El relato de Débora y Barac, presentado tanto...
El relato de Débora y Barac, presentado tanto en prosa (cp 4) como en poesía (cp 5), es la única operación militar a gran escala registrada contra un importante enemigo cananeo después de la conquista inicial. Otro rey llamado Jabín, que también gobernaba en la ciudad de Hasor, fue derrotado en una batalla anterior contra Josué junto con una vasta coalición del norte, y Hasor fue incendiada (ver Jos 11:1–15). Aunque Jos 11 y Jc 4–5 a menudo se han comparado, hay demasiados detalles diferentes para considerarlos registros paralelos de la misma batalla. En cambio, Jabín es probablemente un nombre dinástico; el nombre aparece en los textos de Mari para un rey aún más antiguo de Hasor, alrededor del 1800 a. C.
1MAS los hijos de Israel tornaron á hacer lo malo en ojos de Jehová, después de la muerte de Aod.
2Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán, el cual reinó en Asor: y el capitán de su ejército se llamaba Sísara, y él habitaba en Haroseth de las Gentes.
3Y los hijos de Israel clamaron á Jehová, porque aquél tenía nuevecientos carros herrados: y había afligido en gran manera á los hijos de Israel por veinte años.
Débora era una profetisa (hebreo ’ishah nebi’ah, “una...
Débora era una profetisa (hebreo ’ishah nebi’ah, “una mujer, una profetisa”) que ejercía como juez (shoptah, un verbo femenino; ver nota de estudio sobre 2:16–19). Ella es la protagonista de esta historia, aunque gran parte de la acción se centra en su sustituto, Barac. A diferencia de la mayoría de los personajes en el libro de Jueces, Débora desempeñó tanto las funciones judiciales como militares implícitas en el título de “juez”. Como profetisa, anticipó el trabajo posterior de Samuel (1 Sam 7:15–17). Débora convocó una guerra santa en la que el Señor lucharía por su pueblo (Jc 4:6–7; ver notas de estudio sobre Dt 1:30; 2 Crón 20:20–21).
4Y gobernaba en aquel tiempo á Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidoth:
5La cual Débora habitaba debajo de una palma entre Rama y Beth-el, en el monte de Ephraim: y los hijos de Israel subían á ella á juicio.
6Y ella envió á llamar á Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Nephtalí, y díjole: ¿No te ha mandado Jehová Dios de Israel, diciendo: Ve, y haz gente en el monte de Tabor, y toma contigo diez mil hombres de los hijos de Nephtalí, y de los hijos de Zabulón:
7Y yo atraeré á ti al arroyo de Cisón á Sísara, capitán del ejército de Jabín, con sus carros y su ejército, y entregarélo en tus manos?
8Y Barac le respondió: Si tú fueres conmigo, yo iré: pero si no fueres conmigo, no iré.
9Y ella dijo: Iré contigo; mas no será tu honra en el camino que vas; porque en mano de mujer venderá Jehová á Sísara. Y levantándose Débora fué con Barac á Cedes.
10Y juntó Barac á Zabulón y á Nephtalí en Cedes, y subió con diez mil hombres a su mando, y Débora subió con él.
11Y Heber Cineo, de los hijos de Hobab suegro de Moisés, se había apartado de los Cineos, y puesto su tienda hasta el valle de Zaananim, que está junto á Cedes.
Al enterarse de la reunión de tropas de...
Al enterarse de la reunión de tropas de Barac, Sísara cayó en la trampa que el Señor había tendido. Se dirigió al valle de Jezreel con sus carros, avanzando a lo largo del río Quisón, donde los vehículos con ruedas podían desplazarse libremente.
12Vinieron pues las nuevas á Sísara como Barac hijo de Abinoam había subido al monte de Tabor.
13Y reunió Sísara todos sus carros, nuevecientos carros herrados, con todo el pueblo que con él estaba, desde Haroseth de las Gentes hasta el arroyo de Cisón.
El monte Tabor, con su cubierta forestal, era...
- El monte Tabor, con su cubierta forestal, era una ubicación estratégica, y la carrera colina abajo debió haber sorprendido a los desprevenidos cananeos. Sin embargo, la batalla se ganó porque era la guerra del Señor, no por la estrategia y tácticas humanas.
- Aquí no se menciona por qué los carros de guerra fueron tan ineficaces; esto se explica en la versión poética del relato (5:21).
14Entonces Débora dijo á Barac: Levántate; porque este es el día en que Jehová ha entregado á Sísara en tus manos: ¿No ha salido Jehová delante de ti? Y Barac descendió del monte de Tabor, y diez mil hombres en pos de él.
15Y Jehová desbarató á Sísara, y á todos sus carros y á todo su ejército, á filo de espada delante de Barac: y Sísara descendió del carro, y huyó á pie.
16Mas Barac siguió los carros y el ejército hasta Haroseth de las Gentes, y todo el ejército de Sísara cayó á filo de espada hasta no quedar ni uno.
Sísara sintió que estaba nuevamente entre amigos (cp....
Sísara sintió que estaba nuevamente entre amigos (cp. 4:11). Una mujer cuyo esposo estaba ausente normalmente invitaría a un hombre a su tienda solo para tener relaciones, pero Sísara habría interpretado esta invitación como una oportunidad de refugio seguro. Jael no hizo nada para quebrantar su confianza mientras lo ocultaba y lo refrescaba.
17Y Sísara se acogió á pie á la tienda de Jael mujer de Heber Cineo; porque había paz entre Jabín rey de Asor y la casa de Heber Cineo.
18Y saliendo Jael á recibir á Sísara, díjole: Ven, señor mío, ven á mí, no tengas temor. Y él vino á ella á la tienda, y ella le cubrió con una manta.
19Y él le dijo: Ruégote me des á beber una poca de agua, que tengo sed. Y ella abrió un odre de leche y dióle de beber, y tornóle á cubrir.
20Y él le dijo: Estáte á la puerta de la tienda, y si alguien viniere, y te preguntare, diciendo: ¿Hay aquí alguno? Tú responderás que no.
Jael logró lo que parece haber sido su...
Jael logró lo que parece haber sido su intención desde el principio. Hay una descripción más detallada del evento en 5:26–27.
21Y Jael, mujer de Heber, tomó una estaca de la tienda, y poniendo un mazo en su mano, vino á él calladamente, y metióle la estaca por las sienes, y enclavólo en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió.
22Y siguiendo Barac á Sísara, Jael salió á recibirlo, y díjole: Ven, y te mostraré al varón que tú buscas. Y él entró donde ella estaba, y he aquí Sísara yacía muerto con la estaca por la sien.
23Así abatió Dios aquel día á Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel.
24Y la mano de los hijos de Israel comenzó á crecer y á fortificarse contra Jabín rey de Canaán, hasta que lo destruyeron.