1Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro.
2Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.
El otro discípulo probablemente era Juan, "el discípulo...
El otro discípulo probablemente era Juan, "el discípulo amado por Jesús" y autor de este Evangelio (ver 13.23). Él y Pedro validaron el testimonio de María al examinar la tumba por sí mismos. Juan llegó primero, pero Pedro entró primero.
3Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.
4Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.
5Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.
Lo que Pedro y Juan encontraron en la...
Lo que Pedro y Juan encontraron en la tumba fue notable. Las envolturas de lino (19.40) estaban en el banco funerario. Los judíos también usaban un paño facial para los entierros (cp. 11.44), que se enrollaba, se envolvía debajo de la barbilla y se ataba en la parte superior de la cabeza. Los apóstoles encontraron este paño facial doblado en el banco. La inclusión de estos detalles por parte de Juan contrarresta cualquier sugerencia de que los ladrones de tumbas se hubieran llevado el cuerpo de Jesús; estas prendas costosas habrían sido llevadas en un robo.
6Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,
7Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.
"vio y creyó": a pesar de no entender...
"vio y creyó": a pesar de no entender completamente, Juan sabía que era obra de Dios , y se dio cuenta de que Jesús estaba vivo.
8Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.
9Porque aun no sabían la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.
10Y volvieron los discípulos á los suyos.
Aunque dos... ángeles aparecieron dentro del sepulcro, el...
- Aunque dos . . . ángeles aparecieron dentro del sepulcro, el enigma de la desaparición de Jesús permaneció sin resolverse (ver Lc 24.4).
- "¿por qué lloras?": la tristeza no era la respuesta apropiada para este momento.
11Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro;
12Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
Jesús, a quien María confundió con el jardinero,...
Jesús, a quien María confundió con el jardinero, repitió la pregunta del ángel y añadió, "¿A quién buscas?"; la pregunta de Jesús fue para provocar la reflexión de María: en ese momento María buscaba el cuerpo de Jesús, pero estaba a punto de encontrarse con Cristo vivo.
14Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.
15Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.
16Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro.
17Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y á vuestro Padre, a mi Dios y á vuestro Dios.
18Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.
19Y como fué tarde aquel día, el primero de la semana, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos por miedo de los Judíos, vino Jesús, y púsose en medio, y díjoles: Paz á vosotros.
20Y como hubo dicho esto, mostróles las manos y el costado. Y los discípulos se gozaron viendo al Señor.
21Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz á vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío.
22Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo:
23A los que remitiereis los pecados, les son remitidos: á quienes los retuviereis, serán retenidos.
"Tomás": véase también 11.16, 14.5). Tomás estaba ausente...
"Tomás": véase también 11.16, 14.5). Tomás estaba ausente cuando Jesús se reveló. Permaneció escéptico a pesar del testimonio de sus amigos, que habían visto al Señor. Tomás exigió una experiencia concreta idéntica a la de ellos.
24Empero Tomás, uno de los doce, que se dice el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.
25Dijéronle pues los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Y él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré.
Ocho días después era domingo, una semana después...
- Ocho días después era domingo, una semana después de la resurrección de Jesús (era costumbre incluir el día actual al contar hacia adelante). La aparición de Jesús el domingo siguiente ayuda a explicar la reunión de los discípulos en "el Día del Señor" (ver Ap 1.10).
- "Paz a vosotros": esta escena fue exactamente igual a la primera aparición de Jesús (Juan 20.19–20). Jesús ya había escuchado la queja de Tomás y ahora respondía directamente.
- "no seas incrédulo, sino creyente": Jesús desafió a Tomás a creer en la resurrección como los demás.
26Y ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Vino Jesús, las puertas cerradas, y púsose en medio, y dijo: Paz á vosotros.
27Luego dice á Tomás: Mete tu dedo aquí, y ve mis manos: y alarga acá tu mano, y métela en mi costado: y no seas incrédulo, sino fiel.
28Entonces Tomás respondió, y díjole: ¡Señor mío, y Dios mío!
29Dícele Jesús: Porque me has visto, Tomás, creiste: bienaventurados los que no vieron y creyeron.
Muchos estudiosos ven estas palabras como la conclusión...
Muchos estudiosos ven estas palabras como la conclusión del Evangelio de Juan, considerando el capítulo 21 como un apéndice. El relato de Juan es apenas una selección de los muchos . . . signos milagrosos de Jesús.
30Y también hizo Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, que no están escritas en este libro.
31Estas empero son escritas, para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.