Ezequías fue un ejemplo de piedad, oración y...
Ezequías fue un ejemplo de piedad, oración y cuidado por el pueblo de Jerusalén. Sin embargo, falló ante el Señor al mostrar su poder financiero y militar a los enviados de Babilonia.
1EN aquel tiempo Merodachbaladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y presentes á Ezechîas; porque había oído que había estado enfermo, y que había convalecido.
2Y holgóse con ellos Ezechîas, y enseñóles la casa de su tesoro, plata y oro, y especierías, y ungüentos preciosos, y toda su casa de armas, y todo lo que se pudo hallar en sus tesoros: no hubo cosa en su casa y en todo su señorío, que Ezechîas no les mostrase.
3Entonces Isaías profeta vino al rey Ezechîas, y díjole: ¿Qué dicen estos hombres, y de dónde han venido á ti? Y Ezechîas respondió: De tierra muy lejos han venido á mí, de Babilonia.
4Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezechîas: Todo lo que hay en mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.
5Entonces dijo Isaías á Ezechîas: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:
"llevado a Babilonia": esta profecía fue dada antes...
"llevado a Babilonia": esta profecía fue dada antes de la profecía del rescate de Jerusalén (37:35). Aunque este anuncio de juicio y exilio llega como un final sorprendente a la historia de Ezequías, el exilio tanto de Israel como de Judá había estado presente desde el principio (10:3–4,20–23). El Señor había prometido que perdonaría a Judá y Jerusalén cuando los asirios atacaron en 701 a. C., pero había revelado claramente a Isaías que cosas peores vendrían si no cambiaban sus caminos. Dios había demostrado la verdad de su soberanía y confiabilidad en su derrota de los asirios, pero eso no significaba que el pueblo hubiera cambiado. La única manera en que las promesas de 2:1–5 y 4:2–6 se iban a cumplir era a través de los fuegos del juicio (4:4). Hasta que el carbón ardiente del exilio se aplicara a los labios impuros de la nación (6:5–7), su misión a las naciones fracasaría.
6He aquí, vienen días en que será llevado á Babilonia todo lo que hay en tu casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy: ninguna cosa quedará, dice Jehová.
7De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomarán, y serán eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
8Y dijo Ezechîas á Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es buena. Y añadió: A lo menos, haya paz y verdad en mis días.