
68Diciendo: Profetízanos tú, Cristo, quién es el que te ha herido.
Las negaciones de Pedro cumplen la predicción de...
Las negaciones de Pedro cumplen la predicción de Jesús (26:34).
69Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el Galileo estabas.
70Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.
71Y saliendo él á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: También éste estaba con Jesús Nazareno.
72Y nego otra vez con juramento: No conozco al hombre.
73Y un poco después llegaron los que estaban por allí, y dijeron á Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu habla te hace manifiesto.
74Entonces comenzó á hacer imprecaciones, y á jurar, diciendo: No conozco al hombre. Y el gallo cantó luego.
75Y se acordó Pedro de las palabras de Jesús, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.