Después de haber sido recibido calurosamente en el...
Después de haber sido recibido calurosamente en el mundo gentil, Jesús regresó a sus compatriotas solo para encontrar más rechazo.
1Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo.
Jesús hizo un juego deliberado con sus palabras...
Jesús hizo un juego deliberado con sus palabras cuando buscaron una “señal del cielo” (16:1). Ellos podían leer el clima en el cielo (griego ouranos, la misma palabra traducida como “cielo”), pero no pudieron discernir al Mesías a pesar de las muchas señales ya dadas (ver 11:1–6).
2Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles.
3Y á la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis?
4La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Y dejándolos, se fué.
5Y viniendo sus discípulos de la otra parte del lago, se habían olvidado de tomar pan.
6Y Jesús les dijo: Mirad, y guardaos de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos.
7Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Esto dice porque no tomamos pan.
8Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fe, que no tomasteis pan?
Jesús había demostrado a sus discípulos que él...
Jesús había demostrado a sus discípulos que él era el verdadero pan de vida (15:32–39, Juan 6:35, 48), mientras que los líderes judíos, particularmente en sus enseñanzas, eran como la levadura que permea todo lo que tocan con su pecaminosidad (ver nota de estudio sobre Mateo 16:11–12).
9¿No entendéis aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres, y cuántos cestos alzasteis?
10¿Ni de los siete panes entre cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?
La levadura es a menudo un símbolo de...
La levadura es a menudo un símbolo de pecado y maldad (ver Ex 12:8, 15; Lv 6:16–17; Ga 5:9); aquí indica la naturaleza permeante de la enseñanza engañosa.
11¿Cómo es que no entendéis que no por el pan os dije, que os guardaseis de la levadura de los Fariseos y de los Saduceos?
12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos y de los Saduceos.
13Y viniendo Jesús á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
14Y ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; y otros, Elías; y otros; Jeremías, ó alguno de los profetas.
15El les dice: Y vosotros, ¿quién decís que soy?
16Y respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.
17Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo reveló carne ni sangre, mas mi Padre que está en los cielos.
18Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
19Y á ti daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que ligares en la tierra será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.
20Entonces mandó a sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
Jesús, ahora oficialmente reconocido por sus discípulos como...
Jesús, ahora oficialmente reconocido por sus discípulos como el Mesías, comienza a revelar un aspecto sorprendente de su misión: debe sufrir antes de entrar en su gloria (16:21–23), y aquellos que lo sigan tendrán un destino similar (16:24–28).
21Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar á sus discípulos que le convenía ir á Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
22Y Pedro, tomándolo aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.
23Entonces él, volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.
24Entonces Jesús dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
25Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá, y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
26Porque ¿de qué aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y perdiere su alma? O ¿qué recompensa dará el hombre por su alma?
27Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará á cada uno conforme á sus obras.
28De cierto os digo: hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.