Mateo 21RV09

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La entrada de Jesús en Jerusalén inicia el...

La entrada de Jesús en Jerusalén inicia el relato de Mateo sobre cómo el sufrimiento y la resurrección del Mesías establecen la salvación.

1Y COMO se acercaron á Jerusalem, y vinieron á Bethfagé, al monte de las Olivas, entonces Jesús envió dos discípulos,

2Diciéndoles: Id á la aldea que está delante de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella: desatad la, y traédme los.

3Y si alguno os dijere algo, decid: El Señor los ha menester. Y luego los dejará.

El cumplimiento del Antiguo Testamento aquí enfatiza la...

El cumplimiento del Antiguo Testamento aquí enfatiza la obra no violenta, humilde, y salvadora del Mesías (ver 11:28–30, Is 62:11, Zc 9:9–10).

4Y todo esto fué hecho, para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta, que dijo:

5Decid á la hija de Sión: He aquí, tu Rey viene á ti, Manso, y sentado sobre una asna, Y sobre un pollino, hijo de animal de yugo.

6Y los discípulos fueron, é hicieron como Jesús les mandó;

7Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y se sentó sobre ellos.

8Y la compañía, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino: y otros cortaban ramos de los árboles, y los tendían por el camino.

9Y las gentes que iban delante, y las que iban detrás, aclamaban diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

10Y entrando él en Jerusalem, toda la ciudad se alborotó, diciendo. ¿Quién es éste?

11Y las gentes decían: Este es Jesús, el profeta, de Nazaret de Galilea.

La estrecha asociación de la limpieza del Templo...

La estrecha asociación de la limpieza del Templo (ver Juan 2:13–16) con la maldición de la higuera (Mateo 21:18–19) revela a Jesús como el Mesías que confrontó a Israel y advirtió que Dios juzga a aquellos que rechazan al Mesías y su mensaje.

12Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera todos los que vendían y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambiadores, y las sillas de los que vendían palomas;

13Y les dice: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros cueva de ladrones la habéis hecho.

14Entonces vinieron á él ciegos y cojos en el templo, y los sanó.

15Mas los príncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas que hacía, y á los muchachos aclamando en el templo y diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! se indignaron,

16Y le dijeron: ¿Oyes lo que éstos dicen? Y Jesús les dice: Sí: ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?

17Y dejándolos, se salió fuera de la ciudad, á Bethania; y posó allí.

18Y por la mañana volviendo á la ciudad, tuvo hambre.

19Y viendo una higuera cerca del camino, vino á ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente, y le dijo: Nunca más para siempre nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.

20Y viendo esto los discípulos, maravillados decían: ¿Cómo se secó luego la higuera?

21Y respondiendo Jesús les dijo: De cierto os digo, que si tuviereis fe, y no dudareis, no sólo haréis esto de la higuera: mas si á este monte dijereis: Quítate y échate en la mar, será hecho.

22Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Esta sección se centra en el ataque de...

Esta sección se centra en el ataque de los líderes judíos a la autoridad de Jesús. En cada caso, la sabiduría de Jesús reveló la ceguera espiritual de los líderes. Estos debates también revelaron el estatus de Jesús como Mesías y las consecuencias de rechazarlo. Trágicamente, los líderes se volvieron más reacios con cada encuentro y planearon eliminar a Jesús (21:23,46; 22:15–17,23,34,41).

23Y como vino al templo, llegáronse á él cuando estaba enseñando, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo, diciendo. ¿Con qué autoridad haces esto? ¿y quién te dió esta autoridad?

24Y respondiendo Jesús, les dijo: Yo también os preguntaré una palabra, la cual si me dijereis, también yo os diré con qué autoridad hago esto.

25El bautismo de Juan, ¿de dónde era? ¿del cielo, ó de los hombres? Ellos entonces pensaron entre sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, nos dirá: ¿Por qué pues no le creísteis?

26Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo; porque todos tienen á Juan por profeta.

27Y respondiendo á Jesús, dijeron: No sabemos. Y él también les dijo: Ni yo os digo con qué autoridad hago esto.

Tres parábolas exponen la culpa de aquellos que...

Tres parábolas exponen la culpa de aquellos que rechazaron al Mesías y perdieron su privilegio como el pueblo elegido de Dios. El nuevo pueblo de Dios solo son aquellos que aceptan al Mesías.

Esta parábola continúa el asunto sobre la importancia...

Esta parábola continúa el asunto sobre la importancia de Juan.

28Mas, ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y llegando al primero, le dijo: Hijo, ve hoy á trabajar en mi viña.

29Y respondiendo él, dijo: No quiero; mas después, arrepentido, fué.

30Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Yo, señor, voy. Y no fué.

31¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dicen ellos: El primero. Díceles Jesús: De cierto os digo, que los publicanos y las rameras os van delante al reino de Dios.

32Porque vino á vosotros Juan en camino de justicia, y no le creísteis; y los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo esto, no os arrepentisteis después para creerle.

En esta historia, Jesús se basa en Is...

En esta historia, Jesús se basa en Is 5:1–7. El pueblo de Israel que rechazó al Mesías de Dios perdiendo el privilegio de ser el pueblo de Dios. La comunidad cristiana, compuesta por judíos y gentiles, ha sido llamada a ser el pueblo de Dios (cf. Ro 9:4–8, 11:1–12).

33Oíd otra parábola: Fué un hombre, padre de familia, el cual plantó una viña; y la cercó de vallado, y cavó en ella un lagar, y edificó una torre, y la dió á renta á labradores, y se partió lejos.

envió a sus siervos: los profetas habían expresado...

envió a sus siervos: los profetas habían expresado la palabra de Dios a Israel. Los labradores representaban a los líderes de Israel, a quienes Jesús responsabilizaba por las muertes de los profetas de Dios (23:29–37).

34Y cuando se acercó el tiempo de los frutos, envió sus siervos á los labradores, para que recibiesen sus frutos.

35Mas los labradores, tomando á los siervos, al uno hirieron, y al otro mataron, y al otro apedrearon.

36Envió de nuevo otros siervos, más que los primeros; é hicieron con ellos de la misma manera.

37Y á la postre les envió su hijo, diciendo: Tendrán respeto á mi hijo.

38Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y tomemos su heredad.

39Y tomado, le echaron fuera de la viña, y le mataron.

40Pues cuando viniere el señor de la viña, ¿qué hará á aquellos labradores?

41Dícenle: á los malos destruirá miserablemente, y su viña dará á renta á otros labradores, que le paguen el fruto á sus tiempos.

42Díceles Jesús: ¿Nunca leísteis en las Escrituras: La piedra que desecharon los que edificaban, Esta fué hecha por cabeza de esquina: Por el Señor es hecho esto, Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

43Por tanto os digo, que el reino de Dios será quitado de vosotros, y será dado á gente que haga los frutos de él.

44Y el que cayere sobre esta piedra, será quebrantado; y sobre quien ella cayere, le desmenuzará.

45Y oyendo los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos sus parábolas, entendieron que hablaba de ellos.

46Y buscando cómo echarle mano, temieron al pueblo; porque le tenían por profeta.