Levítico 15RV09

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El principio de lo normal y lo anormal...

El principio de lo normal y lo anormal y el orden creado nuevamente ayuda a interpretar estas regulaciones (ver Nota de Tema “Limpio, Impuro y Santo”). Las descargas corporales, como las infecciones (ver nota de estudio sobre 13:1–46), no se consideraban “normales” porque debilitaban la vitalidad de la persona, por lo que no se consideraba completa. Tanto el hombre (15:1–18) como la mujer (15:19–33) se volvían impuros.

1Y HABLÓ Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:

2Hablad á los hijos de Israel, y decidles: Cualquier varón, cuando su simiente manare de su carne, será inmundo.

3Y esta será su inmundicia en su flujo; sea que su carne destiló por causa de su flujo, ó que su carne se obstruyó á causa de su flujo, él será inmundo.

4Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será.

5Y cualquiera que tocare á su cama, lavará sus vestidos; lavaráse también á sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde.

6Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se lavará también á sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde.

7Asimismo el que tocare la carne del que tiene flujo, lavará sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

8Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, éste lavará sus vestidos, y después de haberse lavado con agua, será inmundo hasta la tarde.

9Y todo aparejo sobre que cabalgare el que tuviere flujo, será inmundo.

10Y cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la tarde; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde.

11Y todo aquel á quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

12Y la vasija de barro en que tocare el que tiene flujo, será quebrada; y toda vasija de madera será lavada con agua.

A diferencia del hombre con una enfermedad de...

A diferencia del hombre con una enfermedad de la piel (ver 13:46), a un hombre con una secreción corporal aparentemente se le permitía vivir en casa. No tenía que someterse al ritual de limpieza más elaborado descrito en el capítulo 14. Simplemente debía esperar siete días después de que cesara la secreción, lavarse (15:13) y presentar el sacrificio animal menos costoso de dos aves: una como ofrenda por el pecado y la otra como ofrenda quemada completamente.

13Y cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, se ha de contar siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas vivas, y será limpio.

14Y el octavo día tomará dos tórtolas, ó dos palominos, y vendrá delante de Jehová á la puerta del tabernáculo del testimonio, y los dará al sacerdote:

15Y harálos el sacerdote, el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto: y le purificará el sacerdote de su flujo delante de Jehová.

En el caso de una emisión de semen,...

En el caso de una emisión de semen, la secreción no era un signo de enfermedad (ver nota de estudio sobre 15:1–33). Aun así, se aplicaba la misma regla: el hombre debía lavarse y ser considerado impuro hasta la tarde siguiente.

16Y el hombre, cuando de él saliere derramamiento de semen, lavará en aguas toda su carne, y será inmundo hasta la tarde.

17Y toda vestimenta, ó toda piel sobre la cual hubiere el derramamiento del semen, lavaráse con agua, y será inmunda hasta la tarde.

18Y la mujer con quien el varón tuviera ayuntamiento de semen, ambos se lavarán con agua, y serán inmundos hasta la tarde.

No hay nada malo o enfermo en el...

No hay nada malo o enfermo en el período menstrual de una mujer. Sin embargo, debido a que va acompañado de un flujo sanguinolento, la mujer era considerada ceremonialmente inmunda (ver 15:32–33). Las restricciones eran similares a las impuestas al hombre con la secreción corporal (15:2–12): Se le permitía vivir en casa, pero cualquier cosa en la que se sentara se volvía inmunda. Cualquiera que la tocara tenía que lavarse, y presumiblemente ella también lo hacía al final de la cuarentena de siete días. Sin embargo, no se requería ningún sacrificio animal.

19Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, y su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que tocare en ella, será inmundo hasta la tarde.

20Y todo aquello sobre que ella se acostare mientras su separación, será inmundo: también todo aquello sobre que se sentare, será inmundo.

21Y cualquiera que tocare á su cama, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde.

22También cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentado, lavará sus vestidos; lavaráse luego á sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde.

23Y si estuviere sobre la cama, ó sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que tocare en ella será inmundo hasta la tarde.

24Y si alguno durmiere con ella, y su menstruo fuere sobre él, será inmundo por siete días; y toda cama sobre que durmiere, será inmunda.

La menstruación normal no requería ninguna ofrenda por...

La menstruación normal no requería ninguna ofrenda por parte de la mujer (15:19–24). Una descarga de sangre que excediera los siete días requería una ceremonia de purificación similar a la del hombre purificado de una descarga o secreción corporal (15:13–15, ver también Mateo 9:20–22).

25Y la mujer, cuando siguiere el flujo de su sangre por muchos días, fuera del tiempo de su costumbre, ó cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en los días de su costumbre.

26Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la inmundicia de su costumbre.

27Cualquiera que tocare en esas cosas será inmundo; y lavará sus vestidos, y á sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

28Y cuando fuere libre de su flujo, se ha de contar siete días, y después será limpia.

29Y el octavo día tomará consigo dos tórtolas, ó dos palominos, y los traerá al sacerdote, á la puerta del tabernáculo del testimonio:

30Y el sacerdote hará el uno ofrenda por el pecado, y el otro holocausto; y la purificará el sacerdote delante de Jehová del flujo de su inmundicia.

31Así apartaréis los hijos de Israel de sus inmundicias, á fin de que no mueran por sus inmundicias, ensuciando mi tabernáculo que está entre ellos.

Un resumen de los principios establecidos en 15:1–31....

Un resumen de los principios establecidos en 15:1–31. Las descargas corporales, ya sea pus, semen, fluido menstrual o sangre, hacían que una persona estuviera ceremonialmente inmunda.

32Esta es la ley del que tiene flujo, y del que sale derramamiento de semen, viniendo á ser inmundo á causa de ello;

33Y de la que padece su costumbre, y acerca del que tuviere flujo, sea varón ó hembra, y del hombre que durmiere con mujer inmunda.