Esta sección, que abarca las regulaciones sacerdotales, está...
Esta sección, que abarca las regulaciones sacerdotales, está marcada seis veces con la frase "yo Jehová soy el que los santifico." (21:15, 23; 22:9, 16, 32, cp. 21:8). Estas palabras reafirman la conexión necesaria entre la santidad de Dios y la santidad esperada del sacerdocio, y por extensión, de todo Israel (ver 8:10, 11:44–45, 19:2). Los sacerdotes son mencionados específicamente en 21:1- 22:16, mientras que tanto el clero como los laicos están incluidos en 22:17–33.
Tocar un cadáver hacía que una persona quedara...
Tocar un cadáver hacía que una persona quedara impura durante siete días. Como un sacerdote debía estar preparado para manejar cosas sagradas en todo momento, no se le permitía tocar un cadáver, ni siquiera el de un pariente, ya que de lo contrario podría no estar apto para ministrar cuando fuera necesario. Las únicas excepciones eran sus parientes más cercanos, porque podría no haber nadie más que pudiera enterrar los cuerpos.
1Y JEHOVÁ dijo á Moisés: Habla á los sacerdotes hijos de Aarón, y diles que no se contaminen por un muerto en sus pueblos.
2Mas por su pariente cercano á sí, por su madre, ó por su padre, ó por su hijo, ó por su hermano,
3O por su hermana virgen, á él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará.
4No se contaminará, porque es príncipe en sus pueblos, haciéndose inmundo.
5No harán calva en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños.
6Santos serán á su Dios, y no profanarán el nombre de su Dios; porque los fuegos de Jehová y el pan de su Dios ofrecen: por tanto serán santos.
7Mujer ramera ó infame no tomarán: ni tomarán mujer repudiada de su marido: porque es santo á su Dios.
8Lo santificarás por tanto, pues el pan de tu Dios ofrece: santo será para ti, porque santo soy yo Jehová vuestro santificador.
9Y la hija del varón sacerdote, si comenzare á fornicar, á su padre amancilla: quemada será al fuego.
Las restricciones impuestas a los sacerdotes comunes (21:1–4)...
Las restricciones impuestas a los sacerdotes comunes (21:1–4) se aplicaban aún más estrictamente al sumo sacerdote porque él debía representar a todo Israel, incluidos los otros sacerdotes. • El sacerdote nunca debía dejar su cabello sin peinar ni rasgar su ropa en duelo, para que siempre estuviera apto para ministrar. Aunque al sacerdote común se le permitía casarse con una viuda, al sumo sacerdote solo se le permitía casarse con una virgen. Esto aseguraba que el futuro sumo sacerdote y los sacerdotes comunes descendientes de esa unión tuvieran un linaje incuestionable (21:15).
10Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fué derramado el aceite de la unción, y que hinchió su mano para vestir las vestimentas, no descubrirá su cabeza, ni romperá sus vestidos:
11Ni entrará donde haya alguna persona muerta, ni por su padre, ó por su madre se contaminará.
12Ni saldrá del santuario, ni contaminará el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la unción de su Dios está sobre él: Yo Jehová.
13Y tomará él mujer con su virginidad.
14Viuda, ó repudiada, ó infame, ó ramera, éstas no tomará: mas tomará virgen de sus pueblos por mujer.
15Y no amancillará su simiente en sus pueblos; porque yo Jehová soy el que los santifico.
16Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
17Habla á Aarón, y dile: El varón de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se allegará para ofrecer el pan de su Dios.
18Porque ningún varón en el cual hubiere falta, se allegará: varón ciego, ó cojo, ó falto, o sobrado,
19O varón en el cual hubiere quebradura de pie ó rotura de mano,
20O corcovado, ó lagañoso, ó que tuviere nube en el ojo, ó que tenga sarna, ó empeine, ó compañón relajado;
21Ningún varón de la simiente de Aarón sacerdote, en el cual hubiere falta, se allegará para ofrecer las ofrendas encendidas de Jehová. Hay falta en él; no se allegará á ofrecer el pan de su Dios.
22El pan de su Dios, de lo muy santo y las cosas santificadas, comerá.
23Empero no entrará del velo adentro, ni se allegará al altar, por cuanto hay falta en él: y no profanará mi santuario, porque yo Jehová soy el que los santifico.
24Y Moisés habló esto á Aarón, y á sus hijos, y á todos los hijos de Israel.