En esta sección, Jesús aparece en una serie...
En esta sección, Jesús aparece en una serie de festivales judíos y utiliza el simbolismo religioso para revelar verdades más profundas sobre sí mismo. Aparece en un sábado (cap. 5), en la Pascua (cap. 6), en el Festival de los Tabernáculos (caps. 7–9) y en el Hanukkah (cap. 10). En cada caso, Jesús es el sustituto de algún elemento vital en las ceremonias festivas.
Este capítulo se lee como un drama judicial,...
Este capítulo se lee como un drama judicial, con una descripción del crimen (5.1–15), seguida de una decisión de enjuiciar (5.16), una descripción de las acusaciones (5.18), y la defensa de Jesús (5.17, 19–40).
1DESPUÉS de estas cosas, era un día de fiesta de los Judíos, y subió Jesús á Jerusalem.
2Y hay en Jerusalem á la puerta del ganado un estanque, que en hebraico es llamado Bethesda, el cual tiene cinco portales.
3En éstos yacía multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, que estaban esperando el movimiento del agua.
5Y estaba allí un hombre que había treinta y ocho años que estaba enfermo.
6Como Jesús vió á éste echado, y entendió que ya había mucho tiempo, dícele: ¿Quieres ser sano?
7Señor, le respondió el enfermo, no tengo hombre que me meta en el estánque cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro antes de mí ha descendido.
Jesús sanó al hombre enfermo instantáneamente, solo pidiendo...
- Jesús sanó al hombre enfermo instantáneamente, solo pidiendo su obediencia. Como prueba de la curación, Jesús le dijo que recogiera su estera y caminara.
- Jesús realizó este milagro en el Sabbath, un día de descanso en la semana semana, en la cual se prohibía todo trabajo (basado en Gn 2:2, Ex 20:8). La tradición judía delineaba treinta y nueve categorías de trabajo que no estaban permitidas (Mishnah Shabbat 7:2). Llevar algo como una estera de dormir de un lugar a otro estaba prohibido (Jn 5:10). Por lo tanto, el hombre sanado rompió la tradición al obedecer el mandato de Jesús.
8Dícele Jesús: Levántate, toma tu lecho, y anda.
9Y luego aquel hombre fué sano, y tomó su lecho, é íbase. Y era sábado aquel día.
10Entonces los Judíos decían á aquel que había sido sanado: Sábado es: no te es lícito llevar tu lecho.
11Respondióles: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
12Preguntáronle entonces: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
13Y el que había sido sanado, no sabía quién fuese; porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.
14Después le halló Jesús en el templo, y díjole: He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.
15El se fué, y dió aviso á los Judíos, que Jesús era el que le había sanado.
16Y por esta causa los Judíos perseguían á Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en sábado.
17Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.
18Entonces, por tanto, más procuraban los Judíos matarle, porque no sólo quebrantaba el sábado, sino que también á su Padre llamaba Dios, haciéndose igual á Dios.
Jesús afirmó que su trabajo en el sábado...
Jesús afirmó que su trabajo en el sábado era el mismo que el trabajo de Dios en el sábado. Jesús afirmó ser igual a Dios, haciendo las cosas que Dios hace. Sin embargo, se sometió a la voluntad de Dios, haciendo sólo lo que . . . el Padre quería.
19Respondió entonces Jesús, y díjoles: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre: porque todo lo que él hace, esto también hace el Hijo juntamente.
20Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que éstas le mostrará, de suerte que vosotros os maravilléis.
21Porque como el Padre levanta los muertos, y les da vida, así también el Hijo á los que quiere da vida.
22Porque el Padre á nadie juzga, mas todo el juicio dió al Hijo;
23Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.
24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me ha enviado, tiene vida eterna; y no vendrá á condenación, mas pasó de muerte á vida.
25De cierto, de cierto os digo: Vendrá hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y los que oyeren vivirán.
26Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así dió también al Hijo que tuviese vida en sí mismo:
27Y también le dió poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.
28No os maravilléis de esto; porque vendrá hora, cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz;
29Y los que hicieron bien, saldrán á resurrección de vida; mas los que hicieron mal, á resurrección de condenación.
30No puedo yo de mí mismo hacer nada: como oigo, juzgo: y mi juicio es justo; porque no busco mi voluntad, mas la voluntad del que me envió, del Padre.
La ley de Dios requiere más de un...
La ley de Dios requiere más de un testigo en un juicio (Dt 17:6), por lo que Jesús reconoció que su propio testimonio era admisible solo cuando era confirmado por otros testigos. Así, presentó una serie de testigos para su defensa.
31Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero.
32Otro es el que da testimonio de mí; y sé que el testimonio que da de mí, es verdadero.
El segundo testigo de Jesús fue Juan el...
El segundo testigo de Jesús fue Juan el Bautista, quien señaló a Jesús como el Mesías (1:29–34).
33Vosotros enviasteis á Juan, y él dió testimonio á la verdad.
34Empero yo no tomo el testimonio de hombre; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos.
35El era antorcha que ardía y alumbraba: y vosotros quisisteis recrearos por un poco á su luz.
36Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el Padre me dió que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me haya enviado.
37Y el que me envió, el Padre, él ha dado testimonio de mí. Ni nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su parecer.
38Ni tenéis su palabra permanente en vosotros; porque al que él envió, á éste vosotros no creéis.
El cuarto testigo de Jesús fueron las Escrituras....
El cuarto testigo de Jesús fueron las Escrituras. El Antiguo Testamento señalaba al Mesías, y Jesús cumplió sus profecías (ver Lucas 24:25–27).
39Escudriñad las Escrituras, porque á vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.
40Y no queréis venir á mí, para que tengáis vida.
Los juicios judíos buscaban descubrir la verdad. Los...
Los juicios judíos buscaban descubrir la verdad. Los acusados falsamente no solo podían probar su inocencia sino también procesar a sus acusadores, lo cual Jesús hizo aquí.
41Gloria de los hombres no recibo.
42Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.
43Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís: si otro viniere en su propio nombre, á aquél recibiréis.
44¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que de sólo Dios viene?
El quinto y último testigo de Jesús fue...
El quinto y último testigo de Jesús fue Moisés, el padre fundador del judaísmo. Juan ya había comparado a Jesús con Moisés (1:17, ver también 6:14–15). Los líderes judíos estaban ignorando las claras palabras de Moisés sobre el Mesías (por ejemplo, Dt 18:15).
45No penséis que yo os tengo de acusar delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien vosotros esperáis.
46Porque si vosotros creyeseis á Moisés, creeríais á mí; porque de mí escribió él.
47Y si á sus escritos no creéis, ¿cómo creeréis á mis palabras?