Juan 17RV09

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Este capítulo registra la oración más larga de...

Este capítulo registra la oración más larga de Jesús, que a menudo se llama de "oración Sacerdotal". Proporciona una visión íntima de su corazón. En esta oración, que cierra la despedida que comenzó en 13.31, Jesús expresó sus propias preocupaciones a su Padre (17.1–8) y luego se dirigió a las preocupaciones por la iglesia y su futuro (17.9–26).

1ESTAS cosas habló Jesús, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique á ti;

2Como le has dado la potestad de toda carne, para que dé vida eterna á todos los que le diste.

3Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado.

4Yo te he glorificado en la tierra: he acabado la obra que me diste que hiciese.

5Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.

6He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.

7Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de ti;

8Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste.

Jesús oró por sus discípulos, quienes deben seguir...

Jesús oró por sus discípulos, quienes deben seguir adelante después de su partida.

9Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son:

10Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.

11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo á ti vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como también nosotros.

Hasta ahora, Jesús había protegido a sus seguidores....

Hasta ahora, Jesús había protegido a sus seguidores. Ahora estaba preocupado por su fuerza y supervivencia en su ausencia, porque el mundo sería hostil hacia ellos (15.18–27) y su misión de desafiar al mundo proclamando la verdad (16.8–11). Después de la partida de Jesús, el Espíritu los protegería (15.26) y les traería alegría.

12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición; para que la Escritura se cumpliese.

13Mas ahora vengo á ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.

14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

Ser santo se refiere a la pureza obtenida...

Ser santo se refiere a la pureza obtenida por la separación del mundo, y vivir una vida tan alineada con Dios que refleje sus pasiones. Los discípulos son apartados por Dios, equipados por el Espíritu, y preparados por la palabra de Dios para entrar en el mundo sin convertirse en víctimas de su oscuridad.

16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

17Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.

18Como tú me enviaste al mundo, también los he enviado al mundo.

19Y por ellos yo me santifico á mí mismo, para que también ellos sean santificados en verdad.

20Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos.

21Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste.

22Y yo, la gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.

23Yo en ellos, y tú en mí, para que sean consumadamente una cosa; que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también á mí me has amado.

24Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.

25Padre justo, el mundo no te ha conocido, mas yo te he conocido; y éstos han conocido que tú me enviaste;

26Y yo les he manifestado tu nombre, y manifestaré lo aún; para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.