Jueces 11RV09

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"esforzado y valeroso": Jefté era un gran guerrero,...

"esforzado y valeroso": Jefté era un gran guerrero, poseía habilidades militares y posiblemente prominencia social (ver nota de estudio sobre 6:12, donde, en el original está el término great warrior que se traduciría como “héroe poderoso”). Galaad era un descendiente de Manasés (Nm 26:29–33, 32:39–40, 1 Cro 7:14–17). La posición social de Jefté aumentó su visibilidad a pesar de la deshonra de tener una madre prostituta. Sus medio hermanos no estaban obligados a aceptar el estatus o liderazgo de Jefté.

En Jefté, el liderazgo inspirado tomó un nuevo...

En Jefté, el liderazgo inspirado tomó un nuevo rumbo. Tenía orígenes humildes, atrajo seguidores, era elocuente en el debate y poseía una destreza militar llena del Espíritu. Sin embargo, todo esto fue eclipsado por los defectos fatales de su voto inoportuno (11:30–31, 34–35) y su caprichosa guerra civil con Efraín (12:1–6). Incluso su victoria fue efímera (“seis años,” 12:7). El período de declive estaba en marcha, lo que aumentó la demanda de una monarquía.

1EXISTÍA entonces Jephté, Galaadita, hombre valiente, hijo de una ramera, al cual había engendrado Galaad.

2Y la mujer de Galaad también le había parido hijos; los cuales cuando fueron grandes, echaron fuera á Jephté, diciéndole: No heredarás en la casa de nuestro padre, porque eres bastardo.

3Huyendo pues Jephté á causa de sus hermanos, habitó en tierra de Tob; y juntáronse con él hombres ociosos, los cuales con él salían.

4Y aconteció que después de días los hijos de Ammón hicieron guerra contra Israel:

Estos ancianos eran aparentemente diferentes de los hermanos...

Estos ancianos eran aparentemente diferentes de los hermanos de Jefté, aunque la respuesta inicial de este (11:7) parece equiparar a ambos grupos. Habían prometido (10:18) que quien tomara la iniciativa militar y atacara a los amonitas se convertiría en el gobernante. Aquí, en el típico estilo de negociación del Medio Oriente, solo ofrecieron el estatus de comandante, tratando de reducir su promesa inicial.

5Y como los hijos de Ammón tenían guerra contra Israel, los ancianos de Galaad fueron para volver á Jephté de tierra de Tob;

6Y dijeron á Jephté: Ven, y serás nuestro capitán, para que peleemos con los hijos de Ammón.

Cuando Jefté rechazó la oferta, los ancianos recurrieron...

Cuando Jefté rechazó la oferta, los ancianos recurrieron a la expresión más contundente: "seas por cabeza de todos".

7Y Jephté respondió á los ancianos de Galaad: ¿No me habéis vosotros aborrecido, y me echasteis de la casa de mi padre? ¿por qué pues venís ahora á mí cuando estáis en aflicción?

8Y los ancianos de Galaad respondieron á Jephté: Por esta misma causa tornamos ahora á ti, para que vengas con nosotros, y pelees contra los hijos de Ammón, y nos seas cabeza á todos los que moramos en Galaad.

Jefté se aseguró de que los ancianos realmente...

Jefté se aseguró de que los ancianos realmente le ofrecieran la posición de gobernante, no solo la de "comandante".

9Jephté entonces dijo á los ancianos de Galaad: Si me volvéis para que pelee contra los hijos de Ammón, y Jehová los entregare delante de mí, ¿seré yo vuestra cabeza?

10Y los ancianos de Galaad respondieron á Jephté: Jehová oiga entre nosotros, si no hiciéremos como tú dices.

11Entonces Jephté vino con los ancianos de Galaad, y el pueblo lo eligió por su cabeza y príncipe; y Jephté habló todas sus palabras delante de Jehová en Mizpa.

Jefté inicialmente intentó resolver el problema por medios...
  • Jefté inicialmente intentó resolver el problema por medios diplomáticos en lugar de militares (cp. Dt 20:10–11).
  • A diferencia de los nómadas y saqueadores madianitas de la época de Gedeón, los amonitas eran una tribu asentada cuyo territorio se encontraba al este de las posesiones de Israel en Transjordania (este del Jordán); Rabá era la capital amonita. Los amonitas, al igual que los moabitas (ambos descendientes de Lot) y los edomitas (descendientes de Esaú), debían ser dejados en paz, ya que sus territorios les fueron asignados por el Señor (Dt 2:16–23).
  • Contrario a la afirmación del rey amonita, los amorreos, no Amón ni Moab, vivían entre los ríos Arnón y Jaboc en el momento de la conquista. En respuesta a la negativa de Sehón de dejar pasar a Israel, el Señor había dado la tierra de los reyes amorreos Sehón y Og a Israel. El rey amonita no tenía una disputa legítima con Israel.

12Y envió Jephté embajadores al rey de los Ammonitas, diciendo: ¿Qué tienes tú conmigo que has venido á mí para hacer guerra en mi tierra?

13Y el rey de los Ammonitas respondió á los embajadores de Jephté: Por cuanto Israel tomó mi tierra, cuando subió de Egipto, desde Arnón hasta Jaboc y el Jordán; por tanto, devuélvelas ahora en paz.

14Y Jephté tornó á enviar otros embajadores al rey de los Ammonitas,

15Para decirle: Jephté ha dicho así: Israel no tomó tierra de Moab, ni tierra de los hijos de Ammón:

16Mas subiendo Israel de Egipto, anduvo por el desierto hasta el mar Bermejo, y llegó á Cades.

17Entonces Israel envió embajadores al rey de Edom, diciendo: Yo te ruego que me dejes pasar por tu tierra. Mas el rey de Edom no los escuchó. Envió también al rey de Moab; el cual tampoco quiso: quedóse por tanto Israel en Cades.

18Después, yendo por el desierto, rodeó la tierra de Edom y la tierra de Moab, y viniendo por el lado oriental de la tierra de Moab, asentó su campo de estotra parte de Arnón, y no entraron por el término de Moab: porque Arnón término es de Moab.

19Y envió Israel embajadores á Sehón rey de los Amorrheos, rey de Hesbón, diciéndole: Ruégote que me dejes pasar por tu tierra hasta mi lugar.

20Mas Sehón no se fió de Israel para darle paso por su término; antes juntando Sehón toda su gente, puso campo en Jaas, y peleó contra Israel.

21Empero Jehová el Dios de Israel entregó á Sehón y á todo su pueblo en mano de Israel, y venciólos: y poseyó Israel toda la tierra del Amorrheo que habitaba en aquel país.

22Poseyeron también todo el término del Amorrheo desde Arnón hasta Jaboc, y desde el desierto hasta el Jordán.

23Así que Jehová el Dios de Israel echó los Amorrheos delante de su pueblo Israel: ¿y lo has de poseer tú?

24Si Chêmos tu Dios te echase alguno, ¿no lo poseerías tú? Así poseeremos nosotros á todo aquel que echó Jehová nuestro Dios de delante de nosotros.

25¿Eres tú ahora en algo mejor que Balac hijo de Sephor, rey de Moab? ¿tuvo él cuestión contra Israel, ó hizo guerra contra ellos?

26Cuando Israel ha estado habitando por trescientos años á Hesbón y sus aldeas, a Aroer y sus aldeas, y todas las ciudades que están á los términos de Arnón, ¿por qué no las habéis reclamado en ese tiempo?

27Así que, yo nada he pecado contra ti, mas tú haces mal conmigo haciéndome guerra: Jehová, que es el juez, juzgue hoy entre los hijos de Israel y los hijos de Ammón.

28Mas el rey de los hijos de Ammón no atendió las razones de Jephté que le envió.

El Espíritu del Señor, un signo constante de...

El Espíritu del Señor, un signo constante de autoridad inspirada, descendió sobre Jephté. Él viajó por las tierras tribales de Galaad y Manasés, incluyendo su ciudad natal de Mizpa en Galaad, reuniendo tropas. Durante este tiempo previo a la batalla, hizo su famoso voto.

29Y el espíritu de Jehová fué sobre Jephté: y pasó por Galaad y Manasés; y de allí pasó á Mizpa de Galaad; y de Mizpa de Galaad pasó á los hijos de Ammón.

30Y Jephté hizo voto á Jehová, diciendo: Si entregares á los Ammonitas en mis manos,

31Cualquiera que me saliere á recibir de las puertas de mi casa, cuando volviere de los Ammonitas en paz, será de Jehová, y le ofreceré en holocausto.

32Pasó pues Jephté á los hijos de Ammón para pelear contra ellos; y Jehová los entregó en su mano.

33Y los hirió de grandísimo estrago desde Aroer hasta llegar á Minnith, veinte ciudades; y hasta la vega de las viñas. Así fueron domeñados los Ammonitas delante de los hijos de Israel.

34Y volviendo Jephté á Mizpa á su casa, he aquí que su hija le salió á recibir con adufes y danzas, y era la sola, la única suya; no tenía fuera de ella otro hijo ni hija.

35Y como él la vió, rompió sus vestidos diciendo: ¡Ay, hija mía! de verdad me has abatido, y tú eres de los que me afligen: porque yo he abierto mi boca á Jehová, y no podré retractarme.

36Ella entonces le respondió: Padre mío, si has abierto tu boca á Jehová, haz de mí como salió de tu boca, pues que Jehová ha hecho venganza en tus enemigos los hijos de Ammón.

37Y tornó á decir á su padre: Hágasme esto: déjame por dos meses que vaya y descienda por los montes, y llore mi virginidad, yo y mis compañeras.

38El entonces dijo: Ve. Y dejóla por dos meses. Y ella fué con sus compañeras, y lloró su virginidad por los montes.

39Pasados los dos meses volvió á su padre, é hizo de ella conforme á su voto que había hecho. Y ella nunca conoció varón.

40De aquí fué la costumbre en Israel que de año en año iban las doncellas de Israel á endechar á la hija de Jephté Galaadita, cuatro días en el año.