Como conclusión del libro, este capítulo discute varios...
Como conclusión del libro, este capítulo discute varios tipos de votos y termina con una disposición para redimir los diezmos de uno (ver también cap 25). Bajo ciertas circunstancias, como en una emergencia, un individuo podría hacer un voto prometiendo algo a Dios, generalmente a cambio de que Dios responda su oración (ver Jon 2:9). Una vez que la oración es respondida, el individuo podría sentirse tentado a incumplir el voto. La Escritura requiere que los votos se hagan con cuidado (ver Lv 5:4; Ec 5:4–6) y luego se cumplan. Jesús enseñó que los juramentos no deben hacerse de manera común o descuidada (Mt 5:33–37, 23:16–22).
1Y HABLÓ Jehová á Moisés, diciendo:
2Habla á los hijos de Israel, y diles: Cuando alguno hiciere especial voto á Jehová, según la estimación de las personas que se hayan de redimir, así será tu estimación:
Esta sección refleja la jerarquía social en las...
Esta sección refleja la jerarquía social en las culturas del antiguo Cercano Oriente. Un hombre adulto en edad laboral tenía el rango más alto, seguido por una mujer adulta en edad laboral. Un niño se clasificaba por encima de una niña, y ambos estaban por encima de los niños pequeños. Los ancianos, que ya no estaban en la edad laboral óptima, se clasificaban de manera similar a los niños y niñas. • La cantidad de cincuenta siclos (ver nota de estudio sobre 5:15) representaba alrededor de 20 onzas (570 gramos) de plata, una cantidad significativa. Las comparaciones con otra literatura de la época indican que la valoración bíblica era bastante alta y habría estado fuera del alcance de la mayoría de las personas.
3En cuanto al varón de veinte años hasta sesenta, tu estimación será cincuenta siclos de plata, según el siclo del santuario.
4Y si fuere hembra, la estimación será treinta siclos.
5Y si fuere de cinco años hasta veinte, tu estimación será respecto al varón veinte siclos, y á la hembra diez siclos.
6Y si fuere de un mes hasta cinco años, tu estimación será en orden al varón, cinco siclos de plata; y por la hembra será tu estimación tres siclos de plata.
7Mas si fuere de sesenta años arriba, por el varón tu estimación será quince siclos, y por la hembra diez siclos.
8Pero si fuere más pobre que tu estimación, entonces comparecerá ante el sacerdote, y el sacerdote le pondrá tasa: conforme á la facultad del votante le impondrá tasa el sacerdote.
Una vez que un animal adecuado había sido...
Una vez que un animal adecuado había sido prometido y el sacerdote en el santuario lo había aceptado en nombre de Dios, el animal se volvía sagrado y pertenecía a Dios.
9Y si fuere animal de que se ofrece ofrenda á Jehová, todo lo que se diere de el á Jehová será santo.
10No será mudado ni trocado, bueno por malo, ni malo por bueno; y si se permutare un animal por otro, él y el dado por él en cambio serán sagrados.
Un animal impuro, que no era apto ni...
Un animal impuro, que no era apto ni para alimento ni para sacrificio, podía ser recomprado por el adorador por su valor estimado más un 20 por ciento. Sin duda, la razón detrás de esta regla era preservar la santidad de los votos y minimizar las dedicaciones irreflexivas. Para el recargo del 20 por ciento sobre la propiedad, ver 27:15, 19, 31.
11Y si fuere algún animal inmundo, de que no se ofrece ofrenda á Jehová, entonces el animal será puesto delante del sacerdote:
12Y el sacerdote lo apreciará, sea bueno ó sea malo; conforme á la estimación del sacerdote, así será.
13Y si lo hubieren de redimir, añadirán su quinto sobre tu valuación.
El término hebreo traducido como " santificare "...
El término hebreo traducido como "santificare" es bastante fuerte y significa "declara santo". • Esta norma se aplicaría solo a una casa en una ciudad amurallada. Otras casas, ya sea en aldeas sin murallas o en tierras abiertas, revertían al propietario en el Año del Jubileo (25:29–31). Si el propietario decidía redimirla, tenía que pagar un recargo del 20 por ciento. Si la casa no era redimida en el primer año, se convertía en propiedad del santuario y de los sacerdotes, y podía ser utilizada como ellos desearan.
14Y cuando alguno santificare su casa consagrándola á Jehová, la apreciará el sacerdote, sea buena ó sea mala: según la apreciare el sacerdote, así quedará.
15Mas si el santificante redimiere su casa, añadirá á tu valuación el quinto del dinero de ella, y será suya.
El precio por santificar un campo se determinaba...
El precio por santificar un campo se determinaba según el número de años restantes hasta el próximo Año de Jubileo (ver 25:24–28). Si esta propiedad no era redimida, se convertía en propiedad de los sacerdotes, quienes podían hacer con ella lo que desearan. El costo para redimir un campo era el 120 por ciento de su valoración (ver 27:11–13). Si un propietario dedicaba su campo sin redimirlo, este no regresaba a su familia en el Año de Jubileo.
16Y si alguno santificare de la tierra de su posesión á Jehová, tu estimación será conforme á su sembradura: un omer de sembradura de cebada se apreciará en cincuenta siclos de plata.
17Y si santificare su tierra desde el año del jubileo, conforme á tu estimación quedará.
18Mas si después del jubileo santificare su tierra, entonces el sacerdote hará la cuenta del dinero conforme á los años que quedaren hasta el año del jubileo, y se rebajará de tu estimación.
19Y si el que santificó la tierra quisiere redimirla, añadirá á tu estimación el quinto del dinero de ella, y quedaráse para él.
20Mas si él no redimiere la tierra, y la tierra se vendiere á otro, no la redimirá más;
21Sino que cuando saliere en el jubileo, la tierra será santa á Jehová, como tierra consagrada: la posesión de ella será del sacerdote.
22Y si santificare alguno á Jehová la tierra que él compró, que no era de la tierra de su herencia,
23Entonces el sacerdote calculará con él la suma de tu estimación hasta el año del jubileo, y aquel día dará tu señalado precio, cosa consagrada á Jehová.
24En el año del jubileo, volverá la tierra á aquél de quien él la compró, cuya es la herencia de la tierra.
25Y todo lo que apreciares será conforme al siclo del santuario: el siclo tiene veinte óbolos.
26Empero el primogénito de los animales, que por la primogenitura es de Jehová, nadie lo santificará; sea buey ú oveja, de Jehová es.
27Mas si fuere de los animales inmundos, lo redimirán conforme á tu estimación, y añadirán sobre ella su quinto: y si no lo redimieren, se venderá conforme á tu estimación.
28Pero ninguna cosa consagrada, que alguno hubiere santificado á Jehová de todo lo que tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, no se venderá, ni se redimirá: todo lo consagrado será cosa santísima á Jehová.
29Cualquier anatema (cosa consagrada) de hombres que se consagrare, no será redimido: indefectiblemente ha de ser muerto.
30Y todas las décimas de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová son: es cosa consagrada á Jehová.
31Y si alguno quisiere redimir algo de sus décimas, añadirá su quinto á ello.
32Y toda décima de vacas ó de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, la décima será consagrada á Jehová.
33No mirará si es bueno ó malo, ni lo trocará: y si lo trocare, ello y su trueque serán cosas sagradas; no se redimirá.
34Estos son los mandamientos que ordenó Jehová á Moisés, para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.