Jueces 13RV09

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Sansón, quien recibe más atención en el libro...

Sansón, quien recibe más atención en el libro de los Jueces que cualquier otro juez, es aún más enigmático que Jefté. Sansón refleja un alto nivel de inspiración como líder y también personifica la marcha inexorable hacia el caos, lo que resalta la necesidad de una sociedad más centralizada bajo un gobernante piadoso.

1Y LOS hijos de Israel tornaron á hacer lo malo en los ojos de Jehová; y Jehová los entregó en mano de los Filisteos, por cuarenta años.

2Y había un hombre de Sora, de la tribu de Dan, el cual se llamaba Manoa; y su mujer era estéril, que nunca había parido.

A la esposa de Manoa se le prometió...

A la esposa de Manoa se le prometió un hijo que debía ser consagrado desde su nacimiento como nazareo (ver Nm 6:1–21; cp. 1 Sam 1:11). El requisito de que el cabello de Sansón nunca fuera cortado sería fundamental en su historia.

3A esta mujer apareció el ángel de Jehová, y díjole: He aquí que tú eres estéril, y no has parido; mas concebirás y parirás un hijo.

4Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda.

5Porque tú te harás embarazada, y parirás un hijo: y no subirá navaja sobre su cabeza, porque aquel niño será Nazareo á Dios desde el vientre, y él comenzará á salvar á Israel de mano de los Filisteos.

En varias ocasiones en las Escrituras, un ángel...

En varias ocasiones en las Escrituras, un ángel se apareció a mujeres que no podían quedar embarazadas (13:2) para anunciar la intervención divina mediante el nacimiento de un niño (véase Lc 1:5–25, cp. Gn 18, 1 Sam 1).

6Y la mujer vino y contólo á su marido, diciendo: Un varón de Dios vino á mí, cuyo aspecto era como el aspecto de un ángel de Dios, terrible en gran manera; y no le pregunté de dónde ni quién era, ni tampoco él me dijo su nombre.

7Y díjome: He aquí que tú concebirás, y parirás un hijo: por tanto, ahora no bebas vino, ni sidra, ni comas cosa inmunda; porque este niño desde el vientre será Nazareo á Dios hasta el día de su muerte.

8Entonces oró Manoa á Jehová, y dijo: Ah, Señor mío, yo te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora á venir á nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer con el niño que ha de nacer.

9Y Dios oyó la voz de Manoa: y el ángel de Dios volvió otra vez á la mujer, estando ella en el campo; mas su marido Manoa no estaba con ella.

10Y la mujer corrió prontamente, y noticiólo á su marido, diciéndole: Mira que se me ha aparecido aquel varón que vino á mí el otro día.

11Y levantóse Manoa, y siguió á su mujer; y así que llegó al varón, díjole: ¿Eres tú aquel varón que hablaste á la mujer? Y él dijo: Yo soy.

A la luz de 13:4–5, la pregunta de...

A la luz de 13:4–5, la pregunta de Manoa puede parecer redundante, pero en 13:8 es evidente que Manoa sentía una gran responsabilidad personal por criar a ese niño. El Ángel respondió amablemente, pero nuevamente enfatizó la responsabilidad de la esposa, lo que explica por qué fue ella, y no Manoa, quien fue abordada primero.

12Entonces Manoa dijo: Cúmplase pues tu palabra. ¿Qué orden se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?

13Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: La mujer se guardará de todas las cosas que yo le dije:

14Ella no comerá cosa que proceda de vid que da vino; no beberá vino ni sidra, y no comerá cosa inmunda: ha de guardar todo lo que le mandé.

Manoa solo enviaría a un visitante en su...

Manoa solo enviaría a un visitante en su camino después de ofrecerle una comida, de acuerdo con la hospitalidad oriental. El ángel insistió en que cualquier comida se ofreciera como un sacrificio al Señor. Esto, junto con su renuencia a comer (véase el visitante de Gedeón, 6:17–22), sugiere que se trataba de una teofanía (una aparición de Dios). Hasta ese momento, Manoa no había reconocido la divinidad de su visitante.

15Entonces Manoa dijo al ángel de Jehová: Ruégote permitas que te detengamos, y aderezaremos un cabrito que poner delante de ti.

16Y el ángel de Jehová respondió á Manoa: Aunque me detengas no comeré de tu pan: mas si quisieres hacer holocausto, sacrifícalo á Jehová. Y no sabía Manoa que aquél fuese ángel de Jehová.

El nombre del Señor es un misterio divino...

El nombre del Señor es un misterio divino (Gn 32:29, Ex 3:13–14). Dios conoce nuestros nombres, pero al dirigirnos a él, estamos limitados a términos de asombro y adoración, ya que la verdadera esencia del infinito no puede ser expresada ni comprendida por lo finito.

17Entonces dijo Manoa al ángel de Jehová: ¿Cómo es tu nombre, para que cuando se cumpliere tu palabra te honremos?

18Y el ángel de Jehová respondió: ¿Por qué preguntas por mi nombre, que es oculto?

No es posible que los seres humanos reciban...

No es posible que los seres humanos reciban la plena revelación de la santa presencia de Dios y continúen viviendo (cp. 6:20–24, Ex 19:21; 33:20). El Antiguo Testamento frecuentemente informa sobre visitaciones divinas en la tierra en forma humana; estas visitaciones presagian la plena aparición de Dios en la tierra a través de la encarnación de Jesús.

19Y Manoa tomó un cabrito de las cabras y un presente, y sacrificólo sobre una peña á Jehová: y el ángel hizo milagro á vista de Manoa y de su mujer.

20Porque aconteció que como la llama subía del altar hacia el cielo, el ángel de Jehová subió en la llama del altar á vista de Manoa y de su mujer, los cuales se postraron en tierra sobre sus rostros.

21Y el ángel de Jehová no tornó á aparecer á Manoa ni á su mujer. Entonces conoció Manoa que era el ángel de Jehová.

22Y dijo Manoa á su mujer: Ciertamente moriremos, porque á Dios hemos visto.

23Y su mujer le respondió: Si Jehová nos quisiera matar, no tomara de nuestras manos el holocausto y el presente, ni nos hubiera mostrado todas estas cosas, ni en tal tiempo nos habría anunciado esto.

24Y la mujer parió un hijo, y llamóle por nombre Samsón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo.

25Y el espíritu de Jehová comenzó á manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Sora y Esthaol.