Esta es la primera llamada de discípulos registrada...
Esta es la primera llamada de discípulos registrada en Lucas. Mateo y Marcos relatan una llamada (presumiblemente anterior) de los cuatro hermanos pescadores (Mateo 4.18–22; Marcos 1.16–20). Jesús demostró una autoridad extraordinaria en la pesca milagrosa y en su llamada a Simón Pedro.
1Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios.
2Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
3Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco á las gentes.
4Y como cesó de hablar, dijo á Simón: Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.
5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.
6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía.
7E hicieron señas á los compañeros que estaban en el otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.
8Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
9Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;
10Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.
11Y como llegaron á tierra los barcos, dejándolo todo, le siguieron.
12Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.
13Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.
14Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.
15Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades.
16Mas él se apartaba a los desiertos, y oraba.
La curación del paralítico inició los conflictos que...
La curación del paralítico inició los conflictos que Jesús tuvo con los líderes religiosos durante su ministerio público, hasta que fue crucificado en Jerusalén.
17Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y los Fariseos y doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.
18Y he aquí unos hombres, que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él.
19Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús;
20El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.
21Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?
22Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones?
Jesús mostró su autoridad para perdonar pecados al...
Jesús mostró su autoridad para perdonar pecados al sanar al hombre.
23¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, ó decir: Levántate y anda?
24Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A ti digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa.
25Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquel en que estaba echado, se fué á su casa, glorificando á Dios.
26Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.
La llamada de Leví llevó al segundo conflicto...
La llamada de Leví llevó al segundo conflicto de Jesús con los líderes religiosos, e introdujo la idea de que Jesús había venido a salvar a los pecadores.
27Y después de estas cosas salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.
28Y dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió.
29E hizo Leví gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos.
30Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?
Jesús respondió que, como un médico, su misión...
Jesús respondió que, como un médico, su misión era trabajar con personas enfermas, no con las sanas. Jesús no fue llamado a ministrar a personas que se creen justas por sí mismas, sino a aquellos que reconocían su necesidad espiritual de la gracia y sanación de Dios.
31Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.
32No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.
33Entonces ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben?
"¿ hacer que los que están de bodas...
"¿hacer que los que están de bodas ayunen?": así como sería inapropiado que alguien ayunara en una celebración de boda, era inapropiado que la gente ayunara mientras el Mesías estaba con ellos. La salvación final de Dios es un gran banquete de bodas que Dios prepara para su pueblo (Is 25.6–8; Lucas 14.15–24).
34Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?
35Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días.
" un pedazo de un vestido nuevo... vino...
"un pedazo de un vestido nuevo . . . vino nuevo": la tela nueva se encoge cuando se lava y así rasga la vieja; el vino nuevo se expande con la fermentación y rompe los odres viejos quebradizos. En ambos casos, tanto lo viejo como lo nuevo se arruinan. Ambas ilustraciones marcan que lo viejo es incompatible con lo nuevo. Jesús no vino a remendar el antiguo pacto, sino a establecer un nuevo. El reino de Dios trae una orientación completamente nueva para pensar y vivir.
36Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.
37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.
38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.
39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.