Juan 4RV09

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En un pozo histórico en Samaria, Jesús se...
  • En un pozo histórico en Samaria, Jesús se ofreció como agua viva. Jesús se comprometía y confrontaba a la gente con la revelación de Dios, y ellos o le seguían o se alejaban.
  • La mujer samaritana contrastaba con Nicodemo en todo momento: una mujer (no un hombre), una samaritana (no un judío), una pecadora (no un justo) y un paria (no uno de los rabinos de Israel). Mientras Nicodemo permanecía en silencio y nunca respondía a las preguntas de Jesús (3.1–21), esta mujer reconoció a Jesús como Señor, permaneció en la luz y mostró signos de discipulado (ver 1.35–51).

1DE manera que como Jesús entendió que los Fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan,

2(Aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

3Dejó á 4.1 Judea, y fuése otra vez á Galilea.

Al ir al norte hacia Galilea, Jesús tomó...
  • Al ir al norte hacia Galilea, Jesús tomó la ruta menos preferida a través de Samaria. Samaria tenía una larga historia de tensión con Judea (ver 2 Re 17:24–41; Esd 4:1–5; Ne 4; 6;1–19). En los días de Jesús, existía un fuerte conflicto racial y cultural entre judíos y samaritanos. Los judíos normalmente evitaban Samaria yendo primero al este, hacia Jericó, y luego siguiendo el Valle del Jordán hacia el norte.
  • Sicar probablemente estaba en la región de Siquem. Jesús había llegado al pozo de Jacob; Jacob había poseído tierras cerca de Siquem (Gn 33:18–19).

4Y era menester que pasase por Samaria.

5Vino, pues, á una ciudad de Samaria que se llamaba Sichâr, junto á la heredad que Jacob dió á José su hijo.

6Y estaba allí la fuente de Jacob. Pues Jesús, cansado del camino, así se sentó á la fuente. Era como la hora de sexta.

7Vino una mujer de Samaria á sacar agua: y Jesús le dice: Dame de beber.

8(Porque sus discípulos habían ido á la ciudad á comprar de comer.)

9Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo tú, siendo Judío, me pides á mí de beber, que soy mujer Samaritana? porque los Judíos no se tratan con los Samaritanos.

10Respondió Jesús y díjole: Si conocieses el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber: tú pedirías de él, y él te daría agua viva.

11La mujer le dice: Señor, no tienes con qué sacar la, y el pozo es hondo: ¿de dónde, pues, tienes el agua viva?

12¿Eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dió este pozo, del cual él bebió, y sus hijos, y sus ganados?

13Respondió Jesús y díjole: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá á tener sed;

14Mas el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed: mas el agua que yo le daré, será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15La mujer le dice: Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga acá á sacar la.

La inmoralidad bloqueó la comprensión de la mujer....

La inmoralidad bloqueó la comprensión de la mujer. Sus aventuras conyugales, incluido el haber tenido cinco maridos, subrayaron su vida pecaminosa.

16Jesús le dice: Ve, llama á tu marido, y ven acá.

17Respondió la mujer, y dijo: No tengo marido. Dícele Jesús: Bien has dicho, No tengo marido;

18Porque cinco maridos has tenido: y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

La mujer esquivó el sondeo moral de Jesús...

La mujer esquivó el sondeo moral de Jesús y mencionó la división étnica histórica entre judíos y samaritanos.

19Dícele la mujer: Señor, paréceme que tú eres profeta.

20Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalem es el lugar donde es necesario adorar.

Jesús afirmó que los judíos habían preservado la...
  • Jesús afirmó que los judíos habían preservado la correcta comprensión de Aquel a quién adoran.
  • "la salvación viene a través de los judíos": Dios dio a los judíos una relación especial con él, y el Mesías iba a ser judío (ver también Rm 9:4–5).

21Dícele Jesús: Mujer, créeme, que la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre.

22Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos: porque la salud viene de los Judíos.

23Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren.

24Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25Dícele la mujer: Sé que el Mesías ha de venir, el cual se dice el Cristo: cuando él viniere nos declarará todas las cosas.

26Dícele Jesús: Yo soy, que hablo contigo.

La mujer estaba indecisa sobre la identidad de...

La mujer estaba indecisa sobre la identidad de Jesús (4:29), sin embargo, corrió al pueblo y les dijo a todos que vinieran a verlo. Testificar a otros es una señal de discipulado (ver 1:39, 46).

27Y en esto vinieron sus discípulos, y maravilláronse de que hablaba con mujer; mas ninguno dijo: ¿Qué preguntas? ó, ¿Qué hablas con ella?

28Entonces la mujer dejó su cántaro, y fué á la ciudad, y dijo á aquellos hombres:

29Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: ¿si quizás es éste el Cristo?

30Entonces salieron de la ciudad, y vinieron á él.

31Entre tanto los discípulos le rogaban, diciendo: Rabbí, come.

Mientras Jesús hablaba con la mujer samaritana, los...

Mientras Jesús hablaba con la mujer samaritana, los discípulos habían ido a comprar comida (4:8); ahora instaron a Jesús a comer. Jesús continuó hablando simbólicamente, pero ellos no lo entendieron (4:33). Más tarde, cuando los discípulos recibieron el Espíritu, entendieron (2:22). Jesús recibía su alimento al hacer lo que su Padre le decía que hacer (ver 5:30, 6:38, 7:18, 8:50, 9:4, 10:37–38, 12:49–50).

32Y él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

33Entonces los discípulos decían el uno al otro: ¿Si le habrá traído alguien de comer?

34Díceles Jesús: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega.

36Y el que siega, recibe salario, y allega fruto para vida eterna; para que el que siembra también goce, y el que siega.

37Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38Yo os he enviado á segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

"Muchos samaritanos": El religiosamente sofisticado "pueblo elegido" en...

"Muchos samaritanos": El religiosamente sofisticado "pueblo elegido" en Jerusalén no respondió a Jesús con fe (cap. 3). En cambio, muchos samaritanos creyeron en Jesús por el testimonio de esta mujer marginada.

39Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio, diciendo: Que me dijo todo lo que he hecho.

40Viniendo pues los Samaritanos á él, rogáronle que se quedase allí: y se quedó allí dos días.

41Y creyeron muchos más por la palabra de él.

42Y decían á la mujer: Ya no creemos por tu dicho; porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

43Y dos días después, salió de allí, y fuése á Galilea.

A diferencia de los otros compatriotas judíos de...

A diferencia de los otros compatriotas judíos de Jesús, los galileos le dieron la bienvenida, pero su bienllegada se basó en el asombro ante los milagros de Jesús (cp. 2:23–25), no en la verdadera fe.

44Porque el mismo Jesús dió testimonio de que el profeta en su tierra no tiene honra.

45Y como vino á Galilea, los Galileos le recibieron, vistas todas las cosas que había hecho en Jerusalem en el día de la fiesta: porque también ellos habían ido á la fiesta.

46Vino pues Jesús otra vez á Caná de Galilea, donde había hecho el vino del agua. Y había en Capernaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

47Este, como oyó que Jesús venía de Judea á Galilea, fué á él, y rogábale que descendiese, y sanase á su hijo, porque se comenzaba á morir.

48Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y milagros no creeréis.

49El del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

50Dícele Jesús: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó á la palabra que Jesús le dijo, y se fué.

51Y cuando ya él descendía, los siervos le salieron á recibir, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.

52Entonces él les preguntó á qué hora comenzó á estar mejor. Y dijéronle: Ayer á las siete le dejó la fiebre.

53El padre entonces entendió, que aquella hora era cuando Jesús le dijo: Tu hijo vive; y creyó él y toda su casa.

54Esta segunda señal volvió Jesús á hacer, cuando vino de Judea á Galilea.