Esta sección se centra en la señal de...
Esta sección se centra en la señal de la cruz, el gran clímax de la vida de Jesús, así como el tiempo que Jesús pasó preparando a sus discípulos para ello (caps. 13–17). Jesús es glorificado a través de cada evento de estos días trascendentales. El arresto, juicio, crucifixión y resurrección de Jesús evocan respuestas de asombro. En la cruz, Jesús es elevado en gloria ante el mundo (12:32).
El escenario es la última cena de la...
El escenario es la última cena de la Pascua de Jesús el jueves por la noche, cuando Judas Iscariote traiciona a Jesús. Juan no registra la comida en sí como lo hacen los Evangelios sinópticos (Mateo 26:17–29, Marcos 14:12–25, Lucas 22:7–20, véase también 1 Corintios 11:23–26). Juan enfatiza otras actividades en el evento, como el lavado de pies (Juan 13:1–17), la traición de Judas (13:18–30) y la predicción de las negaciones de Pedro (13:31–38).
1ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.
2Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase,
3Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y á Dios iba,
El lavado de pies, común en las culturas...
El lavado de pies, común en las culturas helenísticas y judías como una rutina diaria y como un gesto de hospitalidad (ver Lucas 7:36–50), era una tarea humilde y servil reservada para los sirvientes. Cuando Jesús comenzó a lavar los pies de los discípulos, adoptó la postura de un esclavo.
4Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.
5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.
6Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies?
7Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.
8Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.
10Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.
11Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.
12Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?
13Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy.
Los actos de servicio de Jesús, como lavar...
- Los actos de servicio de Jesús, como lavar los pies y morir en la cruz, proporcionaron un ejemplo de sacrificio personal a seguir.
- "lavarse los pies mutuamente": El lavado de pies era tan común que Jesús podría haber pretendido una repetición literal de su acto, o podría haberlo visto como simbólico. De cualquier manera, Jesús quiere que un servicio y sacrificio similares caractericen a sus seguidores.
14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.
15Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.
16De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió.
17Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.
18No hablo de todos vosotros: yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mí su calcañar.
19Desde ahora os lo digo antes que se haga, para que cuando se hiciere, creáis que yo soy.
20De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
21Como hubo dicho Jesús esto, fué conmovido en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.
22Entonces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decía.
23Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado en el seno de Jesús.
24A éste, pues, hizo señas Simón Pedro, para que preguntase quién era aquél de quien decía.
25El entonces recostándose sobre el pecho de Jesús, dícele: Señor, ¿quién es?
26Respondió Jesús: Aquél es, á quien yo diere el pan mojado. Y mojando el pan, diólo á Judas Iscariote, hijo de Simón.
27Y tras el bocado Satanás entró en él. Entonces Jesús le dice: Lo que haces, haz lo más presto.
Ninguno de los demás sospechaba que algo extraño...
Ninguno de los demás sospechaba que algo extraño estaba ocurriendo. La noche de Pascua era una de las únicas noches en que las puertas de la ciudad se dejaban abiertas. Se pasaba la noche en oración y meditación, se daba dinero a los pobres, y siempre se necesitaban provisiones para esta comida compleja.
28Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.
29Porque los unos pensaban, por que Judas tenía la bolsa, que Jesús le decía: Compra lo que necesitamos para la fiesta: ó, que diese algo á los pobres.
30Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió: y era ya noche.
El Antiguo Testamento y la literatura judía posterior...
- El Antiguo Testamento y la literatura judía posterior incluyen numerosos ejemplos de despedidas en las que una persona moribunda ofrece últimas palabras a amigos íntimos (ver Gn 49.1–27; Deut 31–34; Jos 23–24; 1 Sam 12; 1 Cron 28.1–29.30). Tales despedidas usaban una forma estándar. La persona moribunda, rodeada de sus seres queridos, los consolaba y los exhortaba a obedecer la ley. Oraba y los bendecía y a menudo dejaba algunos escritos. En algunos casos, la persona que se iba pasaba su “espíritu” a sus seguidores o a su sucesor (ver Num 27.18; Deut 34.9; 2 Re 2.9–14). Cada uno de estos elementos está presente en la despedida de Jesús.
- Esta sección a menudo se llama el Discurso del Aposento Alto, ya que la comida se tomó en un “aposento alto” (Lucas 22.39).
31Entonces como él salió, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
32Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y luego le glorificará.
33Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podéis venir; así digo á vosotros ahora.
Que los discípulos debían amarse unos a otros...
Que los discípulos debían amarse unos a otros no era un mandamiento nuevo (ver Lev 19.18). Sin embargo, que debían amarse con el tipo de amor modelado por Jesús era dramático. El amor de Jesús por Dios se expresó en perfecta obediencia (Juan 14.31); ahora este tipo de amor era su mandamiento: que los discípulos expresen su amor por Jesús en una obediencia comprometida.
34Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos á otros: como os he amado, que también os améis los unos á los otros.
35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
36Dícele Simón Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondióle Jesús: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás después.
37Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por ti.
38Respondióle Jesús: ¿Tu alma pondrás por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.